Las calles de Tokio esconden una realidad que pocas veces llega a los medios. Dos veces por semana, durante unas cuatro horas, dos amigas de 16 años se plantan a las puertas de los llamados «love hotels» dispuestas a hacer lo que sea necesario para llevar dinero a casa. Con eso consiguen algo menos de 400 euros, una cifra que para ellas marca la diferencia entre comer o no.. Alejandra Andrade se acercó a ellas en Fuera de cobertura y las escuchó sin interrumpirlas. Una dejó su casa porque su padre tenía múltiples aventuras y su madre acabó «muy desestabilizada mentalmente». «Se olvidaron de mí», contaba con una frialdad que helaba. La otra sigue viviendo con sus padres, pero lo hace por su hermano pequeño: «Cuando están de malhumor, no hay comida», explicaba.. Ninguna de las dos va al colegio desde que entraron en secundaria, cuando empezaron a sufrir acoso. Pidieron ayuda a profesores y a sus madres, y en ambos casos la respuesta fue ignorarlas. «Me dijo que los ignorara, que no me preocupara tanto», recordaba una de ellas. Fue entonces cuando empezaron a buscar el dinero por otro lado, una fórmula que encontraron circulando por redes sociales.. Los clientes son, según describen, hombres mayores y en su mayoría extranjeros. «Me da asco pero no tengo otra opción», admitía una de ellas con una naturalidad que resulta devastadora. A pocos metros hay una comisaría, pero nadie interviene: prostituirse está prohibido, aunque, como apuntaba el youtuber Kai, «no hay ningún tipo de multa ni de pena».. Lo que más impactó fue el relato sobre sus cuerpos. Ambas se autolesionan, una con cortes en brazos y piernas. Una de ellas llegó a mezclar medicamentos hasta alcanzar las 120 pastillas en una sola noche y tuvo que ser trasladada en ambulancia. «Puedo olvidar todas las cosas malas», justificaba. Conductas que, según confesaron, comenzaron con 12 y 14 años respectivamente.
Alejandra Andrade se sentó con dos chicas de 16 años en las calles de la capital japonesa para escuchar de primera mano cómo sobreviven cada semana en ‘Fuera de cobertura’.
20MINUTOS.ES – Televisión
Las calles de Tokio esconden una realidad que pocas veces llega a los medios. Dos veces por semana, durante unas cuatro horas, dos amigas de 16 años se plantan a las puertas de los llamados «love hotels» dispuestas a hacer lo que sea necesario para llevar dinero a casa. Con eso consiguen algo menos de 400 euros, una cifra que para ellas marca la diferencia entre comer o no.. Alejandra Andrade se acercó a ellas en Fuera de cobertura y las escuchó sin interrumpirlas. Una dejó su casa porque su padre tenía múltiples aventuras y su madre acabó «muy desestabilizada mentalmente». «Se olvidaron de mí», contaba con una frialdad que helaba. La otra sigue viviendo con sus padres, pero lo hace por su hermano pequeño: «Cuando están de malhumor, no hay comida», explicaba.. Ninguna de las dos va al colegio desde que entraron en secundaria, cuando empezaron a sufrir acoso. Pidieron ayuda a profesores y a sus madres, y en ambos casos la respuesta fue ignorarlas. «Me dijo que los ignorara, que no me preocupara tanto», recordaba una de ellas. Fue entonces cuando empezaron a buscar el dinero por otro lado, una fórmula que encontraron circulando por redes sociales.. Los clientes son, según describen, hombres mayores y en su mayoría extranjeros. «Me da asco pero no tengo otra opción», admitía una de ellas con una naturalidad que resulta devastadora. A pocos metros hay una comisaría, pero nadie interviene: prostituirse está prohibido, aunque, como apuntaba el youtuber Kai, «no hay ningún tipo de multa ni de pena».. Lo que más impactó fue el relato sobre sus cuerpos. Ambas se autolesionan, una con cortes en brazos y piernas. Una de ellas llegó a mezclar medicamentos hasta alcanzar las 120 pastillas en una sola noche y tuvo que ser trasladada en ambulancia. «Puedo olvidar todas las cosas malas», justificaba. Conductas que, según confesaron, comenzaron con 12 y 14 años respectivamente.
