Precedido de una inmensa expectación, cual sumo pontífice de la música popular, Bad Bunny se presentó anoche ante el público español en la primera de las doce actuaciones –dos en Barcelona y diez en Madrid- que el puertorriqueño va a ofrecer en esta parte de la gira, que le llevará a cantar ante la muy considerable cifra de 600.000 personas. Por si fuera necesario hacer más ruido, Benito Antonio Martínez Ocasio llegaba a España en una calculada presentación jalonada con todos los resortes mercadotécnicos posibles, entre ellos, el lanzamiento de la sonadísima colección de ropa de Zara (esa marca nacional por antonomasia) que lleva su nombre. También, claro, por otros resortes accidentales, como la posibilidad de un encuentro con el verdadero Sumo Pontífice, el Papa León XIV, cuya visita por nuestro país arranca el día 6 de junio y coincidirá plenamente con la masiva agitación por el autor de «Nuevayol». Mientras Robert Francis Prevost concluye su visita el 12 de junio, Benito no lo hace hasta el 15, y la simple posibilidad de un encuentro de dos, ejem, líderes mundiales, hacía despegar la imaginación de fieles y curiosos. De hecho, el sábado 6 de junio, a la misma hora (las 20:00 horas), darán comienzo la vigilia del Papa con los jóvenes en la Plaza de Lima y el quinto concierto de Bad Bunny en la capital.. Al respecto, el cardenal arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José Cobo, no descartó el jueves, en una entrevista a Europa Press, que se pueda producir algún tipo de encuentro entre ambas personalidades. «Son personas –y eso no sé, será lo que el Papa decida, lo que decida Bad Bunny–, que no se oponen, sino crean puentes y puede ser, puede haber puentes. Si quiere hablar con el Papa, el Papa seguro que le recibe, como recibe a todos. Pero no serían cosas antagónicas», dijo Cobo. Desde la Archidiócesis de Madrid están «dispuestos a la colaboración» pero ha insistido en que «las sorpresas son sorpresas» y en que este tipo de encuentros con artistas «se llevan muy en sigilo».. Un encuentro entre ambos tendría diversas lecturas: el Papa, de nacionalidad estadounidense, tiene estrechos vínculos biográficos con el mundo hispano y habla español con fluidez mientras en su país de origen se criminaliza la inmigración latina. «Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos», dijo el cantante en su discurso en los Grammy Latinos, apenas unas fechas antes de actuar en el descanso de la Super Bowl que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó de «una de las peores de la historia». Y, aunque a Bad Bunny se le ha tomado generalmente por un músico hedonista, carente de mensaje, nada más lejos de la realidad. Benito ha tomado partido por múltiples causas. La nacional, denunciando el abandono de Puerto Rico por parte de Estados Unidos y el neocolonialismo financiero que padecen sus habitantes. Fue parte fundamental de las protestas junto a René Joglar (Calle 13). También a favor de la diversidad sexual y en contra del machismo. En realidad, en contra del «machito» que ha dominado la historia demasiado tiempo. En su último disco, proclama: «Quieren quitarme el río y también la playa / Quieren el barrio mío y que abuelita se vaya», le canta a su archipiélago en «Lo que le pasó a Hawaii» un himno anticolonialista y contra la gentrificación de una isla caribeña, hermosa y soleada, que se vende a precio de saldo a sus propios acreedores, los estadounidenses. Benito también ha tomado partido por la causa del sonido, de la tradición musical de su tierra: de la salsa a la plena o la bomba, Bad Bunny rinde homenaje a ritmos del sur. Otra lucha más: se ha negado sistemáticamente a cantar en inglés: el español, es su reino, su resistencia.. La desmesura se ha apoderado en torno a la llegada del puertorriqueño y, avisamos, solo hará que agigantarse. Las 150 prendas de Zara inspiradas en el artista competirán en fiebre desatada con las codiciadas y carísimas prendas del merchandising oficial con el sello de Adidas. Si la mera asistencia como público será una señal de distinción, aún queda un escalón entre humanos y mortales: saber quién será invitado a La Casita, esa parte del escenario donde pueden sentarse los VIP: una lista de famosos (futbolistas, actores, políticos e «influencers») que ya acaparó los focos en su interminable residencia en San Juan (durante 31 días), adonde acudieron las estrellas del Hollywood latino y la crème de la crème del «star system» internacional. Van a ser unos días disparatados. Esperemos que valgan la pena.
