Los seres humanos estamos acostumbrados a nuestro hábitat. Un mundo con mar, montañas, animales, ecosistema relativamente estable que nosotros mismos nos encargamos de destrozar y, por supuesto, costumbres. Si una raza extraterrestre venida de no sé qué parte del universo nos analizase, pensaría que no somos lógicos.. Evidentemente, el pensamiento sería bilateral, nosotros pensaríamos lo mismo de ellos. Lo que nadie se esperaría es que antes de que ningún ser extraterrestre haya venido a visitarnos (que se sepa) y no dispongamos de nada, pero absolutamente de nada de conocimiento sobre vida inteligente fuera de nuestro planeta, presupongamos que unos humanoides grises cabezones que llevan no sé cuanto tiempo metidos en una nave espacial interestelar intergaláctica intracósmica tengan como primera, única y principal misión meternos una sonda por el culo.. Esta creencia surgió casi a la par que las películas de la saga de Star Wars, creada por George Lucas, la carrera espacial y el aterrizaje del Apolo 11. El estreno de The Mandalorian & Grogu vuelve a aumentar el rico universo de esta franquicia, pero mientras en esta saga de películas había naves, planetas lejanos y civilizaciones alienígenas y el ser humano en la vida real ponía un pie en la luna, durante las décadas de 1960 y 1970 comenzó a desarrollarse otro fenómeno mucho más inquietante: el de las supuestas abducciones extraterrestres. Historias de encuentros cercanos, experimentos médicos y seres no humanos empezaron a circular con intensidad creciente especialmente en Estados Unidos. Lugares como Texas, Ohio, Indiana podrían ser objetivos de extraterrestres, pero Burgos, Albacete o Palacios de la Sierra no tanto.. A medida que el espacio se volvía familiar gracias al cine, también se volvía inquietante en el imaginario popular. La fascinación y el miedo avanzaban en paralelo. Darth Vader peleando contra el emperador, Neil Armstrong dejando su huella en el polvo lunar y un ser que no se sabe del todo cómo es buscando hacerte una colonoscopia sin fines médicos. ¿Pero de donde surge la creencia de las sondas anales extraterrestres?. Los anales de la historia interestelar. Mientras que la mente de la población se deja llevar por creencias penetrantemente invasivas, Star Wars considera que las razas alienígenas tienen otros fines. La fascinación de George Lucas por los seriales de aventuras, la mitología clásica y el auge tecnológico de su época, junto con obras como Flash Gordon y por teorías narrativas como las de Joseph Campbell, le permitió construir una historia universal de héroes, imperios y redención. La película no solo fue un éxito comercial, sino que redefinió los efectos especiales, el marketing cinematográfico y la forma de contar historias en Hollywood.. Luke Skywalker luchaba contra el Imperio en la gran pantalla, pero en el mundo real se desarrollaba otra narrativa muy distinta. Mientras Star Wars presentaba a los extraterrestres como aliados, enemigos o personajes complejos dentro de una historia épica, los relatos de abducción los mostraban como entidades frías, clínicas y despersonalizadas. A medida que la ciencia ficción ganaba popularidad, también lo hacía la idea de que no estamos solos. Pero esa posibilidad no siempre se percibía como algo positivo. En muchos casos, se transformó en una narrativa de pérdida de control, donde el cuerpo humano se convertía en objeto de estudio.. Una creencia ‘ass-ombrosa’. Desde el caso de Betty y Barney Hill en 1961, difundido a través del libro The Interrupted Journey , los relatos de abducción comenzaron a multiplicarse. En los años 70 y 80, autores como Budd Hopkins difundieron la idea de que muchas personas habrían sido secuestradas por extraterrestres sin recordar conscientemente la experiencia, avivando el fuego de relatos muy entretenidos pero que carecían de una base real.. En los 90, el psiquiatra John E. Mack defendió la sinceridad de estas «abducciones», pero más adelante Robert Sheaffer en su libro The Ufo Verdict:Examining the Evidence también examinó estos casos célebres cuestionando su validez.. Todas estas historias compartían elementos comunes: luces en el cielo, pérdida de la noción del tiempo, seres humanoides y, especialmente, exámenes médicos. Con el paso del tiempo, estos «procedimientos» se volvieron cada vez más detallados, incluyendo descripciones de exploraciones corporales invasivas. La repetición de estos patrones generó una especie de narrativa estándar entre todos los «abducidos», casi como si se tratara de un guion compartido en el que todo hacía embudo en el final del aparato digestivo, y la cultura popular seguramente fomentó este tipo de creencias, no sabemos si sin querer o no.. South Park (1997) por ejemplo, tuvo un episodio llamado Cartman Gets an Anal Probe, que satirizó la creencia y provocó que si en aquel momento pocas personas supieran de este tema, su conocimiento se disparase y, obviamente, ridiculizase. Incluso en