El virus del papiloma humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las peor entendidas. Su elevada prevalencia contrasta con la cantidad de dudas que todavía genera: desde si solo afecta a las mujeres hasta si un diagnóstico implica una infidelidad o si la vacuna hace innecesarias las revisiones.. “Desmontar los mitos sobre el VPH es esencial para mejorar la prevención y evitar miedos injustificados, porque hablamos de una infección muy común que, sin embargo, sigue rodeada de estigmas”, explica el Dr. Guillem Cabero Riera, jefe de Ginecología y Obstetricia de los hospitales Quirónsalud Barcelona y Quirónsalud Badalona, y del Centro Médico Quirónsalud Aribau.. Muy habitual y generalizado. Una gran parte de las personas sexualmente activas entrará en contacto con este virus en algún momento de su vida. Sin embargo, esa frecuencia no siempre va acompañada de información clara. De hecho, una de las ideas erróneas más extendidas es pensar que el VPH es raro o excepcional, cuando en realidad se trata de una infección muy habitual y, en la mayoría de los casos, transitoria, ya que el propio sistema inmunitario consigue eliminarla de forma espontánea.. Otro error frecuente es considerarlo un problema exclusivamente femenino. Aunque el VPH se relaciona de forma muy directa con el cáncer de cuello de útero, también afecta a los hombres, que pueden infectarse, transmitirlo y desarrollar complicaciones asociadas. Además, el virus no se limita a la esfera genital: algunos tipos pueden afectar también al ano, la boca o la garganta.. La confusión aumenta cuando se mezcla con otros procesos que no tienen relación. Es el caso de la candidiasis, una infección causada por hongos y con síntomas característicos, como picor o flujo espeso. El VPH, en cambio, es un virus que a menudo no produce síntomas visibles y cuyo comportamiento clínico es muy distinto.. El VPH y la infidelidad. Entre las dudas que más inquietud generan en consulta está la interpretación del diagnóstico dentro de la pareja. Muchas personas temen que una prueba positiva sea sinónimo de infidelidad reciente, pero no es así. El VPH puede permanecer latente durante años antes de manifestarse o detectarse, por lo que no permite determinar con precisión cuándo se produjo el contagio.. También conviene aclarar el papel del preservativo. Su uso reduce el riesgo de transmisión y sigue siendo una medida fundamental de protección, pero no ofrece una cobertura absoluta frente al VPH, porque el virus puede transmitirse por contacto piel con piel en la zona genital, incluso sin penetración.. Otra falsa creencia habitual es pensar que, si no hay síntomas, no hay contagio. Sin embargo, muchas personas portadoras no presentan verrugas ni signos evidentes y, aun así, pueden transmitir la infección. Esa es una de las razones por las que la prevención y la información siguen siendo tan importantes.. Tampoco es cierto que el VPH conduzca siempre al cáncer. Existen muchos tipos de virus y solo algunos se consideran de alto riesgo. La mayoría de las infecciones desaparecen sin causar problemas graves, aunque determinadas lesiones sí requieren seguimiento médico.. En este contexto, la vacunación desempeña un papel decisivo. Las vacunas actuales protegen frente a los tipos de VPH más vinculados al desarrollo de cáncer y otras lesiones, y su indicación no se limita a las niñas: también son una herramienta preventiva relevante en niños y varones.. Aun así, la vacuna no sustituye las revisiones. La citología y el test de VPH siguen siendo esenciales para la detección precoz y para reducir el riesgo de que una lesión evolucione sin ser detectada a tiempo.. Hablar del virus del papiloma humano con naturalidad, rigor y sin tabúes es la mejor manera de prevenir. Porque frente al miedo y la desinformación, la mejor respuesta sigue siendo el conocimiento
Una gran parte de las personas sexualmente activas entrará en contacto con este virus en algún momento de su vida
El virus del papiloma humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las peor entendidas. Su elevada prevalencia contrasta con la cantidad de dudas que todavía genera: desde si solo afecta a las mujeres hasta si un diagnóstico implica una infidelidad o si la vacuna hace innecesarias las revisiones.. “Desmontar los mitos sobre el VPH es esencial para mejorar la prevención y evitar miedos injustificados, porque hablamos de una infección muy común que, sin embargo, sigue rodeada de estigmas”, explica el Dr. Guillem Cabero Riera, jefe de Ginecología y Obstetricia de los hospitales Quirónsalud Barcelona y Quirónsalud Badalona, y del Centro Médico Quirónsalud Aribau.. Muy habitual y generalizado. Una gran parte de las personas sexualmente activas entrará en contacto con este virus en algún momento de su vida. Sin embargo, esa frecuencia no siempre va acompañada de información clara. De hecho, una de las ideas erróneas más extendidas es pensar que el VPH es raro o excepcional, cuando en realidad se trata de una infección muy habitual y, en la mayoría de los casos, transitoria, ya que el propio sistema inmunitario consigue eliminarla de forma espontánea.. Otro error frecuente es considerarlo un problema exclusivamente femenino. Aunque el VPH se relaciona de forma muy directa con el cáncer de cuello de útero, también afecta a los hombres, que pueden infectarse, transmitirlo y desarrollar complicaciones asociadas. Además, el virus no se limita a la esfera genital: algunos tipos pueden afectar también al ano, la boca o la garganta.. La confusión aumenta cuando se mezcla con otros procesos que no tienen relación. Es el caso de la candidiasis, una infección causada por hongos y con síntomas característicos, como picor o flujo espeso. El VPH, en cambio, es un virus que a menudo no produce síntomas visibles y cuyo comportamiento clínico es muy distinto.. El VPH y la infidelidad. Entre las dudas que más inquietud generan en consulta está la interpretación del diagnóstico dentro de la pareja. Muchas personas temen que una prueba positiva sea sinónimo de infidelidad reciente, pero no es así. El VPH puede permanecer latente durante años antes de manifestarse o detectarse, por lo que no permite determinar con precisión cuándo se produjo el contagio.. También conviene aclarar el papel del preservativo. Su uso reduce el riesgo de transmisión y sigue siendo una medida fundamental de protección, pero no ofrece una cobertura absoluta frente al VPH, porque el virus puede transmitirse por contacto piel con piel en la zona genital, incluso sin penetración.. Otra falsa creencia habitual es pensar que, si no hay síntomas, no hay contagio. Sin embargo, muchas personas portadoras no presentan verrugas ni signos evidentes y, aun así, pueden transmitir la infección. Esa es una de las razones por las que la prevención y la información siguen siendo tan importantes.. Tampoco es cierto que el VPH conduzca siempre al cáncer. Existen muchos tipos de virus y solo algunos se consideran de alto riesgo. La mayoría de las infecciones desaparecen sin causar problemas graves, aunque determinadas lesiones sí requieren seguimiento médico.. En este contexto, la vacunación desempeña un papel decisivo. Las vacunas actuales protegen frente a los tipos de VPH más vinculados al desarrollo de cáncer y otras lesiones, y su indicación no se limita a las niñas: también son una herramienta preventiva relevante en niños y varones.. Aun así, la vacuna no sustituye las revisiones. La citología y el test de VPH siguen siendo esenciales para la detección precoz y para reducir el riesgo de que una lesión evolucione sin ser detectada a tiempo.. Hablar del virus del papiloma humano con naturalidad, rigor y sin tabúes es la mejor manera de prevenir. Porque frente al miedo y la desinformación, la mejor respuesta sigue siendo el conocimiento
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