«La Guerra de las Comunidades y la batalla de Villalar fueron actos muy importantes e interesantes, de los que apenas se habló durante la historia, e incluso se maltrató. Y cuando se habla de la Revolución Francesa, que fue impactante, se da por hecha su relevancia, pero esta fue mayor”.. El joven escritor Miguel Babiano (Madrid, 1998) tiene su opinión acerca de lo que sucedió entre comuneros y realistas en 1521 y la contienda final en la localidad vallisoletana de Villalar.. No obstante, se ha documentado en gran manera para poder escribir el cómic ‘1521: la batalla de Villalar’, de la colección ‘Historia de España en Viñetas’, publicado por Cascaborra, con ilustraciones de Milan Rubio.. Aunque salió al mercado en el mes de octubre, se está realizando su promoción en estos días, con motivo de la celebración del 23 de abril, lo que llevará al autor a estar presente el mismo día de la efemérides en la campa para presentar este libro. El 24 lo hará en Burgos y el 25, en Madrid, tres actos con lo que pondrá fin a la gira de promoción, al “principal músculo” de la misma, que se complementará con actos puntuales en próximas fechas.. Admite que descubrió la historia de los comuneros en un viaje de regreso de la Feria de Gijón y al pasar por la A-6, justo en la localidad. “A partir de ahí, en conversación con mi editor, me interesé en ello. Y conocí muchas cosas que a día de hoy me siguen dando vueltas en la cabeza, la más importante, que el bien muchas veces no gana y hacer lo correcto no tiene por qué ser lo mejor, lo más óptimo”, apunta.. “Fue un punto de inflexión, porque la Guerra de las Comunidades fue más importante de lo que parece”, ya que esta “gente se alzó contra el heredero de los Reyes Católicos”.. A su juicio, ha merecido la pena ahondar en un “acto muy interesante, del que apenas se habló y se maltrató”; algo en lo que coincide, en una conversación que, desvela, mantuvo con la escritora Engel de la Cruz, para criticar a quienes “hablan de esto como una revuelta tonta en una tarde, pero fue lo contrario. Fue algo muy importante del que hoy todavía quedan vestigios”.. Igualmente, señala que le debe mucho a Padilla, Bravo y Maldonado, pues desde que los conoce, asegura “ver en la vida detalles de su paso por la historia que colisionan directamente” con él, como la ciudad de Segovia, “importante por razones tanto románticas como artísticas”.. A través de los ojos de Hernán, el protagonista del cómic, confía en haber vertido “lo que la idea comunera y sus referentes significaron durante este breve tiempo en que Castilla fue de los comuneros”. Un capítulo de la historia que, recuerda, se iba a adaptar en dos tomos, uno sobre el contexto de las guerras comuneras y otro sobre la batalla, pero que finalmente se quedó solo en la segunda.. Abunda en la idea de que, “quieras o no, cuando eres guionista eres un poco de todo: actor, director y hasta el que lleva los focos”. “Tienes que llevar todo en tu cabeza y conocer los registros. Saber dónde tienes que ir”, manifiesta a Ical, para recordar que su anterior cómic, sobre la vida de la militar española Ana María de Soto (Aguilar de la Frontera, 16 de agosto de 1775-Montilla, 5 de diciembre de 1833), era una “biografía y un concepto totalmente distinto”.. Reconoce que al proceder de la narrativa, sobre todo de terror, elaborar un tebeo histórico fue un “desafío, que te pide hablar de otras inquietudes”; pero es necesario, prosiguió, “no solo hacerlo porque te llama la atención, sino por que te interesen el tema, como es este caso, que me llamo la atención de forma bárbara”.. Poco después hizo el tebeo sobre el Cantón de Cartagena, que ya está en manos del dibujante y será uno de sus próximos lanzamientos.. Babiano cuenta con la inestimable colaboración de Milan Rubio, un histórico ilustrador que ha trabajado en numerosos proyectos, en la editorial Planeta y en televisión y que conoció por internet, momento en que se unieron para “hacer historias cortas”, pero siempre con la idea de “algo más largo, que finalmente confluyeron en Villalar.. Rubio, que ha publicado tebeos anteriormente, volvió a dibujar y sus caminos se juntaron. “Tuvimos la suerte de encontrarnos, y fue algo chulo porque era un autor nuevo con uno que era veterano, que ha trabajado mucho: y de repente lo tengo conmigo haciendo un tebeo”, recuerda.. Un dibujo muy documentado. Coincide plenamente en esta observación el ilustrador Milan Rubio, quien significa que la idea partió de Miguel. “Cuando contactó conmigo ya tenía el guion escrito”, comenta a Ical, quien ensalzó la “estupenda historia” que le pusieron sobre la mesa con este tebeo sobre los comuneros, cuyo “grueso es la aventura de la tropa y no tanto el trasfondo histórico”.. Se trata, sostiene, de un dibujo “muy documentado”, y pone el ejemplo del Castillo de Torrelobatón, con el que además de leer sobre su estructura, “vio alguna peli, buscando el equilibrio para no incurrir en gazapos”. Para eso ‘tiró’ de ‘Los Comuneros’ (1978), dirigida por José Antonio Páramo, una adaptación de la obra de teatro escrita por Ana Diosdado, centrada en la revuelta de Castilla contra Carlos I.. También de la serie ‘Isabel’, sobre la que más tarde se realizó el spin off ‘Carlos, rey emperador’. “Pero te pones a buscar y siempre encuentras cosas nuevas, es un pozo sin fondo. Casi al final encontramos que la condena estaba en el Archivo de Simancas”, rememora.. Rubio apunta que la Guerra de las Comunidades, a pesar de haber transcurrido 505 años, “es una historia muy viva”, y remarca que hace poco se inauguró en Toledo una plaza dedicada a María Pacheco, la esposa de Juan de Padilla.. Este cómic es la primera incursión de Rubio en tebeo histórico, pues hasta ahora había afrontado otros sobre piratas, “sin tanto rigor histórico”, y sobre todo, muchas ilustraciones para libros de texto.. “Ha sido una experiencia muy satisfactoria. Yo entré a hacer un cómic histórico y al final me he convertido en la causa. A veces lo quieren desprestigiar un poco, como si fuera solo una escaramuza; pero fue la primera revolución europea contra el poder absolutista”, sentencia el ilustrador.
