A veces, lo que parece hacernos sentir mejor en el momento no es necesariamente lo que más nos ayuda a largo plazo. Muchas prácticas que se han popularizado como “autocuidado” ofrecen un alivio inmediato, pero la ciencia demuestra que, en algunos casos, pueden empeorar el cansancio, la ansiedad o el malestar emocional.. Estos son siete hábitos, con los que seguramente te sientas identificado, que se han vendido como autocuidado y que la ciencia invita a replantear.. 1. Dormir más los fines de semana no compensa la falta de sueño. Después de una semana de madrugar, muchas personas intentan “recuperar” el sueño durmiendo hasta mediodía el sábado y el domingo. Sin embargo, el sueño no funciona como una cuenta bancaria que puede saldarse de golpe.. La Escuela de Medicina de Harvard explica que la privación de sueño genera una deuda que afecta al rendimiento cognitivo, al estado de ánimo y al metabolismo, y que la mejor estrategia es mantener horarios regulares cada día.. Dormir más un fin de semana puede aliviar parcialmente el cansancio, pero no elimina por completo los efectos acumulados de acostarse tarde y dormir poco de forma habitual.. 2. Desahogarte una y otra vez con la misma persona. Hablar de lo que preocupa suele ser positivo, siempre que ayude a entender lo que se siente y a encontrar soluciones. El problema aparece cuando la conversación se convierte en un bucle repetitivo.. La Asociación Estadounidense de Psicología señala que la rumiación consiste en dar vueltas constantemente a los mismos pensamientos negativos, lo que puede aumentar el estrés y la ansiedad.. En otras palabras, desahogarse es útil cuando conduce al procesamiento emocional, repetir la misma historia sin avanzar solo intensifica el malestar.. 3. Hacer scroll para desconectar. Muchas personas recurren a TikTok, Instagram o X con la idea de “desconectar”. Sin embargo, el cerebro sigue recibiendo una cascada constante de estímulos, imágenes y emociones.. Investigadores de la Asociación Estadounidense de Psicología han advertido de que el uso pasivo y prolongado de redes sociales se asocia con una mayor sobrecarga mental y peores niveles de bienestar psicológico.. Aunque parezca descanso, el scroll continuo mantiene al cerebro en alerta.. 4. Aislarte cuando estás mal. Cuando alguien se siente triste o ansioso, es habitual querer desaparecer durante un tiempo. Pero el aislamiento prolongado puede tener un impacto más profundo del que parece.. Investigaciones de la Universidad de Chicago mostraron que la soledad activa regiones cerebrales similares a las implicadas en el dolor físico. Buscar un momento de calma puede ser útil, pero cortar completamente el contacto con los demás suele empeorar el estado emocional.. 5. Comer dulce para calmar la ansiedad. Un trozo de chocolate o cualquier alimento azucarado puede proporcionar una sensación inmediata de placer. El problema es que ese efecto dura muy poco.. Los picos rápidos de glucosa suelen ir seguidos de una caída brusca, lo que puede provocar más irritabilidad, fatiga y una sensación renovada de ansiedad, según la Mayo Clinic.. Por eso, lo que parece un remedio rápido puede acabar reforzando ese descontento.. 6. Mantenerte ocupada todo el tiempo para no pensar. Llenar cada minuto con tareas, planes o distracciones puede parecer productivo, pero en muchos casos es una manera de no enfrentarse a lo que realmente se siente.. En psicología, este patrón se conoce como evitación experiencial. Numerosos estudios han relacionado esta estrategia con mayores niveles de ansiedad, estrés y problemas de salud mental a largo plazo.. No pensar en algo puede aliviarte durante unas horas, pero el problema sigue ahí.. 7. La positividad tóxica. Frases como “todo pasa por algo” o “lo importante es estar bien” pueden parecer motivadoras, pero también pueden invalidar emociones completamente normales.. La Universidad de Stanford y otras instituciones han demostrado que suprimir emociones negativas suele intensificarlas, mientras que aceptarlas con naturalidad ayuda a reducir su impacto.. No se trata de recrearse en lo negativo, sino de permitir que las emociones existan sin obligarse a sonreír constantemente.. No todo lo que se siente bien a corto plazo es lo mejor para nosotros. El autocuidado real no siempre se siente bien al instante, y es normal que lo que nos da alivio inmediato resulte tentador. Pero no necesariamente es lo que más beneficia al cuerpo y a la mente.. La ciencia lo dice bien claro, cuidarse de verdad consiste en construir hábitos sostenibles, no en perseguir parches emocionales temporales.
