El legado del pintor onubense José Caballero, referente de las vanguardias artísticas del siglo XX y figura fundamental de la Generación del 27 –su miembro más joven–, puede verse de nuevo en Huelva. Su llegada, que es definitiva, da cumplimiento al deseo del propio artista y el de su esposa y musa, María Fernanda Thomas de Carranza. Este regreso se anticipa con la exposición ‘Algo camina hacia el infinito’, que toma el nombre de su último óleo. La muestra, comisariada por Raúl Estévez –secretario de la Fundación Caballero-Thomas de Carranza y experto en la obra del artista–, se exhibe desde el 5 de diciembre en el Museo de Huelva, en la recién estrenada Sala Caballero.. Este espacio, de carácter permanente, irá dando a conocer el legado del artista de manera continua a través de sucesivas exposiciones temporales. No obstante, esta situación será transitoria hasta que el conjunto de sus obras se exhiba de forma definitiva en el futuro Museo de Bellas Artes, un proyecto que se ubicará en el antiguo edificio del Banco de España. El pasado marzo se formalizó el cumplimiento de este deseo, después de que dicha Consejería y la Fundación Caballero-Thomas de Carranza firmaran el acuerdo para la adscripción de la colección al Museo de Huelva, poniendo fin a unas negociaciones en las que tuvo un papel relevante el Ayuntamiento.. La colección, que supera la figura del propio Caballero, contiene casi 150 pinturas y alrededor de 2.500 dibujos, esculturas, figurines, escenografías, y un vasto archivo que incluye biblioteca, hemeroteca, archivo fotográfico y personal, mobiliario y artes aplicadas, hasta alcanzar las 10.000 obras. Este acervo incluye fondos de otros autores fundamentales como Pablo Picasso, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Daniel Vázquez Díaz, Joan Miró y Alberto Sánchez. La exposición inicial, ‘Algo camina hacia el infinito’, reúne cerca de medio centenar de estas piezas (25 obras enmarcadas y 22 sin enmarcar), incluyendo dibujos, carteles, fotografías, documentos y cartas de su archivo personal. Esta muestra ha servido, además, para inaugurar el programa conmemorativo andaluz del centenario de la Generación del 27, que tendrá carácter itinerante por otras provincias a partir del próximo mes de febrero y está concebida, según explica Estévez, con el propósito de «mostrar la evolución artística de Caballero a partir de su trabajo y en relación con Huelva, muy presente en su pintura y en su forma de ser». El comisario subraya que Huelva «estuvo presente en su último cuadro y en muchísimos otros». Caballero afirmaba, por ejemplo, que su etapa surrealista la había aprendido en Huelva, definiéndose como «un surrealista no francés, sino un surrealista andalucista».. Igualmente, se realiza un recorrido por sus etapas pictóricas: la etapa juvenil; la etapa surrealista; la etapa abstracta, con sus fases geométrica inicial (de líneas verticales y horizontales) y, posteriormente, matérica; la etapa geométrica, marcada por el círculo, «la forma lineal más simple, el círculo, que para mí significa el mundo», según la descripción del propio pintor; y, por último, la etapa signográfica. Entre las piezas destacadas que se exhiben, se encuentran óleos como «Al llegar el verano», «Amigas de la luna», «Mesa con pan pobre» o «Retrato María Fernanda con cuello blanco»; bocetos como «Los Olvidados»; dibujos como «Estación de cercanías» y «Las enfermedades de la burguesía»; y tablas como «Pájaro herido», «Anti-Atlas» y «Bocamina» (1973).. La propuesta también pone en valor la labor que desarrolló durante la posguerra, cuando abandonó temporalmente la pintura para centrarse en la escenografía y el figurinismo para teatro y cine como medio de vida, así como otros elementos que evidencian su relación personal con García Lorca o Neruda. Las colaboraciones cruciales que pueden verse reflejan sus trabajos para el teatro universitario La Barraca y sus destacadas ilustraciones para el «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías», así como los decorados que concibió para la representación de «Bodas de sangre». A ellas se suman documentos de gran valor, como un poema original de Pablo Neruda (1933), una fotografía dedicada por el chileno (1969), y tres dibujos dedicados a García Lorca que denuncian su asesinato. Esta exposición, en palabras de Carmen Thomas de Carranza, sobrina y presidenta de la fundación del artista, ofrece una visión completa de la vida y el trabajo de Caballero, a quien define como «no solo un artista excepcional, pintor y poeta, sino, además, un hombre generoso, sereno, incansable que supo interpretar los silencios, los colores y traducirlos en forma de luz». ‘Algo camina hacia el infinito’ es solo un primer avance de un reencuentro que permitirá a Huelva ejercer de albacea de una obra que fue puente entre la libertad, la búsqueda y la emoción. El arte y el legado de José Caballero han regresado a su ciudad natal para ser preservados, puestos en valor y dados a conocer a las generaciones futuras.