la película Communion, protagonizada por Christopher Walken, se incluye esta especie de experimento anal. Pero la realidad, obviamente, dista mucho de la ficción.. ‘Anal-isis’ no concluyentes. La creencia en las abducciones extraterrestres y, en particular, en prácticas como las «sondas anales», puede entenderse hoy como el resultado de una compleja interacción entre procesos psicológicos, marcos culturales y dinámicas de construcción social del conocimiento. Lo que hay que dejar claro es que no hay evidencias físicas sólidas, ni mucho menos.. Estudios experimentales han mostrado que las personas que afirman haber sido abducidas presentan una mayor propensión a generar falsos recuerdos, mientras que otras pruebas proponen que muchas de estas experiencias se originan o amplifican mediante la hipnosis regresiva. Pero un elemento clave es la parálisis del sueño.. Estar tumbado con una inmovilidad total, alucinaciones vívidas y sensación de presencias puede interpretarse culturalmente como un encuentro con entidades externas. Estas experiencias suelen incluir sensaciones físicas intensas, como presión corporal, que encajan con muchos relatos de abducción, como se refleja en este estudio. Muchos «abducidos» presentan antecedentes de parálisis del sueño, alta fantasía y sugestionabilidad.. Aunque el enfoque escéptico, representado por Carl Sagan, insiste en la ausencia de evidencia empírica verificable. Recientemente se subraya que muchas abducciones se reportan tras sesiones de hipnosis, lo que incrementa el riesgo de falsos recuerdos, y casos recientes muestran cómo la desinformación puede amplificar estas creencias. Juntando todos estos factores en una coctelera neuronal, muestra que estas narrativas son construcciones complejas donde mente, cultura y contexto interactúan para dar forma a experiencias percibidas como reales, pero que no suponen en ningún momento que un ente sobrenatural extraterrestre te esté introduciendo nada por el ano.. Esta creencia, nacida en torno a 1960, nada tiene que ver con la concepción de los extraterrestres de George Lucas en las películas de Star Wars de los 70. Sea como fuere, han tenido que pasar muchos años para que Star Wars y afirmaciones escatológicas relacionadas con anos se junten, porque no hace falta sondas anales y extraterrestres para afirmar que la última trilogía de Star Wars, para todos los fanáticos, ha ido de culo cuesta abajo.
Esta creencia sobre sondas rectales intergalácticas se dio en fechas cercanas al estreno de la primera película de ‘Star Wars’.
Los seres humanos estamos acostumbrados a nuestro hábitat. Un mundo con mar, montañas, animales, ecosistema relativamente estable que nosotros mismos nos encargamos de destrozar y, por supuesto, costumbres. Si una raza extraterrestre venida de no sé qué parte del universo nos analizase, pensaría que no somos lógicos.. Evidentemente, el pensamiento sería bilateral, nosotros pensaríamos lo mismo de ellos. Lo que nadie se esperaría es que antes de que ningún ser extraterrestre haya venido a visitarnos (que se sepa) y no dispongamos de nada, pero absolutamente de nada de conocimiento sobre vida inteligente fuera de nuestro planeta, presupongamos que unos humanoides grises cabezones que llevan no sé cuanto tiempo metidos en una nave espacial interestelar intergaláctica intracósmica tengan como primera, única y principal misión meternos una sonda por el culo.. Esta creencia surgió casi a la par que las películas de la saga de Star Wars, creada por George Lucas, la carrera espacial y el aterrizaje del Apolo 11. El estreno de The Mandalorian & Grogu vuelve a aumentar el rico universo de esta franquicia, pero mientras en esta saga de películas había naves, planetas lejanos y civilizaciones alienígenas y el ser humano en la vida real ponía un pie en la luna, durante las décadas de 1960 y 1970 comenzó a desarrollarse otro fenómeno mucho más inquietante: el de las supuestas abducciones extraterrestres. Historias de encuentros cercanos, experimentos médicos y seres no humanos empezaron a circular con intensidad creciente especialmente en Estados Unidos. Lugares como Texas, Ohio, Indiana podrían ser objetivos de extraterrestres, pero Burgos, Albacete o Palacios de la Sierra no tanto.. A medida que el espacio se volvía familiar gracias al cine, también se volvía inquietante en el imaginario popular. La fascinación y el miedo avanzaban en paralelo. Darth Vader peleando contra el emperador, Neil Armstrong dejando su huella en el polvo lunar y un ser que no se sabe del todo cómo es buscando hacerte una colonoscopia sin fines médicos. ¿Pero de donde surge la creencia de las sondas anales extraterrestres?. Los anales de la historia interestelar. Mientras que la mente de la población se deja llevar por creencias penetrantemente invasivas, Star Wars considera que las razas alienígenas tienen otros fines. La fascinación de George Lucas por los seriales de aventuras, la mitología clásica y el auge