El ataque conjunto que Estados Unidos e Israel llevaron a cabo el pasado sábado contra Irán ya ha tenido sus primeras consecuencias en la economía global. El tránsito suspendido en el estrecho de Ormuz, principal vía de hidrocarburos del mundo, se traduce en una subida del precio del petróleo de más de un 8 % este lunes antes de la apertura de las Bolsas europeas, según informa Europa Press.. El mismo sábado que tuvo lugar los bombardeos en Teherán, un funcionario de la misión naval europea Aspides confirmó a Reuters que buques en la zona estaban recibiendo comunicaciones por radio VHF de la Guardia Revolucionaria iraní en las que se advertía de que “ningún barco puede pasar” por el estrecho. De consolidarse esa orden, el cierre sería uno de los mayores shocks energéticos de las últimas décadas.. ¿Por qué es tan importante el estrecho de Ormuz?. Ormuz es la ruta de exportación de crudo más importante del mundo. Por sus aguas transita en torno al 20% del consumo global de petróleo y una proporción similar del comercio marítimo de gas natural licuado, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Productores clave como Arabia Saudí, Irán, Irak o Emiratos Árabes Unidos dependen de este corredor para enviar su producción hacia Asia y Europa.. El informe Review of Maritime Transport 2025 de la UNCTAD estima que cada día cruzan el estrecho alrededor de 144 buques, con un peso destacado de petroleros y metaneros. Su punto más angosto apenas supera los 50 kilómetros de ancho, lo que lo convierte en un enclave vulnerable ante cualquier decisión militar.. Aunque en el pasado las amenazas de cierre no llegaron a materializarse de forma sostenida, la comunicación directa a los buques marca un salto cualitativo. Por el momento no ha habido un anuncio oficial del bloqueo: el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó este domingo que Irán no ha emprendido en ningún momento una operación para cerrar el estrecho de Ormuz ni tiene previsto hacer nada para impedir el paso, pese a que este ahora mismo se encuentra suspendido.. Los mercados energéticos ya han reflejado el riesgo. Según Reuters, los futuros del crudo se dispararon más de un 8% en las primeras operaciones tras la escalada. Entidades financieras como Citi o Goldman Sachs han advertido de primas de riesgo significativas en el precio del barril si la interrupción se prolonga.. El temor no se limita a la pérdida puntual de suministro. Si el bloqueo impide también movilizar la capacidad adicional de la OPEP+, el mercado perdería uno de sus principales mecanismos de ajuste. Wood Mackenzie ha señalado que, en un escenario prolongado, el crudo podría superar con holgura los 100 dólares por barril.. España importa la mayor parte de la energía que consume y está plenamente integrada en el mercado internacional del petróleo. Aunque el país no dependa de forma masiva del crudo iraní, sí se ve afectado por el precio global del barril.. Un encarecimiento sostenido se trasladaría a los combustibles en cuestión de semanas, elevando el coste del transporte, la logística y la producción industrial. Sectores como el transporte por carretera, la aviación, la agricultura o la pesca serían especialmente sensibles al alza del gasóleo y el queroseno.. Además, el impacto no se limita al carburante. La electricidad en España, aunque cada vez más apoyada en renovables, sigue influida por el coste de los combustibles fósiles en el mercado mayorista europeo. Un petróleo caro tiende a presionar al alza la inflación y puede erosionar el poder adquisitivo de hogares y empresas.. Un shock energético de esta magnitud podría frenar el crecimiento económico y complicar la política monetaria del Banco Central Europeo si la inflación repunta. España dispone de reservas estratégicas de petróleo, en línea con los compromisos adquiridos con la Agencia Internacional de la Energía, diseñadas para cubrir varios meses de importaciones. Sin embargo, estas reservas están pensadas para amortiguar interrupciones temporales, no para sustituir indefinidamente un flujo que representa una quinta parte del comercio mundial.. El estrecho no solo canaliza crudo. También es clave para el gas natural licuado procedente de Catar, relevante para el suministro europeo. Cualquier alteración prolongada podría tensionar de nuevo el mercado gasista, justo cuando Europa trataba de estabilizarlo tras la crisis derivada de la guerra en Ucrania.. El riesgo no radica tanto en una escasez inmediata como en el impacto económico derivado de precios energéticos más altos y mayor incertidumbre global. Ante un entorno de fragilidad geopolítica, el cierre de esta arteria marítima puede hacer mucho daño a una economía dependiente del comercio y de la energía importada.
