Como dice el meme, antes, todo esto era campo. Y es que hasta de la apertura de Space of Sound en Madrid, la música electrónica que arrasaba en toda Europa no encontraba un lugar a la altura de las dimensiones y la tecnología de templos como el Ministry Of Sound en Londres o las espectaculares instalaciones de Ibiza o Valencia. Había clubes, sin duda, e incluso alguna discoteca en las afueras. Pero no una sala con presencia e impronta. Sin embargo, para toda la parroquia seguidora de los nuevos sonidos, en los años 90 se instauró un grito de guerra: «¡Arriba Space!». Cuando Space Of Sound abrió sus puertas, hace ahora 33 años, se convirtió de inmediato en un territorio mítico de la capital. Su ubicación, en la estación de tren de Chamartín, y su programación, siempre a la vanguardia de los sonidos que llegaban del continente, la convirtieron en referencia de una cultura incipiente. Y sus matinales, los domingos, todavía surgen en conversaciones de amigos. «Para Madrid, históricamente, Space ha sido un punto de encuentro para los aficionados a la música electrónica, Las nuevas generaciones han crecido con esta macro oferta que hay hoy en día, saturados de festivales y fiestas, pero, para la gente mayor de 35 años, no es una marca más, es un referente. Space siempre se ha caracterizado por traer propuestas vanguardistas y proponer cosas interesantes. Y resistir al pie del cañón», dice Juan Bisquert de Arce, «Head of programming» de la casa. En un entorno ultracompetitivo y en el que han entrado avasallando los fondos de inversión, Space se mantiene independiente. «Es muy difícil, por el momento del sector, hacer frente a tanta competencia, pero el secreto para mantenerte durante años es el ‘‘know how’’», explica.. 18 horas de baile. Aunque Bisquert de Arce no vivió los años de gloria de Space, que después detuvo su actividad de club de 2013 a 2022, conoce perfectamente su huella legendaria. «Era el punto neurálgico. Se creó una comunidad muy fuerte y la sala contribuyó a que existiera un público fiel y conocedor de la electrónica y sus tendencias», explica. Este sábado, buena parte de aquella familia celebra el 33 cumpleaños de Space con una doble jornada, maratoniana, de más de 18 horas dividida en dos espacios. Por la tarde del 9 de mayo, en The Lenovo Garage, arranca la programación un cartel internacional encabezado por Hot Since 82, Ilario Alicante y Marco Faraone. Por la noche, la celebración regresa a LAB theCLUB, donde actuarán Crusy, Eats Everything, Shermanology y Tony Romera, completando un recorrido por las distintas sensibilidades dentro de la electrónica actual. «Siempre hemos cuidado la variedad y un abanico amplio de sonidos, pero no programamos el ‘‘hard techno’’, por ejemplo, porque ya hay muchas marcas que lo hacen. Digamos que nosotros somo el templo de la música ‘‘old school’’. La media de edad es de unos 33 a 38 años, más o menos, para entendernos», dice este portavoz, que marca otra línea roja. Vieja escuela no quiere decir nostalgia. «Todo lo que hacemos es música que está a la orden del día, nunca fiestas tipo ‘‘remember’’. Siempre remarcamos el concepto de vanguardia, porque así fue desde el día uno», apunta. La contratación de artistas es, claro, lo más delicado. «Te obliga a ir con el cuchillo entre los dientes. Porque nosotros solo traemos artistas asentados, no emergentes. Y ahí hay que luchar mucho». En Alemania, Francia y Holanda, las instituciones están reconociendo y protegiendo la escena de la música electrónica. «Ojalá eso suceda aquí algún día, porque somos un país puntero de artistas y público. Pero solo tenemos trabas administrativas».. Un escenario de 360 grados. La seña de identidad de los espectáculos de Space es una cabina rotatoria 360 grados. «Es nuestro buque insignia –sonríe Bisquert de Arce–. Es una propuesta chula que permite que el artista vea siempre caras diferentes y todo el público tenga posibilidad de verlo», algo impensable hace 33 años, como la presencia de móviles en la pista de baile, por razones obvias. «Bueno, eso está cambiando. Al salir de pandemia había mucha obsesión por grabarlo todo, pero ahora parece que vuelve a haber más interés por reconectar con la gente. Algunos graban un tema en concreto o así, pero veo que hay un cambio de actitud en eso y el público busca la experiencia».
