Podía citar a Albert Camus, interpretar una pieza al piano o discutir sobre las grandes teorías económicas del siglo XX. Pero también era capaz de quitarse un zapato en pleno Parlamento de Galicia y golpear con él su escaño para protestar contra Manuel Fraga. Ambas imágenes pertenecían al mismo hombre. Xosé Manuel Beiras fue un intelectual de formación europea, un político de temperamento volcánico y uno de los protagonistas de la Galicia democrática.. Fallecido este jueves a los 90 años, su biografía recorre buena parte de la historia contemporánea gallega: desde la resistencia cultural al franquismo hasta la consolidación del autogobierno, pasando por la Transición y la irrupción del nacionalismo como una fuerza determinante en la política autonómica.. Nació en Santiago de Compostela el 7 de abril de 1936, apenas tres meses antes del estallido de la Guerra Civil. Su padre había militado en el Partido Galeguista, la organización de Castelao, y su educación estuvo marcada por aquel ambiente familiar. De niño tuvo como maestro a Jesús Pereira, represaliado por el franquismo, cuya hija, la pintora Aurichu Pereira, acabaría convirtiéndose en su esposa.. Estudió Derecho en Santiago y amplió su formación en París y Londres. Aquellas experiencias europeas alimentaron un pensamiento que combinaba el nacionalismo gallego, el marxismo y las teorías económicas sobre la dependencia de los territorios periféricos.. De regreso a Galicia desarrolló una extensa carrera académica hasta convertirse en catedrático de Estructura Económica de la Universidad de Santiago. Su libro O atraso económico de Galicia, publicado en 1972, se convirtió en una obra de referencia para varias generaciones de estudiantes y militantes. En sus páginas trataba de explicar por qué Galicia había quedado económicamente rezagada y defendía la necesidad de transformar sus estructuras productivas.. El gran adversario de Manuel Fraga. Su compromiso político había comenzado mucho antes de la democracia. En 1963 participó en la fundación del Partido Socialista Galego, nacido en la clandestinidad, y en 1982 contribuyó a crear el Bloque Nacionalista Galego (BNG), formación de la que acabaría siendo su rostro más reconocible.. En 1985 consiguió su primer escaño en el Parlamento gallego. Era el único diputado del Bloque. Doce años después, en las elecciones de 1997, la formación alcanzó los 18 parlamentarios y superó al PSOE, convirtiéndose en la segunda fuerza política de Galicia.. Aquella etapa estuvo marcada por su rivalidad con Manuel Fraga. Frente a él, Beiras desplegaba una oratoria apasionada, cargada de referencias históricas y filosóficas, que convertía sus intervenciones en acontecimientos políticos.. Su episodio más célebre llegó en 1993, cuando se quitó un zapato y golpeó con él su escaño para protestar contra una reforma electoral que elevaba del 3 al 5% el umbral mínimo de votos para obtener representación parlamentaria.. La escena quedó grabada en la memoria política gallega. Sin embargo, aquellos adversarios irreconciliables también fueron capaces de compartir mesa. En 2002 protagonizaron una comida en Santiago que simbolizó una inesperada distensión entre dos personalidades que, pese a sus enormes diferencias ideológicas, compartían una sólida formación intelectual.. El político que volvió a empezar a los 75 años. Beiras nunca llegó a presidir la Xunta, pero contribuyó a consolidar el nacionalismo como una alternativa política y a situar el debate sobre la identidad, la lengua y el autogobierno en el centro de la vida parlamentaria.. Su trayectoria también estuvo marcada por las rupturas. En 2012, enfrentado a la dirección del BNG, abandonó la organización que había contribuido a fundar. Tenía 75 años y, lejos de retirarse, decidió comenzar de nuevo.. Impulsó Anova y encabezó Alternativa Galega de Esquerda, una coalición con Esquerda Unida y otras organizaciones que obtuvo nueve diputados en las elecciones autonómicas de aquel año. En sus filas figuraba una joven Yolanda Díaz, con quien compartió aquella nueva aventura política.. En 2016, cumplidos los 80 años, abandonó definitivamente el Parlamento, aunque mantuvo su actividad intelectual y sus intervenciones públicas.. Lejos de la tribuna, Beiras era un apasionado de la literatura, la filosofía y la música. Admirador y traductor de Camus, encontraba también tiempo para tocar el piano en su casa de A Reboraina, en Brión, donde compartió buena parte de su vida con Aurichu Pereira, fallecida en 2023.. Su carácter vehemente, sus enfrentamientos parlamentarios y las divisiones que protagonizó dentro del nacionalismo suscitaron tantas adhesiones como críticas. Pero su figura trascendió las siglas de los partidos en los que militó.. Beiras perteneció a aquella generación que mantuvo vivo el galleguismo y consiguió incorporarlo al sistema democrático. Fue economista, profesor, ensayista, traductor y dirigente político. Un intelectual que pasó de las aulas universitarias a los escaños parlamentarios sin renunciar a su vocación de agitador de conciencias.. Y que, entre las partituras de su piano, los libros de filosofía y aquel zapato convertido en símbolo de rebeldía, deja una de las biografías más singulares de la política gallega contemporánea.
