Verde, de color verde, el de la esperanza. Una auténtica marea humana de ese color -muy acertado- formaron en la calle los profesores de la Comunitat Valenciana. En Alicante, tropecé literalmente con ellos al salir de casa el pasado lunes y observé como desfilaban -se manifestaban- al lado del mar. De momento, están logrando que prestemos atención a nuestra educación; un pilar básico del Estado de Bienestar.. El azar es muy caprichoso, sin duda, y me los encontré de nuevo en la Avenida de la Estación un rato después, pancarta en mano, y haciendo ruido, y mucho. Vivo la huelga en primera persona, como tantas madres y padres, y no me dedico a la docencia.. Tengo un hijo en 5º curso de Primaria. Y admiro profundamente a los maestros; su tesón, su esfuerzo, su entrega… ni una sola vez de todas las que he tratado y sigo tratando con la directora y profesores del colegio de Joan se me olvida darles las gracias.. Gracias por abrazar a los niños cada mañana en la etapa infantil; gracias por inculcarles valores como el respeto y la empatía; gracias por enseñarles que nadie es más que la persona de al lado y gracias por plantarse y demandar que mejore la calidad de la enseñanza.Y las condiciones en que se imparten las clases.. En Alicante algo tan básico como instalar toldos o más arbolado en los patios o aire acondicionados en las aulas es un gran cambio. Vivimos seis meses al año, o más, de calor. No será una servidora quien se queje de la ratio; mi hijo comparte pupitre con otros 16 alumnos.. A los maestros les doy las gracias también porque en un país en que la queja abunda y la movilización escasea, están peleando porque no todo vale.. Pues eso, que la huelga de momento ha servido y sirve para que reflexionemos sobre si tenemos la educación que queremos.
Admiro profundamente a los maestros; su tesón, su esfuerzo, su entrega… les doy las gracias
Verde, de color verde, el de la esperanza. Una auténtica marea humana de ese color -muy acertado- formaron en la calle los profesores de la Comunitat Valenciana. En Alicante, tropecé literalmente con ellos al salir de casa el pasado lunes y observé como desfilaban -se manifestaban- al lado del mar. De momento, están logrando que prestemos atención a nuestra educación; un pilar básico del Estado de Bienestar.. El azar es muy caprichoso, sin duda, y me los encontré de nuevo en la Avenida de la Estación un rato después, pancarta en mano, y haciendo ruido, y mucho. Vivo la huelga en primera persona, como tantas madres y padres, y no me dedico a la docencia.. Tengo un hijo en 5º curso de Primaria. Y admiro profundamente a los maestros; su tesón, su esfuerzo, su entrega… ni una sola vez de todas las que he tratado y sigo tratando con la directora y profesores del colegio de Joan se me olvida darles las gracias.. Gracias por abrazar a los niños cada mañana en la etapa infantil; gracias por inculcarles valores como el respeto y la empatía; gracias por enseñarles que nadiees más que la persona de al lado y gracias por plantarse y demandar que mejore la calidad de la enseñanza.Y las condiciones en que se imparten las clases.. En Alicantealgo tan básico como instalartoldos o más arbolado en los patios o aire acondicionados en las aulas es un gran cambio. Vivimos seis meses al año, o más, de calor. No será una servidora quien se queje de la ratio; mi hijo comparte pupitre con otros 16 alumnos.. A los maestros les doy las gracias también porque en un país en que la queja abunda y la movilización escasea, están peleando porque no todo vale.. Pues eso, que la huelga de momento ha servido y sirve para que reflexionemos sobre si tenemos la educación que queremos.
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