Los pacientes españoles tuvieron que esperar el año pasado 537 días para acceder a los nuevos medicamentos autorizados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Son casi dieciocho meses desde la aprobación europea hasta que el fármaco está disponible en el Sistema Nacional de Salud, una cifra que mejora los 616 días del año anterior pero que sigue triplicando los 180 días que marca la normativa comunitaria.. Así lo recoge el informe «Indicadores de acceso a terapias innovadoras en Europa 2025 (W.A.I.T. Indicator)», elaborado por la consultora Iqvia para la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (Efpia), al que ha tenido acceso LA RAZÓN.. El análisis, que compara la situación de España con la de los principales países europeos, muestra además que la disponibilidad de medicamentos innovadores financiados por la sanidad pública alcanzó el 69% el año pasado, dos puntos por debajo de la cifra de 2024. Los fármacos oncológicos presentaron una disponibilidad del 73%, y los medicamentos huérfanos, del 67%, ambos por encima de la media de la Unión Europea.. Un 53% de restricción. Sin embargo, aunque a primera vista parezcan buenas noticias, la letra pequeña del informe vuelve a empañar los avances. Uno de cada dos medicamentos financiados en España (53%) lo está con acceso restringido, ya sea por indicación, tipo de paciente o condiciones clínicas. Se trata de un porcentaje muy superior al de países como Alemania (1%), Italia (9%) o Países Bajos, que no aplican restricciones adicionales a las aprobadas por la EMA.. En la práctica, esto significa que muchos pacientes no pueden acceder al medicamento en las mismas condiciones que en otros países europeos, pese a que esté financiado.. «Los medicamentos innovadores se desarrollan para transformar la vida de las personas que padecen una enfermedad y que, en muchos casos, llevan tiempo conviviendo con ella sin una opción terapéutica que pueda curarles o, al menos, mejorar su calidad de vida. Financiar un medicamento con restricciones puede dejar fuera a muchos pacientes», explica Isabel Pineros, directora de Prestación Farmacéutica y Acceso de Farmaindustria.. Pineros defiende también la necesidad de «acuerdos con las compañías que permitan utilizar los medicamentos sin restricciones, evaluando cómo funcionan en vida real y ajustando de manera previa la incertidumbre sobre sus beneficios».. Tiempos de acceso por tipo de medicamento. El WAIT 2025 muestra una evolución desigual según el tipo de medicamento. En oncología, los tiempos de acceso empeoraron ligeramente: los pacientes tuvieron que esperar 627 días, frente a los 613 del año anterior. En cambio, los medicamentos huérfanos experimentaron una mejora relevante: el tiempo se redujo de 709 a 579 días, aunque sigue siendo una de las áreas con mayores demoras. La industria recuerda que estos fármacos suelen dirigirse a enfermedades graves y de baja prevalencia, por lo que cualquier retraso o restricción en su acceso tiene un impacto especialmente significativo.. En el conjunto de los últimos años, España ha pasado de 661 días en 2023 a 616 en 2024 y 537 en 2025, una tendencia descendente que la industria valora positivamente, aunque advierte de que la mejora no es suficiente para situar al país en los estándares europeos. «Estamos avanzando, pero seguimos lejos de donde deberíamos estar», señalan fuentes del sector.. En Italia, un país con una realidad muy parecida, solo el 9% de los fármacos tiene restricciones». Por otro lado, el informe vuelve a colocar a nuestro país en la posición número 15 de los 27 en cuanto a las principales variables. Alemania mantiene el liderazgo, con 158 días de espera y una disponibilidad del 100%. Italia presenta 441 días y un 93% de disponibilidad. Francia (388 días) y Reino Unido (633) se sitúan por detrás de España, que mejora, pero sigue lejos de los estándares de Alemania e Italia.. Una paradoja es que España es líder mundial en ensayos clínicos (solo por debajo de Estados Unidos), pero esa fortaleza no se traduce en un acceso más rápido a los medicamentos ya aprobados.. El acceso real no aumenta. La industria insiste en que la comparación debe hacerse no solo en términos de disponibilidad, sino también de acceso real, es decir, cuántos pacientes pueden beneficiarse del medicamento sin restricciones adicionales. El sector pide que se priorice un acceso precoz planificado, con criterios claros, procedimientos definidos y diálogo temprano entre autoridades y farmacéuticas.. Como ya ocurrió el año pasado, el Ministerio de Sanidad defiende que los tiempos reales de acceso son menores si se incluyen los Medicamentos en Situaciones Especiales (MSE), una vía que permite el uso de determinados fármacos antes de su financiación.. Sin embargo, estos datos no se consideran válidos en el WAIT por no ser públicos, no estar normalizados y no garantizar igualdad de acceso para todos los pacientes. La Efpia recuerda que el objetivo del informe es medir el acceso efectivo y comparable entre países, y los MSE no cumplen esos criterios.. El WAIT se basa exclusivamente en datos públicos. Su metodología permite que cualquier persona pueda replicar los resultados, lo que apoya la transparencia y evita interpretaciones interesadas.
