No ha empezado el partido entre el Atlético de Madrid y el Barcelona y ya tenemos la primera polémica con el césped. La empezó ayer Hansi Flick, entrenador azulgrana, que quiso evitar que Simeone jugase sus cartas con la altura de la hierba. El objetivo es que el balón ruede más lento y el Barcelona pierda vértigo.. La antesala de un choque de esta magnitud siempre trae consigo sus propios guiones y la disputa sobre el verde se coló en la agenda, un detalle que, para algunos, era un mero recurso táctico, mientras que para otros, representaba una obstaculización deliberada.. En este torbellino de suspicacias, Joan Laporta, máximo dirigente culé, junto a Rafa Yuste, su vicepresidente deportivo, compartieron mesa y mantel en Madrid, precisamente, con Enrique Cerezo, el rostro visible del club madrileño. Preguntado sobre las objeciones del Barcelona, Cerezo dio su particular vuelta de tuerca y comparó la preocupación por la longitud de la hierba con las preferencias personales. «Hay gente que le gusta el pelo corto y el pelo largo», sentenció, restándole importancia a una queja que, desde su perspectiva, rozaba lo anecdótico.. Pero la réplica de Cerezo no se detuvo ahí. El dirigente colchonero también se refirió a las reclamaciones culés sobre el césped , un capítulo que había generado considerable debate. Con una seguridad que se apoyaba en la máxima instancia del fútbol europeo, defendió la validez de la decisión arbitral. «Yo lo veía muy claro, pero lo ha dicho la UEFA y con que lo digan ellos vale», afirmó, trasladando la responsabilidad y la validación del colegiado a la propia organización continental.. Las quejas del Barcelona. Rafa Yuste, por su parte, transmitió una palpable confianza en que el estado del césped del Metropolitano sería impecable. Su optimismo se basaba en las garantías recibidas por parte de la UEFA. «No me preocupa porque sé que han estado las dos partes de UEFA con los equipos y creo que estará el césped en perfectas condiciones de juego», aseguró, subrayando la supervisión conjunta que se había llevado a cabo. Yuste hizo hincapié en que se habían respetado escrupulosamente las directrices del máximo organismo, asegurando que las normas de la UEFA sobre el estado del césped se cumplirían a rajatabla.. A pesar de las afirmaciones de Yuste, el departamento deportivo del Barcelona había manifestado su percepción de que el césped se encontraba en condiciones mejorables, un punto de vista que llevó al club catalán a consultar a la UEFA sobre la situación. Era una muestra de la meticulosidad con la que el Barcelona abordaba cada detalle, buscando todas las garantías posibles antes de un duelo de tanta trascendencia.. Con todo, Yuste se mostró radiante respecto a las aspiraciones del Barcelona. No solo por la cuestión del césped, sino por la moral del vestuario. «Soy muy optimista, siempre con la prudencia, pero he tenido la oportunidad de ir con el grupo, ver el entreno y veo las caras de convicción, de que se puede hacer y aquí venimos a conseguirlo», declaró.. El compromiso de la UEFA. La resolución final sobre la altura del césped llegaba con precisión milimétrica. El compromiso de la UEFA en la reunión de esa misma mañana establecía una longitud de 26 milímetros. El recorte se había efectuado ayer, tras el entrenamiento, y se volvería a repetir hoy. El protocolo de la UEFA marca una altura máxima de 30 milímetros, un límite que se había respetado. Y, para completar el escenario, el terreno de juego sería regado antes del pitido inicial y durante el descanso, según detallaba Helena Condis, de la Cope, garantizando así una superficie óptima para el desarrollo del juego. El Barcelona, pues, acude al Metropolitano con la ambición de una victoria que superara los dos goles de diferencia, mientras que el Atlético, por su parte, buscaba sellar su pase a la siguiente fase.
El partido de vuelta de los cuartos de final de la Champions se está jugando antes de empezar por la altura de la hierba
No ha empezado el partido entre el Atlético de Madrid y el Barcelona y ya tenemos la primera polémica con el césped. La empezó ayer Hansi Flick, entrenador azulgrana, que quiso evitar que Simeone jugase sus cartas con la altura de la hierba. El objetivo es que el balón ruede más lento y el Barcelona pierda vértigo.. La antesala de un choque de esta magnitud siempre trae consigo sus propios guiones y la disputa sobre el verde se coló en la agenda, un detalle que, para algunos, era un mero recurso táctico, mientras que para otros, representaba una obstaculización deliberada.. En este torbellino de suspicacias, Joan Laporta, máximo dirigente culé, junto a Rafa Yuste, su vicepresidente deportivo, compartieron mesa y mantel en Madrid, precisamente, con Enrique Cerezo, el rostro visible del club madrileño. Preguntado sobre las objeciones del Barcelona, Cerezo dio su particular vuelta de tuerca y comparó la preocupación por la longitud de la hierba con las preferencias personales. «Hay gente que le gusta el pelo corto y el pelo largo», sentenció, restándole importancia a una queja que, desde su perspectiva, rozaba lo anecdótico.. Pero la réplica de Cerezo no se detuvo ahí. El dirigente colchonero también se refirió a las reclamaciones culés sobre el césped , un capítulo que había generado considerable debate. Con una seguridad que se apoyaba en la máxima instancia del fútbol europeo, defendió la validez de la decisión arbitral. «Yo lo veía muy claro, pero lo ha dicho la UEFA y con que lo digan ellos vale», afirmó, trasladando la responsabilidad y la validación del colegiado a la propia organización continental.. Las quejas del Barcelona. Rafa Yuste, por su parte, transmitió una palpable confianza en que el estado del césped del Metropolitano sería impecable. Su optimismo se basaba en las garantías recibidas por parte de la UEFA. «No me preocupa porque sé que han estado las dos partes de UEFA con los equipos y creo que estará el césped en perfectas condiciones de juego», aseguró, subrayando la supervisión conjunta que se había llevado a cabo. Yuste hizo hincapié en que se habían respetado escrupulosamente las directrices del máximo organismo, asegurando que las normas de la UEFA sobre el estado del césped se cumplirían a rajatabla.. A pesar de las afirmaciones de Yuste, el departamento deportivo del Barcelona había manifestado su percepción de que el césped se encontraba en condiciones mejorables, un punto de vista que llevó al club catalán a consultar a la UEFA sobre la situación. Era una muestra de la meticulosidad con la que el Barcelona abordaba cada detalle, buscando todas las garantías posibles antes de un duelo de tanta trascendencia.. Con todo, Yuste se mostró radiante respecto a las aspiraciones del Barcelona. No solo por la cuestión del césped, sino por la moral del vestuario. «Soy muy optimista, siempre con la prudencia, pero he tenido la oportunidad de ir con el grupo, ver el entreno y veo las caras de convicción, de que se puede hacer y aquí venimos a conseguirlo», declaró.. El compromiso de la UEFA. La resolución final sobre la altura del césped llegaba con precisión milimétrica. El compromiso de la UEFA en la reunión de esa misma mañana establecía una longitud de 26 milímetros. El recorte se había efectuado ayer, tras el entrenamiento, y se volvería a repetir hoy. El protocolo de la UEFA marca una altura máxima de 30 milímetros, un límite que se había respetado. Y, para completar el escenario, el terreno de juego sería regado antes del pitido inicial y durante el descanso, según detallaba Helena Condis, de la Cope, garantizando así una superficie óptima para el desarrollo del juego. El Barcelona, pues, acude al Metropolitano con la ambición de una victoria que superara los dos goles de diferencia, mientras que el Atlético, por su parte, buscaba sellar su pase a la siguiente fase.
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