La tarde del domingo dejó una escena difícil de olvidar en la N-120, entre los ayuntamientos de Mondariz y Covelo: un ciclista gravemente herido, un coche reducido a cenizas y un conductor del que se sospecha que pudo actuar bajo los efectos del alcohol. Un suceso que, lejos de considerarse un simple accidente, apunta a una cadena de decisiones imprudentes que ahora están bajo investigación judicial.. Los hechos se produjeron en torno a las 19.00 horas, cuando el vehículo arrolló a Samuel González, bombero en Ponteareas, que resultó herido de gravedad y permanece desde entonces ingresado en el hospital. Tras el impacto, el coche comenzó a arder y terminó completamente calcinado, aunque en su interior ya no había ocupantes.. Según fuentes de la investigación, el conductor fue sometido a una primera prueba de alcoholemia que arrojó un resultado “muy por encima” del límite permitido. Sin embargo, posteriormente se negó a realizar la segunda prueba de contraste, un hecho que agrava su situación penal.. A la espera de lo que determine la instrucción, se le atribuyen cuatro posibles delitos: negativa a someterse a la prueba, conducción temeraria, lesiones graves por imprudencia y conducción bajo los efectos del alcohol. La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer las circunstancias del siniestro.. “No es un accidente, es un delito”. El suceso ha provocado una contundente reacción de la Federación Ciclismo Galego, que ha trasladado su apoyo a la familia y allegados del herido, al que define como “un deportista ejemplar”. El organismo ha sido especialmente duro en su valoración de lo ocurrido, rechazando que pueda considerarse un accidente.. En un comunicado difundido en las últimas horas, la federación subraya que cuando un conductor circula bajo los efectos del alcohol o a velocidades incompatibles con la seguridad, “no hablamos de fatalidad, hablamos de un delito”. Además, advierte de que los ciclistas, junto a peatones y motoristas, forman parte del grupo más vulnerable en la vía pública.. El colectivo ha alertado del riesgo creciente que afrontan quienes utilizan la bicicleta, ya sea para entrenar o desplazarse, y ha reclamado medidas más contundentes. Entre ellas, más controles en carretera, refuerzo de la prevención, educación vial y una “protección real” para evitar que este tipo de sucesos se repitan.. “La convivencia en la carretera es responsabilidad de todos, pero especialmente de quien conduce vehículos capaces de causar daños irreparables”, señalan, recordando que una decisión irresponsable al volante puede tener consecuencias terribles para las víctimas, para sus familias y para el entorno social.
El herido, un bombero de Ponteareas, permanece grave mientras el vehículo del implicado acabó calcinado tras el impacto
La tarde del domingo dejó una escena difícil de olvidar en la N-120, entre los ayuntamientos de Mondariz y Covelo: un ciclista gravemente herido, un coche reducido a cenizas y un conductor del que se sospecha que pudo actuar bajo los efectos del alcohol. Un suceso que, lejos de considerarse un simple accidente, apunta a una cadena de decisiones imprudentes que ahora están bajo investigación judicial.. Los hechos se produjeron en torno a las 19.00 horas, cuando el vehículo arrolló a Samuel González, bombero en Ponteareas, que resultó herido de gravedad y permanece desde entonces ingresado en el hospital. Tras el impacto, el coche comenzó a arder y terminó completamente calcinado, aunque en su interior ya no había ocupantes.. Según fuentes de la investigación, el conductor fue sometido a una primera prueba de alcoholemia que arrojó un resultado “muy por encima” del límite permitido. Sin embargo, posteriormente se negó a realizar la segunda prueba de contraste, un hecho que agrava su situación penal.. A la espera de lo que determine la instrucción, se le atribuyen cuatro posibles delitos: negativa a someterse a la prueba, conducción temeraria, lesiones graves por imprudencia y conducción bajo los efectos del alcohol. La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer las circunstancias del siniestro.. El suceso ha provocado una contundente reacción de la Federación Ciclismo Galego, que ha trasladado su apoyo a la familia y allegados del herido, al que define como “un deportista ejemplar”. El organismo ha sido especialmente duro en su valoración de lo ocurrido, rechazando que pueda considerarse un accidente.. En un comunicado difundido en las últimas horas, la federación subraya que cuando un conductor circula bajo los efectos del alcohol o a velocidades incompatibles con la seguridad, “no hablamos de fatalidad, hablamos de un delito”. Además, advierte de que los ciclistas, junto a peatones y motoristas, forman parte del grupo más vulnerable en la vía pública.. El colectivo ha alertado del riesgo creciente que afrontan quienes utilizan la bicicleta, ya sea para entrenar o desplazarse, y ha reclamado medidas más contundentes. Entre ellas, más controles en carretera, refuerzo de la prevención, educación vial y una “protección real” para evitar que este tipo de sucesos se repitan.. “La convivencia en la carretera es responsabilidad de todos, pero especialmente de quien conduce vehículos capaces de causar daños irreparables”, señalan, recordando que una decisión irresponsable al volante puede tener consecuencias terribles para las víctimas, para sus familias y para el entorno social.
Noticias de Galicia: última hora y actualidad de A Coruña, Vigo, Lugo, Santiago de Compostela
