El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha enfriado este miércoles las expectativas sobre uno de los puntos más sensibles del pacto de investidura: la recaudación íntegra del IRPF en Cataluña. En plena negociación presupuestaria con ERC, el líder socialista ha marcado límites claros a su margen de maniobra: “Yo no puedo comprometerme a cosas que no dependan de mí”, ha dicho en una entrevita en Onda Cero. La afirmación no es menor. Llega en un momento en que el control del impuesto sobre la renta se ha convertido en uno de los principales focos de fricción entre la Generalitat y el Gobierno central, y tras haber sido una de las condiciones clave que Esquerra puso sobre la mesa para facilitar la investidura. Sin embargo, Illa ha optado por rebajar el peso de esta carpeta en la negociación inmediata y centrar el foco en la política catalana.. El president ha defendido la retirada del primer proyecto de presupuestos, tras no lograr un acuerdo con ERC, por falta de avances en la recaudación del IRPF, como parte de un compromiso previo con los republicanos. “Acordamos que los retiraba, los negociábamos, y en este periodo de sesiones habría un acuerdo presupuestario, y en eso estoy”, ha afirmado, mostrando su confianza en que las cuentas puedan aprobarse antes de julio. En este sentido, ha insistido en que cumple sus acuerdos y espera lo mismo de sus socios parlamentarios.. Pero el mensaje más relevante ha sido el reparto de responsabilidades. Illa ha subrayado que la negociación presupuestaria corresponde al ámbito catalán, mientras que cuestiones como el IRPF forman parte de la política estatal. “Otro ámbito de negociación es la política española: todos tienen sus mecanismos”, ha señalado, en una clara alusión a que la clave de este asunto no está en Barcelona, sino en Madrid.. Este posicionamiento llega tras meses de bloqueo. El acuerdo de investidura contemplaba avanzar hacia la recaudación del 100% del IRPF, pero la falta de avances concretos acabó siendo uno de los factores que hicieron descarrilar el primer intento de aprobar los presupuestos. ERC llegó a señalar directamente a la entonces ministra de Hacienda, María Jesús Montero, como principal obstáculo, al considerar que su negativa respondía tanto a razones técnicas como políticas.. El relevo en el ministerio, con la llegada de Arcadi España, abrió inicialmente una ventana de oportunidad. Sin embargo, sus primeras declaraciones han enfriado ese optimismo. Lejos de asumir la cesión íntegra del impuesto, el nuevo titular de Hacienda ha apostado por mantener el marco acordado en la comisión bilateral: más capacidad de gestión para la Generalitat, pero dentro de la Agencia Tributaria estatal.. En paralelo, los republicanos han modulado su estrategia. El líder de ERC, Oriol Junqueras, mantiene la presión, pero con un tono más pragmático. Aunque sigue considerando irrenunciable la cesión del impuesto a medio plazo, ha dejado de situarla como una línea roja inmediata para desbloquear los presupuestos. El resultado es un cambio de enfoque compartido: tanto el Govern como ERC han optado por rebajar la tensión pública en torno al IRPF y avanzar en otros frentes. La prioridad, ahora, es cerrar las cuentas catalanas, mientras la batalla fiscal se desplaza a una negociación más lenta y compleja con el Ejecutivo central.
El relevo en Hacienda no ha desbloqueado el conflicto fiscal
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha enfriado este miércoles las expectativas sobre uno de los puntos más sensibles del pacto de investidura: la recaudación íntegra del IRPF en Cataluña. En plena negociación presupuestaria con ERC, el líder socialista ha marcado límites claros a su margen de maniobra: “Yo no puedo comprometerme a cosas que no dependan de mí”, ha dicho en una entrevita en Onda Cero. La afirmación no es menor. Llega en un momento en que el control del impuesto sobre la renta se ha convertido en uno de los principales focos de fricción entre la Generalitat y el Gobierno central, y tras haber sido una de las condiciones clave que Esquerra puso sobre la mesa para facilitar la investidura. Sin embargo, Illa ha optado por rebajar el peso de esta carpeta en la negociación inmediata y centrar el foco en la política catalana.. El president ha defendido la retirada del primer proyecto de presupuestos, tras no lograr un acuerdo con ERC, por falta de avances en la recaudación del IRPF, como parte de un compromiso previo con los republicanos. “Acordamos que los retiraba, los negociábamos, y en este periodo de sesiones habría un acuerdo presupuestario, y en eso estoy”, ha afirmado, mostrando su confianza en que las cuentas puedan aprobarse antes de julio. En este sentido, ha insistido en que cumple sus acuerdos y espera lo mismo de sus socios parlamentarios.. Pero el mensaje más relevante ha sido el reparto de responsabilidades. Illa ha subrayado que la negociación presupuestaria corresponde al ámbito catalán, mientras que cuestiones como el IRPF forman parte de la política estatal. “Otro ámbito de negociación es la política española: todos tienen sus mecanismos”, ha señalado, en una clara alusión a que la clave de este asunto no está en Barcelona, sino en Madrid.. Este posicionamiento llega tras meses de bloqueo. El acuerdo de investidura contemplaba avanzar hacia la recaudación del 100% del IRPF, pero la falta de avances concretos acabó siendo uno de los factores que hicieron descarrilar el primer intento de aprobar los presupuestos. ERC llegó a señalar directamente a la entonces ministra de Hacienda, María Jesús Montero, como principal obstáculo, al considerar que su negativa respondía tanto a razones técnicas como políticas.. El relevo en el ministerio, con la llegada de Arcadi España, abrió inicialmente una ventana de oportunidad. Sin embargo, sus primeras declaraciones han enfriado ese optimismo. Lejos de asumir la cesión íntegra del impuesto, el nuevo titular de Hacienda ha apostado por mantener el marco acordado en la comisión bilateral: más capacidad de gestión para la Generalitat, pero dentro de la Agencia Tributaria estatal.. En paralelo, los republicanos han modulado su estrategia. El líder de ERC, Oriol Junqueras, mantiene la presión, pero con un tono más pragmático. Aunque sigue considerando irrenunciable la cesión del impuesto a medio plazo, ha dejado de situarla como una línea roja inmediata para desbloquear los presupuestos. El resultado es un cambio de enfoque compartido: tanto el Govern como ERC han optado por rebajar la tensión pública en torno al IRPF y avanzar en otros frentes. La prioridad, ahora, es cerrar las cuentas catalanas, mientras la batalla fiscal se desplaza a una negociación más lenta y compleja con el Ejecutivo central.
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