Castilla y León está llena de hombres y mujeres que a lo largo de la historia han forjado la identidad de esta tierra. Desde Isabel la Católica hasta Miguel de Cervantes, pasando por Santa Teresa de Jesús, Juan Ponce de León, el Cid Campeador o Fernando III de Castilla, esta comunidad purde presumir, y de hecho lo hace, de contar con una serie de personajes ilustres, en diferentes ámbitos, que han moldeado lo que conocemos hoy por España.. Una lista de enjundia que se puede completar con otros cientos de ellos, aunque en estas páginas de hoy de LA RAZÓN nos queremos centrar en uno en concreto, por cuanto este 16 de abril se cumple un acontecimiento histórico que ocurrió tal día como hoy pero de 1812.. Un hecho que tuvo como especial protagonista a Jerónimo Merino Cob, más conocido como el «Cura Merino», el sacerdote que «abandonó» a Dios y dejó la sotana para convertirse en guerrillero y ser azote de las tropas de Napoleón Bonaparte durante la invasión francesa y la Guerra de la Independencia.. ¿Y quién fue el Cura Merino? Pues este religioso, hijo de Nicolás Merino y María Cob, nació el 30 de septiembre de 1769 en la localidad burgalesa de Villoviado y cursó la carrera sacerdotal en la villa burgalesa de Covarrubias. A los 26 años fue ordenado sacerdote y, más tarde, nombrado párroco de su pueblo natal. Fue e segundo vástago de un total de doce, nacidos entre los dos matrimonios que contrajo el padre.. Desde los siete años trabajó al cuidado del rebaño familiar; su tío, el párroco del pueblo, le había enseñado las primeras letras y, más tarde, sus padres le enviaron a la colegiata de Lerma. No pudo terminar los estudios porque las necesidades de su familia le obligaron a volver al trabajo. Finalmente, el párroco de Covarrubias le llevó consigo como paje y familiar y esto le permitió completar su formación en año y medio y ser ordenado sacerdote en 1790.. Pero con la llegada de los franceses a la Península Ibérica en el año 1808 y comprobar el maltrato que recibían sus feligreses por parte de las tropas napoleónicas decidió actuar cogiendo las armas para defender a los indefensos. Su radio de acción comprendió las provincias de Burgos y Valladolid y zonas límitrofes de ambas.. Pues el 16 de abril de 1812, el cura Merino y sus guerrilleros llevaron a cabo una de las mayores gestas que se recuerdan contra las tropas francesas de Napoleón. Y es que lograban apresar tras una rápìda escaramuza, que era la habitual forma de operar contra los invasores, al Primer Regimiento del Vístula. Un acontecimiento que se produjo en le municipio burgalés de Hontoria de Valdearados, donde los guerrilleros lograron capturar a nada más ni nada menos que a más de 600 enemigos, según quedó reflejado en el parte de guerra del coronel Merino al teniente general Gabriel de Mendizábal.. No fue la única acción de este tipo que llevó a cabo, ya que dos años antes, un 22 de enero de 1810 emboscó a una división francesa cerca de la villa palentina de Dueñas donde acabó con la vida de más de 1.000 enemigos. Su columna guerrillera interceptó a una división francesa compuesta por unos 1.500 soldados. Las fuerzas españolas lograron aplastar a la división enemiga; se estima que solo unos 200 franceses consiguieron escapar. Esta victoria consolidó su reputación como uno de los guerrilleros más eficaces contra la ocupación francesa, afectando seriamente las comunicaciones entre Burgos y Valladolid. Y era sólo el principio.. Fue un hombre de convicciones muy tradicionales y fuerte carácter. Venció en el campo de batalla en 58 ocasiones, pero, sin embargo nunca fue acusado de crueldad hacia sus enemigos, mientras que se solía poner de relieve su caballerosidad y generosidad con los vencidos. Jerónimo Merino llegó a estar al mando de más de 2.000 hombres durante la Guerra de la Independencia, y llegó a entrar en contacto con otro gran guerrillero, el Empecinado, que le ayudó a formar su primer contingente con el objetivo también de erosionar lo más posible las vías de abastecimiento francesas.. La Junta Suprema le llegó a nombrar Capitán y, posteriormente, Teniente Coronel. Venció a los franceses en 58 ocasiones y, tras la llegada del Rey Fernando VII, fue nombrado Mariscal de Campo por el propio monarca.. Finalizada la Guerra de Independencia Española, el cura Merino regresó a su pueblo natal. Allí permaneció hasta la muerte del Rey Fernando VII, muerte tras la cual luchó en el bando carlista como General en Jefe de Castilla y Extremadura al mando de 11.000 hombres. Tras la derrota del ejército carlista se exilió en Francia, país en el que falleció el 12 de noviembre de 1844.. No hay que confundirlo con otro “cura Merino”, Martín Merino y Gómez, liberal, que colgó los hábitos y terminaría apuñalando a Isabel II.
