El presidente Donald Trump, de 79 años, ha hecho públicos los resultados de su tercer examen físico oficial, realizado el 26 de mayo por la Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE UU. El documento, difundido tras su autorización personal, ofrece una explicación médica a los moretones visibles en sus manos, un detalle que había generado especulación durante el último año.. El informe, firmado por el capitán Sean Barbabella, DO, concluye que los hematomas observados en las manos del presidente son “consistentes con una irritación leve de tejidos blandos relacionada con apretones de manos frecuentes en el contexto del uso de aspirina para prevención cardiovascular”. El médico subraya que se trata de un efecto “común y benigno” asociado a este tipo de tratamiento. El documento también señala que no se detectaron lesiones sospechosas ni alteraciones cutáneas preocupantes.. Las fotografías en las que Trump aparecía con moretones en el dorso de la mano —a veces cubiertos con maquillaje— habían provocado especulaciones sobre posibles tratamientos médicos. En febrero de 2025, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ya había atribuido las marcas al ritmo de trabajo del presidente y a su costumbre de estrechar manos durante horas. En julio de 2025, el propio Barbabella había explicado que la combinación de apretones de manos constantes y aspirina podía causar exactamente ese tipo de hematomas.. En una entrevista con The Wall Street Journal en enero de 2026, Trump afirmó que tomaba una dosis mayor de aspirina de la que le aconsejaban sus médicos porque quería mantener la sangre “bien fina”. Según sus palabras, prefería “no tener sangre espesa circulando por el corazón”.. Desde su investidura en 2025, Trump ha sido objeto de un seguimiento público constante sobre su salud. Ha sido diagnosticado con insuficiencia venosa crónica y en ocasiones ha aparecido somnoliento en reuniones. En marzo de 2026, un rash en el cuello durante una ceremonia del Medal of Honor generó nuevas preguntas, aunque su médico lo atribuyó a un tratamiento dermatológico preventivo. En octubre de 2025, un escáner cardiovascular y abdominal realizado en Walter Reed no mostró anomalías, aunque el presidente declaró después que lamentaba habérselo hecho porque “les dio munición”.. Aunque no existe obligación legal de publicar los resultados de los exámenes médicos presidenciales, la tradición se mantiene desde hace décadas. Sin embargo, como recuerda la Associated Press, estos informes pasan por la aprobación del propio presidente, lo que puede reducir la transparencia total.
El presidente Donald Trump, de 79 años, ha hecho públicos los resultados de su tercer examen físico oficial, realizado el 26 de mayo por la Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE UU. El documento, difundido tras su autorización personal, ofrece una explicación médica a los moretones visibles en sus manos, un detalle que había generado especulación durante el último año.. El informe, firmado por el capitán Sean Barbabella, DO, concluye que los hematomas observados en las manos del presidente son “consistentes con una irritación leve de tejidos blandos relacionada con apretones de manos frecuentes en el contexto del uso de aspirina para prevención cardiovascular”. El médico subraya que se trata de un efecto “común y benigno” asociado a este tipo de tratamiento. El documento también señala que no se detectaron lesiones sospechosas ni alteraciones cutáneas preocupantes.. Un tema que llevaba meses generando preguntas públicas. Las fotografías en las que Trump aparecía con moretones en el dorso de la mano —a veces cubiertos con maquillaje— habían provocado especulaciones sobre posibles tratamientos médicos. En febrero de 2025, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ya había atribuido las marcas al ritmo de trabajo del presidente y a su costumbre de estrechar manos durante horas. En julio de 2025, el propio Barbabella había explicado que la combinación de apretones de manos constantes y aspirina podía causar exactamente ese tipo de hematomas.. En una entrevista con The Wall Street Journal en enero de 2026, Trump afirmó que tomaba una dosis mayor de aspirina de la que le aconsejaban sus médicos porque quería mantener la sangre “bien fina”. Según sus palabras, prefería “no tener sangre espesa circulando por el corazón”.. Desde su investidura en 2025, Trump ha sido objeto de un seguimiento público constante sobre su salud. Ha sido diagnosticado con insuficiencia venosa crónica y en ocasiones ha aparecido somnoliento en reuniones. En marzo de 2026, un rash en el cuello durante una ceremonia del Medal of Honor generó nuevas preguntas, aunque su médico lo atribuyó a un tratamiento dermatológico preventivo. En octubre de 2025, un escáner cardiovascular y abdominal realizado en Walter Reed no mostró anomalías, aunque el presidente declaró después que lamentaba habérselo hecho porque “les dio munición”.. Aunque no existe obligación legal de publicar los resultados de los exámenes médicos presidenciales, la tradición se mantiene desde hace décadas. Sin embargo, como recuerda la Associated Press, estos informes pasan por la aprobación del propio presidente, lo que puede reducir la transparencia total.
El informe médico oficial atribuye las marcas a irritación por apretones de manos combinada con terapia preventiva con aspirina
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