Cuenta Marina Bollaín que siempre que comienza una obra nueva se pregunta: ¿Esto, qué actualidad tendría hoy?, ¿qué vigencia tienen los temas que trata? Y en “Jugar con fuego” descubrió varios muy actuales “una historia de amor y clases sociales, mucha arrogancia masculina y un tema de fondo siempre presente, las mujeres y los hombres que las acosan y quieren conquistarlas como sea”. “Jugar con un fuego” es una zarzuela en tres actos con libreto de Ventura de la Vega y música de Francisco Asenjo Barbieri, que fue estrenada en octubre de 1851 en el Teatro del Circo de Madrid. Y es un título emblemático de nuestra lírica por varias razones, por su duración, que por inusual para su época se considera el primer título de “zarzuela grande”. Por su éxito, al ser la obra más representada en España durante la década que siguió a su estreno. Y, finalmente, porque convirtió a Barbieri en uno de los grandes compositores españoles. Tras 26 años sin representarse en el Teatro de la Zarzuela, “Jugar con fuego” vuelve al coliseo madrileño con 14 funciones entre el 25 de marzo y el 12 de abril, en una nueva producción dirigida escénicamente por Marina Bollaín y Álvaro Albiach y Lara Diloy compartiendo la dirección musical sobre un doble reparto con Ruth Iniesta y Berna Perles (duquesa de Medina); Alejandro del Cerro y Antonio Gandía (Félix); José Antonio López y Luis Cansino (marqués de Caravaca); David Lagares y Javier Castañeda, (el duque); Manuel de Diego y Emmanuel Faraldo (Antonio).. En esta historia, Leonor, duquesa de Medina, cansada de la superficialidad y arrogancia de los de su clase, se disfraza para asistir a una fiesta popular, “juega con fuego” al arriesgarse a romper con lo establecido en busca del amor fuera de su clase social y rechazar al marqués de Caravaca, un hombre poderoso que la acosa y persigue continuamente, mientras se enamora de Félix, un plebeyo que la pone en un brete al irrumpir en su vida aristocrática. En esta versión, explica Marina Bollaín, la verbena de San Juan se traslada a un campo de fútbol. “En la obra original, los grandes poderes acudían al Palacio del Buen Retiro, pero en la actualidad –me preguntaba-, ¿dónde se reúne el poder mediático, político y económico junto con las clases populares? Y lo que visualicé fue el palco de honor de un estadio de fútbol de un equipo estrella, porque es en esos palcos de las zonas VIP donde actualmente se reúne la élite, empresarios, políticos, juristas, artistas… me pareció que ahí es realmente donde hoy “se corta el bacalao” –asegura Bollaín-. Los estadios de fútbol alimentan la ilusión de una pasión común, de ser todos iguales en la fiesta, pero los asistentes están tremendamente jerarquizados, hoy como entonces, el dinero marca las diferencias sociales, y aunque todos celebran lo mismo y se divierten juntos, cada uno ocupa su sitio, las clases están muy definidas dentro del estadio porque hay lugares y entradas de todos los precios, y en sus gradas se encuentran todo tipo de aficionados, entre ellos, ultras locos y desaforados que son verdaderos “hooligans”, muy acordes con el tercer acto que se desarrolla en un manicomio, por eso me pareció que este espacio podía funcionar muy bien”, afirma la directora. Pero a pesar de esa traslación, “el argumento, los personajes, la música y el mensaje se mantienen intactos”.. Para el director musical, Álvaro Albiach, “estamos ante una obra clave del desarrollo posterior del género en manos de un Barbieri en estado de gracia”. Como explica, “la música de esta zarzuela es muy poliédrica porque tiene un poco de todo lo que en esa época estaba de moda, de todas las corrientes que se desarrollaban en ese momento en España, pero sobre todo bebe de la música que se hacía en Italia, de la tradición de la ópera italiana, tan presente en la vida musical española de mediados del XIX, como demuestra el magnífico concertante que cierra el acto segundo y los constantes guiños a Rossini y Donizetti, además de los números de sabor tradicional español, con ecos de mazurcas o seguidillas”, significa Albiach. Por otro lado, las protagonistas principales como duquesa de Medina, Ruth Iniesta y Berna Perles, subrayan dos aspectos importantes de la obra, que ya estaban pero aquí se acentúan. Por un lado, “la necesidad de aparentar, el miedo a la crítica, al qué dirán y a ser juzgada que tanto nos condicionan”, explica Iniesta. Y algo más grave, “la cuestión del acoso –prosigue Perles-, gran parte de la obra la pasamos huyendo acosadas por diferentes personajes, incluso por el propio padre que no sabe que somos nosotras. Hay que ser muy insistentes en la negativa con los que no aceptan un no y creo que debe ser realmente duro sentirse así en la realdad”, concluye.