tecnológico de su época, junto con obras como Flash Gordon y por teorías narrativas como las de Joseph Campbell, le permitió construir una historia universal de héroes, imperios y redención. La película no solo fue un éxito comercial, sino que redefinió los efectos especiales, el marketing cinematográfico y la forma de contar historias en Hollywood.. Luke Skywalker luchaba contra el Imperio en la gran pantalla, pero en el mundo real se desarrollaba otra narrativa muy distinta. Mientras Star Wars presentaba a los extraterrestres como aliados, enemigos o personajes complejos dentro de una historia épica, los relatos de abducción los mostraban como entidades frías, clínicas y despersonalizadas. A medida que la ciencia ficción ganaba popularidad, también lo hacía la idea de que no estamos solos. Pero esa posibilidad no siempre se percibía como algo positivo. En muchos casos, se transformó en una narrativa de pérdida de control, donde el cuerpo humano se convertía en objeto de estudio.. Una creencia ‘ass-ombrosa’. Desde el caso de Betty y Barney Hill en 1961, difundido a través del libro The Interrupted Journey , los relatos de abducción comenzaron a multiplicarse. En los años 70 y 80, autores como Budd Hopkins difundieron la idea de que muchas personas habrían sido secuestradas por extraterrestres sin recordar conscientemente la experiencia, avivando el fuego de relatos muy entretenidos pero que carecían de una base real.. En los 90, el psiquiatra John E. Mack defendió la sinceridad de estas «abducciones», pero más adelante Robert Sheaffer en su libro The Ufo Verdict:Examining the Evidence también examinó estos casos célebres cuestionando su validez.. Todas estas historias compartían elementos comunes: luces en el cielo, pérdida de la noción del tiempo, seres humanoides y, especialmente, exámenes médicos. Con el paso del tiempo, estos «procedimientos» se volvieron cada vez más detallados, incluyendo descripciones de exploraciones corporales invasivas. La repetición de estos patrones generó una especie de narrativa estándar entre todos los «abducidos», casi como si se tratara de un guion compartido en el que todo hacía embudo en el final del aparato digestivo, y la cultura popular seguramente fomentó este tipo de creencias, no sabemos si sin querer o no.. South Park (1997) por ejemplo, tuvo un episodio llamado Cartman Gets an Anal Probe, que satirizó la creencia y provocó que si en aquel momento pocas personas supieran de este tema, su conocimiento se disparase y, obviamente, ridiculizase. Incluso en la película Communion, protagonizada por Christopher Walken, se incluye esta especie de experimento anal. Pero la realidad, obviamente, dista mucho de la ficción.. ‘Anal-isis’ no concluyentes. La creencia en las abducciones extraterrestres y, en particular, en prácticas como las «sondas anales», puede entenderse hoy como el resultado de una compleja interacción entre procesos psicológicos, marcos culturales y dinámicas de construcción social del conocimiento. Lo que hay que dejar claro es que no hay evidencias físicas sólidas, ni mucho menos.. Estudios experimentales han mostrado que las personas que afirman haber sido abducidas presentan una mayor propensión a generar falsos recuerdos, mientras que otras pruebas proponen que muchas de estas experiencias se originan o amplifican mediante la hipnosis regresiva. Pero un elemento clave es la parálisis del sueño.. Estar tumbado con una inmovilidad total, alucinaciones vívidas y sensación de presencias puede interpretarse culturalmente como un encuentro con entidades externas. Estas experiencias suelen incluir sensaciones físicas intensas, como presión corporal, que encajan con muchos relatos de abducción, como se refleja en este estudio. Muchos «abducidos» presentan antecedentes de parálisis del sueño, alta fantasía y sugestionabilidad.. Aunque el enfoque escéptico, representado por Carl Sagan, insiste en la ausencia de evidencia empírica verificable. Recientemente se subraya que muchas abducciones se reportan tras sesiones de hipnosis, lo que incrementa el riesgo de falsos recuerdos, y casos recientes muestran cómo la desinformación puede amplificar estas creencias. Juntando todos estos factores en una coctelera neuronal, muestra que estas narrativas son construcciones complejas donde mente, cultura y contexto interactúan para dar forma a experiencias percibidas como reales, pero que no suponen en ningún momento que un ente sobrenatural extraterrestre te esté introduciendo nada por el ano.. Esta creencia, nacida en torno a 1960, nada tiene que ver con la concepción de los extraterrestres de George Lucas en las películas de Star Wars de los 70. Sea como fuere, han tenido que pasar muchos años para que Star Wars y afirmaciones escatológicas relacionadas con anos se junten, porque no hace falta sondas anales y extraterrestres para afirmar que la última trilogía de Star Wars, para todos los fanáticos, ha ido de culo cuesta abajo.