El ataque conjunto que Estados Unidos e Israel llevaron a cabo el pasado sábado contra Irán ya ha tenido sus primeras consecuencias en la economía global. El tránsito suspendido en el estrecho de Ormuz, principal vía de hidrocarburos del mundo, se traduce en una subida del precio del petróleo de más de un 8 % este lunes antes de la apertura de las Bolsas europeas, según informa Europa Press.. El mismo sábado que tuvo lugar los bombardeos en Teherán, un funcionario de la misión naval europea Aspides confirmó a Reuters que buques en la zona estaban recibiendo comunicaciones por radio VHF de la Guardia Revolucionaria iraní en las que se advertía de que “ningún barco puede pasar” por el estrecho. De consolidarse esa orden, el cierre sería uno de los mayores shocks energéticos de las últimas décadas.. ¿Por qué es tan importante el estrecho de Ormuz?. Ormuz es la ruta de exportación de crudo más importante del mundo. Por sus aguas transita en torno al 20% del consumo global de petróleo y una proporción similar del comercio marítimo de gas natural licuado, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Productores clave como Arabia Saudí, Irán, Irak o Emiratos Árabes Unidos dependen de este corredor para enviar su producción hacia Asia y Europa.. El informe Review of Maritime Transport 2025 de la UNCTAD estima que cada día cruzan el estrecho alrededor de 144 buques, con un peso destacado de petroleros y metaneros. Su punto más angosto apenas supera los 50 kilómetros de ancho, lo que lo convierte en un enclave vulnerable ante cualquier decisión militar.. Aunque en el pasado las amenazas de cierre no llegaron a materializarse de forma sostenida, la comunicación directa a los buques marca un salto cualitativo. Por el momento no ha habido un anuncio oficial del bloqueo: el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó este domingo que Irán no ha emprendido en ningún momento una operación para cerrar el estrecho de Ormuz ni tiene previsto hacer nada para impedir el paso, pese a que este ahora mismo se encuentra suspendido.. Los mercados energéticos ya han reflejado el riesgo. Según Reuters, los futuros del crudo se dispararon más de un 8% en las primeras operaciones tras la escalada. Entidades financieras como Citi o Goldman Sachs han advertido de primas de riesgo significativas en el precio del barril si la interrupción se prolonga.. El temor no se limita a la pérdida puntual de suministro. Si el bloqueo impide también movilizar la capacidad adicional de la OPEP+, el mercado perdería uno de sus principales mecanismos de ajuste. Wood Mackenzie ha señalado que, en un escenario prolongado, el crudo podría superar con holgura los 100 dólares por barril.. España importa la mayor parte de la energía que consume y está plenamente integrada en el mercado internacional del petróleo. Aunque el país no dependa de forma masiva del crudo iraní, sí se ve afectado por el precio global del barril.. Un encarecimiento sostenido se trasladaría a los combustibles en cuestión de semanas, elevando el coste del transporte, la logística y la producción industrial. Sectores como el transporte por carretera, la aviación, la agricultura o la pesca serían especialmente sensibles al alza del gasóleo y el queroseno.. Además, el impacto no se limita al carburante. La electricidad en España, aunque cada vez más apoyada en renovables, sigue influida por el coste de los combustibles fósiles en el mercado mayorista europeo. Un petróleo caro tiende a presionar al alza la inflación y puede erosionar el poder adquisitivo de hogares y empresas.. Un shock energético de esta magnitud podría frenar el crecimiento económico y complicar la política monetaria del Banco Central Europeo si la inflación repunta. España dispone de reservas estratégicas de petróleo, en línea con los compromisos adquiridos con la Agencia Internacional de la Energía, diseñadas para cubrir varios meses de importaciones. Sin embargo, estas reservas están pensadas para amortiguar interrupciones temporales, no para sustituir indefinidamente un flujo que representa una quinta parte del comercio mundial.. El estrecho no solo canaliza crudo. También es clave para el gas natural licuado procedente de Catar, relevante para el suministro europeo. Cualquier alteración prolongada podría tensionar de nuevo el mercado gasista, justo cuando Europa trataba de estabilizarlo tras la crisis derivada de la guerra en Ucrania.. El riesgo no radica tanto en una escasez inmediata como en el impacto económico derivado de precios energéticos más altos y mayor incertidumbre global. Ante un entorno de fragilidad geopolítica, el cierre de esta arteria marítima puede hacer mucho daño a una economía dependiente del comercio y de la energía importada.
La orden de impedir el paso por la principal ruta petrolera del planeta abre un escenario de alto impacto para los mercados energéticos y para economías importadoras como la española
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