La ciencia desmonta algunas prácticas populares que prometen bienestar inmediato, pero que empeoran tu salud física y mental
A veces, lo que parece hacernos sentir mejor en el momento no es necesariamente lo que más nos ayuda a largo plazo. Muchas prácticas que se han popularizado como “autocuidado” ofrecen un alivio inmediato, pero la ciencia demuestra que, en algunos casos, pueden empeorar el cansancio, la ansiedad o el malestar emocional.. Estos son siete hábitos, con los que seguramente te sientas identificado, que se han vendido como autocuidado y que la ciencia invita a replantear.. 1. Dormir más los fines de semana no compensa la falta de sueño. Después de una semana de madrugar, muchas personas intentan “recuperar” el sueño durmiendo hasta mediodía el sábado y el domingo. Sin embargo, el sueño no funciona como una cuenta bancaria que puede saldarse de golpe.. La Escuela de Medicina de Harvard explica que la privación de sueño genera una deuda que afecta al rendimiento cognitivo, al estado de ánimo y al metabolismo, y que la mejor estrategia es mantener horarios regulares cada día.. Dormir más un fin de semana puede aliviar parcialmente el cansancio, pero no elimina por completo los efectos acumulados de acostarse tarde y dormir poco de forma habitual.. 2. Desahogarte una y otra vez con la misma persona. Hablar de lo que preocupa suele ser positivo, siempre que ayude a entender lo que se siente y a encontrar soluciones. El problema aparece cuando la conversación se convierte en un bucle repetitivo.. La Asociación Estadounidense de Psicología señala que la rumiación consiste en dar vueltas constantemente a los mismos pensamientos negativos, lo que puede aumentar el estrés y la ansiedad.. En otras palabras, desahogarse es útil cuando conduce al procesamiento emocional, repetir la misma historia sin avanzar solo intensifica el malestar.. 3. Hacer scroll para desconectar. Muchas personas recurren a TikTok, Instagram o X con la idea de “desconectar”. Sin embargo, el cerebro sigue recibiendo una cascada constante de estímulos, imágenes y emociones.. Investigadores de la Asociación Estadounidense de Psicología han advertido de que el uso pasivo y prolongado de redes sociales se asocia con una mayor sobrecarga mental y peores niveles de bienestar psicológico.. Aunque parezca descanso, el scroll continuo mantiene al cerebro en alerta.. 4. Aislarte cuando estás mal. Cuando alguien se siente triste o ansioso, es habitual querer desaparecer durante un tiempo. Pero el aislamiento prolongado puede tener un impacto más profundo del que parece.. Investigaciones de la Universidad de Chicago mostraron que la soledad activa regiones cerebrales similares a las implicadas en el dolor físico. Buscar un momento de calma puede ser útil, pero cortar completamente el contacto con los demás suele empeorar el estado emocional.. 5. Comer dulce para calmar la ansiedad. Un trozo de chocolate o cualquier alimento azucarado puede proporcionar una sensación inmediata de placer. El problema es que ese efecto dura muy poco.. Los picos rápidos de glucosa suelen ir seguidos de una caída brusca, lo que puede provocar más irritabilidad, fatiga y una sensación renovada de ansiedad, según la Mayo Clinic.. Por eso, lo que parece un remedio rápido puede acabar reforzando ese descontento.. 6. Mantenerte ocupada todo el tiempo para no pensar. Llenar cada minuto con tareas, planes o distracciones puede parecer productivo, pero en muchos casos es una manera de no enfrentarse a lo que realmente se siente.. En psicología, este patrón se conoce como evitación experiencial. Numerosos estudios han relacionado esta estrategia con mayores niveles de ansiedad, estrés y problemas de salud mental a largo plazo.. No pensar en algo puede aliviarte durante unas horas, pero el problema sigue ahí.. 7. La positividad tóxica. Frases como “todo pasa por algo” o “lo importante es estar bien” pueden parecer motivadoras, pero también pueden invalidar emociones completamente normales.. La Universidad de Stanford y otras instituciones han demostrado que suprimir emociones negativas suele intensificarlas, mientras que aceptarlas con naturalidad ayuda a reducir su impacto.. No se trata de recrearse en lo negativo, sino de permitir que las emociones existan sin obligarse a sonreír constantemente.. No todo lo que se siente bien a corto plazo es lo mejor para nosotros. El autocuidado real no siempre se siente bien al instante, y es normal que lo que nos da alivio inmediato resulte tentador. Pero no necesariamente es lo que más beneficia al cuerpo y a la mente.. La ciencia lo dice bien claro, cuidarse de verdad consiste en construir hábitos sostenibles, no en perseguir parches emocionales temporales.
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