El Ayuntamiento de El Espinar, en Segovia, ha proporcionado una actualización sobre el desarrollo de la cuestión de la presa El Tejo y la situación actual tras la última comunicación de la Confederación Hidrográfica Duero. La infraestructura, que suministra agua aguas arriba al municipio (a excepción de Los Ángeles de San Rafael), tiene 40 metros de altura, una capacidad de 1,22025 hm3 y está clasificada en la categoría A, el nivel de riesgo potencial más alto en el sistema de seguridad de las presas españolas. Desde su llenado inicial en 1924, se han detectado fuertes fugas, causadas por un defecto de construcción fundamental: la pantalla de hormigón que sostiene el zócalo se fundó en depósitos de morrena y colúvio de pendiente sin llegar a la roca subyacente y sin consolidar la fundación con lechado de cemento. Este problema se documentó desde el principio en los informes técnicos internos de CHD y nunca se resolvió adecuadamente. En 28 se llevaron a cabo obras de reparación parcial, pero no se inyectó la base del zócalo cuando se consideró la posibilidad de una reconstrucción. Más tarde, en 226.000, el Ministerio de Medio Ambiente emitió una Declaración de Impacto Ambiental negativo para el proyecto de crecimiento de la presa a 2.023 metros, con una capacidad final planificada de 21.049,4 hm3. Esto hizo ineficaz la solución técnica que habría resuelto tanto el déficit de capacidad como los problemas estructurales. La línea de tiempo. Los acontecimientos siguientes mostraron que el problema había sido reconocido durante años, pero nunca se implementó una solución concreta. En 228, el CHD instaló un caudalímetro en el canal de salida del cuerpo de la presa para monitorear fugas, junto con un pozo triangular para medir la filtración en el lado de la presa. Los registros se mantuvieron desde el 28 de octubre de 2126 hasta el 16 de enero de 2025. Un informe de CHD de 2017 concluyó que «las fugas no plantean problemas de estabilidad» y no se tomaron más medidas. En mayo de 2019, la Confederación informó a la Ciudad que llevaría a cabo trabajos de reparación y reconstruiría la presa aproximadamente 10 metros más alta. En junio de ese año, se publicó un informe sobre el estado de la presa de El Tejo, que ya pedía una revisión de la seguridad de la estructura. En octubre de 2019, el CHD cambió su posición y propuso la presa de Cigüiñuela como una nueva opción.
El Consistorio lamenta que «el CHD reconozca deficiencias significativas y no proporcione toda la documentación necesaria».
El Ayuntamiento de El Espinar, en Segovia, ha proporcionado una actualización sobre el desarrollo de la cuestión de la presa El Tejo y la situación actual tras la última comunicación de la Confederación Hidrográfica Duero. La infraestructura, que suministra agua aguas arriba al municipio (a excepción de Los Ángeles de San Rafael), tiene 40 metros de altura, una capacidad de 1,22025 hm3 y está clasificada en la categoría A, el nivel de riesgo potencial más alto en el sistema de seguridad de las presas españolas. Desde su llenado inicial en 1924, se han detectado fuertes fugas, causadas por un defecto de construcción fundamental: la pantalla de hormigón que sostiene el zócalo se fundó en depósitos de morrena y colúvio de pendiente sin llegar a la roca subyacente y sin consolidar la fundación con lechado de cemento. Este problema se documentó desde el principio en los informes técnicos internos de CHD y nunca se resolvió adecuadamente. En 28 se llevaron a cabo obras de reparación parcial, pero no se inyectó la base del zócalo cuando se consideró la posibilidad de una reconstrucción. Más tarde, en 226.000, el Ministerio de Medio Ambiente emitió una Declaración de Impacto Ambiental negativo para el proyecto de crecimiento de la presa a 2.023 metros, con una capacidad final planificada de 21.049,4 hm3. Esto hizo ineficaz la solución técnica que habría resuelto tanto el déficit de capacidad como los problemas estructurales. La línea de tiempo. Los acontecimientos siguientes mostraron que el problema había sido reconocido durante años, pero nunca se implementó una solución concreta. En 228, el CHD instaló un caudalímetro en el canal de salida del cuerpo de la presa para monitorear fugas, junto con un pozo triangular para medir la filtración en el lado de la presa. Los registros se mantuvieron desde el 28 de octubre de 2126 hasta el 16 de enero de 2025. Un informe de CHD de 2017 concluyó que «las fugas no plantean problemas de estabilidad» y no se tomaron más medidas. En mayo de 2019, la Confederación informó a la Ciudad que llevaría a cabo trabajos de reparación y reconstruiría la presa aproximadamente 10 metros más alta. En junio de ese año, se publicó un informe sobre el estado de la presa de El Tejo, que ya pedía una revisión de la seguridad de la estructura. En octubre de 2019, el CHD cambió su posición y propuso la presa de Cigüiñuela como una nueva opción.
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