La obra de Barbieri vuelve 26 años después al Teatro de la Zarzuela en una nueva producción dirigida por Marina Bollaín en la escena y Álvaro Albiach en la dirección musical
Cuenta Marina Bollaín que siempre que comienza una obra nueva se pregunta: ¿Esto, qué actualidad tendría hoy?, ¿qué vigencia tienen los temas que trata? Y en “Jugar con fuego” descubrió varios muy actuales “una historia de amor y clases sociales, mucha arrogancia masculina y un tema de fondo siempre presente, las mujeres y los hombres que las acosan y quieren conquistarlas como sea”.“Jugar con un fuego”es una zarzuela en tres actos con libreto de Ventura de la Vega y música de Francisco Asenjo Barbieri, que fue estrenada en octubre de 1851 en el Teatro del Circo de Madrid. Y es un título emblemático de nuestra lírica por varias razones, por su duración, que porinusual para su épocase considera el primer título de “zarzuela grande”. Por su éxito, al serla obra más representada en España durante la década que siguió a su estreno. Y, finalmente, porque convirtió a Barbieri en uno de los grandes compositores españoles. Tras 26 años sin representarse en el Teatro de la Zarzuela,“Jugar con fuego”vuelve al coliseo madrileño con 14 funciones entre el 25 de marzo y el 12 de abril, en una nueva producción dirigida escénicamente por Marina Bollaín yÁlvaro Albiach y Lara Diloy compartiendo la dirección musical sobre un doble reparto con Ruth Iniesta y Berna Perles (duquesa de Medina); Alejandro del Cerro y Antonio Gandía (Félix); José Antonio López y Luis Cansino (marqués de Caravaca); David Lagares y Javier Castañeda, (el duque); Manuel de Diego y Emmanuel Faraldo (Antonio).. En esta historia,Leonor, duquesa de Medina, cansada de la superficialidad y arrogancia de los de su clase, se disfraza para asistir a una fiesta popular, “juega con fuego” al arriesgarse a romper con lo establecido en busca del amor fuera de su clase social yrechazar al marqués de Caravaca, un hombre poderoso que la acosa y persigue continuamente, mientras se enamora de Félix, un plebeyo que la poneen un breteal irrumpir en su vida aristocrática. En esta versión, explica Marina Bollaín, la verbena de San Juanse traslada a un campo de fútbol. “En la obra original, los grandes poderes acudían al Palacio del Buen Retiro, pero en la actualidad–me preguntaba-, ¿dónde se reúne el poder mediático, político y económico junto con las clases populares?Y lo que visualicé fue el palco de honor de un estadio de fútbol de un equipo estrella, porque es en esos palcos de las zonas VIPdondeactualmentese reúne la élite, empresarios, políticos, juristas, artistas… me pareció que ahí es realmente donde hoy “se corta el bacalao” –asegura Bollaín-. Losestadios de fútbol alimentan la ilusión deuna pasión común, de ser todos iguales en la fiesta, pero los asistentes están tremendamentejerarquizados, hoy como entonces, el dinero marca las diferencias sociales, y aunquetodos celebran lo mismo y se divierten juntos, cada uno ocupa su sitio, las clases están muy definidas dentro del estadio porque hay lugares y entradas de todos los precios, y en sus gradas se encuentran todo tipode aficionados, entre ellos, ultras locos y desaforados que son verdaderos “hooligans”, muy acordes con el tercer acto que se desarrolla en un manicomio, por esome pareció que este espacio podía funcionar muy bien”, afirma la directora. Pero a pesar de esa traslación, “el argumento, los personajes, lamúsica y el mensaje se mantienen intactos”.. Para el director musical, Álvaro Albiach,“estamos ante una obra clave del desarrollo posterior del género en manos de un Barbieri en estado de gracia”. Como explica, “la música de esta zarzuela es muypoliédrica porque tiene un poco de todo lo que en esa época estaba de moda, detodas las corrientes que se desarrollaban en ese momento en España,pero sobre todo bebe de la música que se hacía en Italia,de la tradición de la ópera italiana, tan presente en la vida musical española de mediados del XIX, como demuestra el magnífico concertante que cierra el acto segundo y los constantes guiños a RossiniyDonizetti,además de los números de sabor tradicional español, con ecos de mazurcas o seguidillas”, significaAlbiach. Por otro lado, las protagonistas principales como duquesa de Medina,Ruth Iniestay Berna Perles, subrayan dos aspectos importantes de la obra, que ya estabanpero aquíse acentúan. Por un lado, “la necesidad de aparentar, el miedo a la crítica, al qué dirán y a ser juzgada que tanto nos condicionan”, explica Iniesta. Y algo más grave, “la cuestión del acoso –prosigue Perles-, gran parte de la obra la pasamos huyendoacosadas por diferentes personajes, incluso por el propio padre que no sabe que somos nosotras. Hay que ser muy insistentes en la negativa con los que no aceptan un no y creo que debe ser realmente duro sentirse así en la realdad”, concluye.
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