Bad Bunny, líder del orgullo hispano en el mundo, arrancó anoche su mastodóntica gira española, que coincidirá con la visita de León XIV a España
Precedido de una inmensa expectación, cual sumo pontífice de la música popular, Bad Bunny se presentó anoche ante el público español en la primera de las doce actuaciones –dos en Barcelona y diez en Madrid- que el puertorriqueño va a ofrecer en esta parte de la gira, que le llevará a cantar ante la muy considerable cifra de 600.000 personas. Por si fuera necesario hacer más ruido, Benito Antonio Martínez Ocasio llegaba a España en una calculada presentación jalonada con todos los resortes mercadotécnicos posibles, entre ellos, el lanzamiento de la sonadísima colección de ropa de Zara (esa marca nacional por antonomasia) que lleva su nombre. También, claro, por otros resortes accidentales, como la posibilidad de un encuentro con el verdadero Sumo Pontífice, el Papa León XIV, cuya visita por nuestro país arranca el día 6 de junio y coincidirá plenamente con la masiva agitación por el autor de «Nuevayol». Mientras Robert Francis Prevost concluye su visita el 12 de junio, Benito no lo hace hasta el 15, y la simple posibilidad de un encuentro de dos, ejem, líderes mundiales, hacía despegar la imaginación de fieles y curiosos. De hecho, el sábado 6 de junio, a la misma hora (las 20:00 horas), darán comienzo la vigilia del Papa con los jóvenes en la Plaza de Lima y el quinto concierto de Bad Bunny en la capital.. Al respecto, el cardenal arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José Cobo, no descartó el jueves, en una entrevista a Europa Press, que se pueda producir algún tipo de encuentro entre ambas personalidades. «Son personas –y eso no sé, será lo que el Papa decida, lo que decida Bad Bunny–, que no se oponen, sino crean puentes y puede ser, puede haber puentes. Si quiere hablar con el Papa, el Papa seguro que le recibe, como recibe a todos. Pero no serían cosas antagónicas», dijo Cobo. Desde la Archidiócesis de Madrid están «dispuestos a la colaboración» pero ha insistido en que «las sorpresas son sorpresas» y en que este tipo de encuentros con artistas «se llevan muy en sigilo».. Un encuentro entre ambos tendría diversas lecturas: el Papa, de nacionalidad estadounidense, tiene estrechos vínculos biográficos con el mundo hispano y habla español con fluidez mientras en su país de origen se criminaliza la inmigración latina. «Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos», dijo el cantante en su discurso en los Grammy Latinos, apenas unas fechas antes de actuar en el descanso de la Super Bowl que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó de «una de las peores de la historia». Y, aunque a Bad Bunny se le ha tomado generalmente por un músico hedonista, carente de mensaje, nada más lejos de la realidad. Benito ha tomado partido por múltiples causas. La nacional, denunciando el abandono de Puerto Rico por parte de Estados Unidos y el neocolonialismo financiero que padecen sus habitantes. Fue parte fundamental de las protestas junto a René Joglar (Calle 13). También a favor de la diversidad sexual y en contra del machismo. En realidad, en contra del «machito» que ha dominado la historia demasiado tiempo. En su último disco, proclama: «Quieren quitarme el río y también la playa / Quieren el barrio mío y que abuelita se vaya», le canta a su archipiélago en «Lo que le pasó a Hawaii» un himno anticolonialista y contra la gentrificación de una isla caribeña, hermosa y soleada, que se vende a precio de saldo a sus propios acreedores, los estadounidenses. Benito también ha tomado partido por la causa del sonido, de la tradición musical de su tierra: de la salsa a la plena o la bomba, Bad Bunny rinde homenaje a ritmos del sur. Otra lucha más: se ha negado sistemáticamente a cantar en inglés: el español, es su reino, su resistencia.. La desmesura se ha apoderado en torno a la llegada del puertorriqueño y, avisamos, solo hará que agigantarse. Las 150 prendas de Zara inspiradas en el artista competirán en fiebre desatada con las codiciadas y carísimas prendas del merchandising oficial con el sello de Adidas. Si la mera asistencia como público será una señal de distinción, aún queda un escalón entre humanos y mortales: saber quién será invitado a La Casita, esa parte del escenario donde pueden sentarse los VIP: una lista de famosos (futbolistas, actores, políticos e «influencers») que ya acaparó los focos en su interminable residencia en San Juan (durante 31 días), adonde acudieron las estrellas del Hollywood latino y la crème de la crème del «star system» internacional. Van a ser unos días disparatados. Esperemos que valgan la pena.
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