Uno de cada dos medicamentos financiados por la Sanidad pública en España tiene un acceso restringido
Los pacientes españoles tuvieron que esperar el año pasado 537 días para acceder a los nuevos medicamentos autorizados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Son casi dieciocho meses desde la aprobación europea hasta que el fármaco está disponible en el Sistema Nacional de Salud, una cifra que mejora los 616 días del año anterior pero que sigue triplicando los 180 días que marca la normativa comunitaria.. Así lo recoge el informe «Indicadores de acceso a terapias innovadoras en Europa 2025 (W.A.I.T. Indicator)», elaborado por la consultora Iqvia para la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (Efpia), al que ha tenido acceso LA RAZÓN.. El análisis, que compara la situación de España con la de los principales países europeos, muestra además que la disponibilidad de medicamentos innovadores financiados por la sanidad pública alcanzó el 69% el año pasado, dos puntos por debajo de la cifra de 2024. Los fármacos oncológicos presentaron una disponibilidad del 73%, y los medicamentos huérfanos, del 67%, ambos por encima de la media de la Unión Europea.. Un 53% de restricción. Sin embargo, aunque a primera vista parezcan buenas noticias, la letra pequeña del informe vuelve a empañar los avances. Uno de cada dos medicamentos financiados en España (53%) lo está con acceso restringido, ya sea por indicación, tipo de paciente o condiciones clínicas. Se trata de un porcentaje muy superior al de países como Alemania (1%), Italia (9%) o Países Bajos, que no aplican restricciones adicionales a las aprobadas por la EMA.. En la práctica, esto significa que muchos pacientes no pueden acceder al medicamento en las mismas condiciones que en otros países europeos, pese a que esté financiado.. «Los medicamentos innovadores se desarrollan para transformar la vida de las personas que padecen una enfermedad y que, en muchos casos, llevan tiempo conviviendo con ella sin una opción terapéutica que pueda curarles o, al menos, mejorar su calidad de vida. Financiar un medicamento con restricciones puede dejar fuera a muchos pacientes», explica Isabel Pineros, directora de Prestación Farmacéutica y Acceso de Farmaindustria.. Pineros defiende también la necesidad de «acuerdos con las compañías que permitan utilizar los medicamentos sin restricciones, evaluando cómo funcionan en vida real y ajustando de manera previa la incertidumbre sobre sus beneficios».. Tiempos de acceso por tipo de medicamento. El WAIT 2025 muestra una evolución desigual según el tipo de medicamento. En oncología, los tiempos de acceso empeoraron ligeramente:los pacientes tuvieron que esperar 627 días, frente a los 613 del año anterior. En cambio, los medicamentos huérfanos experimentaron una mejora relevante: el tiempo se redujo de 709 a 579 días, aunque sigue siendo una de las áreas con mayores demoras. La industria recuerda que estos fármacos suelen dirigirse a enfermedades graves y de baja prevalencia, por lo que cualquier retraso o restricción en su acceso tiene un impacto especialmente significativo.. En el conjunto de los últimos años, España ha pasado de 661 días en 2023 a 616 en 2024 y 537 en 2025, una tendencia descendente que la industria valora positivamente, aunque advierte de que la mejora no es suficiente para situar al país en los estándares europeos. «Estamos avanzando, pero seguimos lejos de donde deberíamos estar», señalan fuentes del sector.. En Italia, un país con una realidad muy parecida, solo el 9% de los fármacos tiene restricciones». Por otro lado, el informe vuelve a colocar a nuestro país en la posición número 15 de los 27 en cuanto a las principales variables. Alemania mantiene el liderazgo, con 158 días de espera y una disponibilidad del 100%. Italia presenta 441 días y un 93% de disponibilidad. Francia (388 días) y Reino Unido (633) se sitúan por detrás de España, que mejora, pero sigue lejos de los estándares de Alemania e Italia.. Una paradoja es que España es líder mundial en ensayos clínicos (solo por debajo de Estados Unidos), pero esa fortaleza no se traduce en un acceso más rápido a los medicamentos ya aprobados.. El acceso real no aumenta. La industria insiste en que la comparación debe hacerse no solo en términos de disponibilidad, sino también de acceso real, es decir, cuántos pacientes pueden beneficiarse del medicamento sin restricciones adicionales. El sector pide que se priorice un acceso precoz planificado, con criterios claros, procedimientos definidos y diálogo temprano entre autoridades y farmacéuticas.. Como ya ocurrió el año pasado, el Ministerio de Sanidad defiende que los tiempos reales de acceso son menores si se incluyen los Medicamentos en Situaciones Especiales (MSE), una vía que permite el uso de determinados fármacos antes de su financiación.. Sin embargo, estos datos no se consideran válidos en el WAIT por no ser públicos, no estar normalizados y no garantizar igualdad de acceso para todos los pacientes. La Efpia recuerda que el objetivo del informe es medir el acceso efectivo y comparable entre países, y los MSE no cumplen esos criterios.. El WAIT se basa exclusivamente en datos públicos. Su metodología permite que cualquier persona pueda replicar los resultados, lo que apoya la transparencia y evita interpretaciones interesadas.
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