Economista formado en París y Londres, profesor universitario y gran referente del nacionalismo gallego, convirtió una fuerza política minoritaria en alternativa de gobierno
Podía citar a Albert Camus, interpretar una pieza al piano o discutir sobre las grandes teorías económicas del siglo XX. Pero también era capaz de quitarse un zapato en pleno Parlamento de Galicia y golpear con él su escaño para protestar contra Manuel Fraga. Ambas imágenes pertenecían al mismo hombre. Xosé Manuel Beiras fue un intelectual de formación europea, un político de temperamento volcánico y uno de los protagonistas de la Galicia democrática.. Fallecido este jueves a los 90 años, su biografía recorre buena parte de la historia contemporánea gallega: desde la resistencia cultural al franquismo hasta la consolidación del autogobierno, pasando por la Transición y la irrupción del nacionalismo como una fuerza determinante en la política autonómica.. Nació en Santiago de Compostela el 7 de abril de 1936, apenas tres meses antes del estallido de la Guerra Civil. Su padre había militado en el Partido Galeguista, la organización de Castelao, y su educación estuvo marcada por aquel ambiente familiar. De niño tuvo como maestro a Jesús Pereira, represaliado por el franquismo, cuya hija, la pintora Aurichu Pereira, acabaría convirtiéndose en su esposa.. Estudió Derecho en Santiago y amplió su formación en París y Londres. Aquellas experiencias europeas alimentaron un pensamiento que combinaba el nacionalismo gallego, el marxismo y las teorías económicas sobre la dependencia de los territorios periféricos.. De regreso a Galicia desarrolló una extensa carrera académica hasta convertirse en catedrático de Estructura Económica de la Universidad de Santiago. Su libro O atraso económico de Galicia, publicado en 1972, se convirtió en una obra de referencia para varias generaciones de estudiantes y militantes. En sus páginas trataba de explicar por qué Galicia había quedado económicamente rezagada y defendía la necesidad de transformar sus estructuras productivas.. El gran adversario de Manuel Fraga. Su compromiso político había comenzado mucho antes de la democracia. En 1963 participó en la fundación del Partido Socialista Galego, nacido en la clandestinidad, y en 1982 contribuyó a crear el Bloque Nacionalista Galego (BNG), formación de la que acabaría siendo su rostro más reconocible.. En 1985 consiguió su primer escaño en el Parlamento gallego. Era el único diputado del Bloque. Doce años después, en las elecciones de 1997, la formación alcanzó los 18 parlamentarios y superó al PSOE, convirtiéndose en la segunda fuerza política de Galicia.. Aquella etapa estuvo marcada por su rivalidad con Manuel Fraga. Frente a él, Beiras desplegaba una oratoria apasionada, cargada de referencias históricas y filosóficas, que convertía sus intervenciones en acontecimientos políticos.. Su episodio más célebre llegó en 1993, cuando se quitó un zapato y golpeó con él su escaño para protestar contra una reforma electoral que elevaba del 3 al 5% el umbral mínimo de votos para obtener representación parlamentaria.. La escena quedó grabada en la memoria política gallega. Sin embargo, aquellos adversarios irreconciliables también fueron capaces de compartir mesa. En 2002 protagonizaron una comida en Santiago que simbolizó una inesperada distensión entre dos personalidades que, pese a sus enormes diferencias ideológicas, compartían una sólida formación intelectual.. El político que volvió a empezar a los 75 años. Beiras nunca llegó a presidir la Xunta, pero contribuyó a consolidar el nacionalismo como una alternativa política y a situar el debate sobre la identidad, la lengua y el autogobierno en el centro de la vida parlamentaria.. Su trayectoria también estuvo marcada por las rupturas. En 2012, enfrentado a la dirección del BNG, abandonó la organización que había contribuido a fundar. Tenía 75 años y, lejos de retirarse, decidió comenzar de nuevo.. Impulsó Anova y encabezó Alternativa Galega de Esquerda, una coalición con Esquerda Unida y otras organizaciones que obtuvo nueve diputados en las elecciones autonómicas de aquel año. En sus filas figuraba una joven Yolanda Díaz, con quien compartió aquella nueva aventura política.. En 2016, cumplidos los 80 años, abandonó definitivamente el Parlamento, aunque mantuvo su actividad intelectual y sus intervenciones públicas.. Lejos de la tribuna, Beiras era un apasionado de la literatura, la filosofía y la música. Admirador y traductor de Camus, encontraba también tiempo para tocar el piano en su casa de A Reboraina, en Brión, donde compartió buena parte de su vida con Aurichu Pereira, fallecida en 2023.. Su carácter vehemente, sus enfrentamientos parlamentarios y las divisiones que protagonizó dentro del nacionalismo suscitaron tantas adhesiones como críticas. Pero su figura trascendió las siglas de los partidos en los que militó.. Beiras perteneció a aquella generación que mantuvo vivo el galleguismo y consiguió incorporarlo al sistema democrático. Fue economista, profesor, ensayista, traductor y dirigente político. Un intelectual que pasó de las aulas universitarias a los escaños parlamentarios sin renunciar a su vocación de agitador de conciencias.. Y que, entre las partituras de su piano, los libros de filosofía y aquel zapato convertido en símbolo de rebeldía, deja una de las biografías más singulares de la política gallega contemporánea.
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