Nacido en la provincia de Burgos, venció en el campo de batalla a los invasores hasta en 58 ocasiones
Castilla y León está llena de hombres y mujeres que a lo largo de la historia han forjado la identidad de esta tierra. Desde Isabel la Católica hasta Miguel de Cervantes, pasando por Santa Teresa de Jesús, Juan Ponce de León, el Cid Campeador o Fernando III de Castilla, esta comunidad purde presumir, y de hecho lo hace, de contar con una serie de personajes ilustres, en diferentes ámbitos, que han moldeado lo que conocemos hoy por España.. Una lista de enjundia que se puede completar con otros cientos de ellos, aunque en estas páginas de hoy de LA RAZÓN nos queremos centrar en uno en concreto, por cuanto este 16 de abril se cumple un acontecimiento histórico que ocurrió tal día como hoy pero de 1812.. Un hecho que tuvo como especial protagonista a Jerónimo Merino Cob, más conocido como el «Cura Merino», el sacerdote que «abandonó» a Dios y dejó la sotana para convertirse en guerrillero y ser azote de las tropas de Napoleón Bonaparte durante la invasión francesa y la Guerra de la Independencia.. ¿Y quién fue el Cura Merino? Pues este religioso, hijo de Nicolás Merino y María Cob, nació el 30 de septiembre de 1769 en la localidad burgalesa de Villoviado y cursó la carrera sacerdotal en la villa burgalesa de Covarrubias. A los 26 años fue ordenado sacerdote y, más tarde, nombrado párroco de su pueblo natal. Fue e segundo vástago de un total de doce, nacidos entre los dos matrimonios que contrajo el padre.. Desde los siete años trabajó al cuidado del rebaño familiar; su tío, el párroco del pueblo, le había enseñado las primeras letras y, más tarde, sus padres le enviaron a la colegiata de Lerma. No pudo terminar los estudios porque las necesidades de su familia le obligaron a volver al trabajo. Finalmente, el párroco de Covarrubias le llevó consigo como paje y familiar y esto le permitió completar su formación en año y medio y ser ordenado sacerdote en 1790.. Pero con la llegada de los franceses a la Península Ibérica en el año 1808 y comprobar el maltrato que recibían sus feligreses por parte de las tropas napoleónicas decidió actuar cogiendo las armas para defender a los indefensos. Su radio de acción comprendió las provincias de Burgos y Valladolid y zonas límitrofes de ambas.. Pues el 16 de abril de 1812, el cura Merino y sus guerrilleros llevaron a cabo una de las mayores gestas que se recuerdan contra las tropas francesas de Napoleón. Y es que lograban apresar tras una rápìda escaramuza, que era la habitual forma de operar contra los invasores, al Primer Regimiento del Vístula. Un acontecimiento que se produjo en le municipio burgalés de Hontoria de Valdearados, donde los guerrilleros lograron capturar a nada más ni nada menos que a más de 600 enemigos, según quedó reflejado en el parte de guerra del coronel Merino al teniente general Gabriel de Mendizábal.. No fue la única acción de este tipo que llevó a cabo, ya que dos años antes, un 22 de enero de 1810 emboscó a una división francesa cerca de la villa palentina de Dueñas donde acabó con la vida de más de 1.000 enemigos. Su columna guerrillera interceptó a una división francesa compuesta por unos 1.500 soldados. Las fuerzas españolas lograron aplastar a la división enemiga; se estima que solo unos 200 franceses consiguieron escapar. Esta victoria consolidó su reputación como uno de los guerrilleros más eficaces contra la ocupación francesa, afectando seriamente las comunicaciones entre Burgos y Valladolid. Y era sólo el principio.. Fue un hombre de convicciones muy tradicionales y fuerte carácter. Venció en el campo de batalla en 58 ocasiones, pero, sin embargo nunca fue acusado de crueldad hacia sus enemigos, mientras que se solía poner de relieve su caballerosidad y generosidad con los vencidos. Jerónimo Merino llegó a estar al mando de más de 2.000 hombres durante la Guerra de la Independencia, y llegó a entrar en contacto con otro gran guerrillero, el Empecinado, que le ayudó a formar su primer contingente con el objetivo también de erosionar lo más posible las vías de abastecimiento francesas.. La Junta Suprema le llegó a nombrar Capitán y, posteriormente, Teniente Coronel. Venció a los franceses en 58 ocasiones y, tras la llegada del Rey Fernando VII, fue nombrado Mariscal de Campo por el propio monarca.. Finalizada la Guerra de Independencia Española, el cura Merino regresó a su pueblo natal. Allí permaneció hasta la muerte del Rey Fernando VII, muerte tras la cual luchó en el bando carlista como General en Jefe de Castilla y Extremadura al mando de 11.000 hombres. Tras la derrota del ejército carlista se exilió en Francia, país en el que falleció el 12 de noviembre de 1844.. No hay que confundirlo con otro “cura Merino”, Martín Merino y Gómez, liberal, que colgó los hábitos y terminaría apuñalando a Isabel II.
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