El retorno definitivo a Huelva cumple el deseo del miembro más joven de la Generación del 27 y el de su esposa y musa
El legado del pintor onubense José Caballero, referente de las vanguardias artísticas del siglo XX y figura fundamental de la Generación del 27 –su miembro más joven–, puede verse de nuevo en Huelva. Su llegada, que es definitiva, da cumplimiento al deseo del propio artista y el de su esposa y musa, María Fernanda Thomas de Carranza. Este regreso se anticipa con la exposición ‘Algo camina hacia el infinito’, que toma el nombre de su último óleo. La muestra, comisariada por Raúl Estévez –secretario de la Fundación Caballero-Thomas de Carranza y experto en la obra del artista–, se exhibe desde el 5 de diciembre en el Museo de Huelva, en la recién estrenada Sala Caballero.. Este espacio, de carácter permanente, irá dando a conocer el legado del artista de manera continua a través de sucesivas exposiciones temporales. No obstante, esta situación será transitoria hasta que el conjunto de sus obras se exhiba de forma definitiva en el futuro Museo de Bellas Artes, un proyecto que se ubicará en el antiguo edificio del Banco de España. El pasado marzo se formalizó el cumplimiento de este deseo, después de que dicha Consejería y la Fundación Caballero-Thomas de Carranza firmaran el acuerdo para la adscripción de la colección al Museo de Huelva, poniendo fin a unas negociaciones en las que tuvo un papel relevante el Ayuntamiento.. La colección, que supera la figura del propio Caballero, contiene casi 150 pinturas y alrededor de 2.500 dibujos, esculturas, figurines, escenografías, y un vasto archivo que incluye biblioteca, hemeroteca, archivo fotográfico y personal, mobiliario y artes aplicadas, hasta alcanzar las 10.000 obras. Este acervo incluye fondos de otros autores fundamentales como Pablo Picasso, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Daniel Vázquez Díaz, Joan Miró y Alberto Sánchez. La exposición inicial, ‘Algo camina hacia el infinito’, reúne cerca de medio centenar de estas piezas (25 obras enmarcadas y 22 sin enmarcar), incluyendo dibujos, carteles, fotografías, documentos y cartas de su archivo personal. Esta muestra ha servido, además, para inaugurar el programa conmemorativo andaluz del centenario de la Generación del 27, que tendrá carácter itinerante por otras provincias a partir del próximo mes de febrero y está concebida, según explica Estévez, con el propósito de «mostrar la evolución artística de Caballero a partir de su trabajo y en relación con Huelva, muy presente en su pintura y en su forma de ser». El comisario subraya que Huelva «estuvo presente en su último cuadro y en muchísimos otros». Caballero afirmaba, por ejemplo, que su etapa surrealista la había aprendido en Huelva, definiéndose como «un surrealista no francés, sino un surrealista andalucista».. Igualmente, se realiza un recorrido por sus etapas pictóricas: la etapa juvenil; la etapa surrealista; la etapa abstracta, con sus fases geométrica inicial (de líneas verticales y horizontales) y, posteriormente, matérica; la etapa geométrica, marcada por el círculo, «la forma lineal más simple, el círculo, que para mí significa el mundo», según la descripción del propio pintor; y, por último, la etapa signográfica. Entre las piezas destacadas que se exhiben, se encuentran óleos como «Al llegar el verano», «Amigas de la luna», «Mesa con pan pobre» o «Retrato María Fernanda con cuello blanco»; bocetos como «Los Olvidados»; dibujos como «Estación de cercanías» y «Las enfermedades de la burguesía»; y tablas como «Pájaro herido», «Anti-Atlas» y «Bocamina» (1973).. La propuesta también pone en valor la labor que desarrolló durante la posguerra, cuando abandonó temporalmente la pintura para centrarse en la escenografía y el figurinismo para teatro y cine como medio de vida, así como otros elementos que evidencian su relación personal con García Lorca o Neruda. Las colaboraciones cruciales que pueden verse reflejan sus trabajos para el teatro universitario La Barraca y sus destacadas ilustraciones para el «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías», así como los decorados que concibió para la representación de «Bodas de sangre». A ellas se suman documentos de gran valor, como un poema original de Pablo Neruda (1933), una fotografía dedicada por el chileno (1969), y tres dibujos dedicados a García Lorca que denuncian su asesinato. Esta exposición, en palabras de Carmen Thomas de Carranza, sobrina y presidenta de la fundación del artista, ofrece una visión completa de la vida y el trabajo de Caballero, a quien define como «no solo un artista excepcional, pintor y poeta, sino, además, un hombre generoso, sereno, incansable que supo interpretar los silencios, los colores y traducirlos en forma de luz». ‘Algo camina hacia el infinito’ es solo un primer avance de un reencuentro que permitirá a Huelva ejercer de albacea de una obra que fue puente entre la libertad, la búsqueda y la emoción. El arte y el legado de José Caballero han regresado a su ciudad natal para ser preservados, puestos en valor y dados a conocer a las generaciones futuras.
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