El club, que celebra 33 años de existencia, presenta una doble sesión de cumpleaños este sábado
Como dice el meme, antes, todo esto era campo. Y es que hasta de la apertura de Space of Sound en Madrid, la música electrónica que arrasaba en toda Europa no encontraba un lugar a la altura de las dimensiones y la tecnología de templos como el Ministry Of Sound en Londres o las espectaculares instalaciones de Ibiza o Valencia. Había clubes, sin duda, e incluso alguna discoteca en las afueras. Pero no una sala con presencia e impronta. Sin embargo, para toda la parroquia seguidora de los nuevos sonidos, en los años 90 se instauró un grito de guerra: «¡Arriba Space!». Cuando Space Of Sound abrió sus puertas, hace ahora 33 años, se convirtió de inmediato en un territorio mítico de la capital. Su ubicación, en la estación de tren de Chamartín, y su programación, siempre a la vanguardia de los sonidos que llegaban del continente, la convirtieron en referencia de una cultura incipiente. Y sus matinales, los domingos, todavía surgen en conversaciones de amigos. «Para Madrid, históricamente, Space ha sido un punto de encuentro para los aficionados a la música electrónica, Las nuevas generaciones han crecido con esta macro oferta que hay hoy en día, saturados de festivales y fiestas, pero, para la gente mayor de 35 años, no es una marca más, es un referente. Space siempre se ha caracterizado por traer propuestas vanguardistas y proponer cosas interesantes. Y resistir al pie del cañón», dice Juan Bisquert de Arce, «Head of programming» de la casa. En un entorno ultracompetitivo y en el que han entrado avasallando los fondos de inversión, Space se mantiene independiente. «Es muy difícil, por el momento del sector, hacer frente a tanta competencia, pero el secreto para mantenerte durante años es el ‘‘know how’’», explica.. Aunque Bisquert de Arce no vivió los años de gloria de Space, que después detuvo su actividad de club de 2013 a 2022, conoce perfectamente su huella legendaria. «Era el punto neurálgico. Se creó una comunidad muy fuerte y la sala contribuyó a que existiera un público fiel y conocedor de la electrónica y sus tendencias», explica. Este sábado, buena parte de aquella familia celebra el 33 cumpleaños de Space con una doble jornada, maratoniana, de más de 18 horas dividida en dos espacios. Por la tarde del 9 de mayo, en The Lenovo Garage, arranca la programación un cartel internacional encabezado por Hot Since 82, Ilario Alicante y Marco Faraone. Por la noche, la celebración regresa a LAB theCLUB, donde actuarán Crusy, Eats Everything, Shermanology y Tony Romera, completando un recorrido por las distintas sensibilidades dentro de la electrónica actual. «Siempre hemos cuidado la variedad y un abanico amplio de sonidos, pero no programamos el ‘‘hard techno’’, por ejemplo, porque ya hay muchas marcas que lo hacen. Digamos que nosotros somo el templo de la música ‘‘old school’’. La media de edad es de unos 33 a 38 años, más o menos, para entendernos», dice este portavoz, que marca otra línea roja. Vieja escuela no quiere decir nostalgia. «Todo lo que hacemos es música que está a la orden del día, nunca fiestas tipo ‘‘remember’’. Siempre remarcamos el concepto de vanguardia, porque así fue desde el día uno», apunta. La contratación de artistas es, claro, lo más delicado. «Te obliga a ir con el cuchillo entre los dientes. Porque nosotros solo traemos artistas asentados, no emergentes. Y ahí hay que luchar mucho». En Alemania, Francia y Holanda, las instituciones están reconociendo y protegiendo la escena de la música electrónica. «Ojalá eso suceda aquí algún día, porque somos un país puntero de artistas y público. Pero solo tenemos trabas administrativas».. Un escenario de 360 grados. ►La seña de identidad de los espectáculos de Space es una cabina rotatoria 360 grados. «Es nuestro buque insignia –sonríe Bisquert de Arce–. Es una propuesta chula que permite que el artista vea siempre caras diferentes y todo el público tenga posibilidad de verlo», algo impensable hace 33 años, como la presencia de móviles en la pista de baile, por razones obvias. «Bueno, eso está cambiando. Al salir de pandemia había mucha obsesión por grabarlo todo, pero ahora parece que vuelve a haber más interés por reconectar con la gente. Algunos graban un tema en concreto o así, pero veo que hay un cambio de actitud en eso y el público busca la experiencia».
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