Los madrileños Miguel Babiano y Milan Rubio llevan al tebeo la contienda final protagonizada entre comuneros y realistas, que se presentará el 23 de abril en la campa de la localidad vallisoletana
«La Guerra de las Comunidades y la batalla de Villalar fueron actos muy importantes e interesantes, de los que apenas se habló durante la historia, e incluso se maltrató. Y cuando se habla de la Revolución Francesa, que fue impactante, se da por hecha su relevancia, pero esta fue mayor”.. El joven escritor Miguel Babiano (Madrid, 1998) tiene su opinión acerca de lo que sucedió entre comuneros y realistas en 1521 y la contienda final en la localidad vallisoletana de Villalar.. No obstante, se ha documentado en gran manera para poder escribir el cómic ‘1521: la batalla de Villalar’, de la colección ‘Historia de España en Viñetas’, publicado por Cascaborra, con ilustraciones de Milan Rubio.. Aunque salió al mercado en el mes de octubre, se está realizando su promoción en estos días, con motivo de la celebración del 23 de abril, lo que llevará al autor a estar presente el mismo día de la efemérides en la campa para presentar este libro. El 24 lo hará en Burgos y el 25, en Madrid, tres actos con lo que pondrá fin a la gira de promoción, al “principal músculo” de la misma, que se complementará con actos puntuales en próximas fechas.. Admite que descubrió la historia de los comuneros en un viaje de regreso de la Feria de Gijón y al pasar por la A-6, justo en la localidad. “A partir de ahí, en conversación con mi editor, me interesé en ello. Y conocí muchas cosas que a día de hoy me siguen dando vueltas en la cabeza, la más importante, que el bien muchas veces no gana y hacer lo correcto no tiene por qué ser lo mejor, lo más óptimo”, apunta.. “Fue un punto de inflexión, porque la Guerra de las Comunidades fue más importante de lo que parece”, ya que esta “gente se alzó contra el heredero de los Reyes Católicos”.. A su juicio, ha merecido la pena ahondar en un “acto muy interesante, del que apenas se habló y se maltrató”; algo en lo que coincide, en una conversación que, desvela, mantuvo con la escritora Engel de la Cruz, para criticar a quienes “hablan de esto como una revuelta tonta en una tarde, pero fue lo contrario. Fue algo muy importante del que hoy todavía quedan vestigios”.. Igualmente, señala que le debe mucho a Padilla, Bravo y Maldonado, pues desde que los conoce, asegura “ver en la vida detalles de su paso por la historia que colisionan directamente” con él, como la ciudad de Segovia, “importante por razones tanto románticas como artísticas”.. A través de los ojos de Hernán, el protagonista del cómic, confía en haber vertido “lo que la idea comunera y sus referentes significaron durante este breve tiempo en que Castilla fue de los comuneros”. Un capítulo de la historia que, recuerda, se iba a adaptar en dos tomos, uno sobre el contexto de las guerras comuneras y otro sobre la batalla, pero que finalmente se quedó solo en la segunda.. Abunda en la idea de que, “quieras o no, cuando eres guionista eres un poco de todo: actor, director y hasta el que lleva los focos”. “Tienes que llevar todo en tu cabeza y conocer los registros. Saber dónde tienes que ir”, manifiesta a Ical, para recordar que su anterior cómic, sobre la vida de la militar española Ana María de Soto (Aguilar de la Frontera, 16 de agosto de 1775-Montilla, 5 de diciembre de 1833), era una “biografía y un concepto totalmente distinto”.. Reconoce que al proceder de la narrativa, sobre todo de terror, elaborar un tebeo histórico fue un “desafío, que te pide hablar de otras inquietudes”; pero es necesario, prosiguió, “no solo hacerlo porque te llama la atención, sino por que te interesen el tema, como es este caso, que me llamo la atención de forma bárbara”.. Poco después hizo el tebeo sobre el Cantón de Cartagena, que ya está en manos del dibujante y será uno de sus próximos lanzamientos.. Babiano cuenta con la inestimable colaboración de Milan Rubio, un histórico ilustrador que ha trabajado en numerosos proyectos, en la editorial Planeta y en televisión y que conoció por internet, momento en que se unieron para “hacer historias cortas”, pero siempre con la idea de “algo más largo, que finalmente confluyeron en Villalar.. Rubio, que ha publicado tebeos anteriormente, volvió a dibujar y sus caminos se juntaron. “Tuvimos la suerte de encontrarnos, y fue algo chulo porque era un autor nuevo con uno que era veterano, que ha trabajado mucho: y de repente lo tengo conmigo haciendo un tebeo”, recuerda.. Coincide plenamente en esta observación el ilustrador Milan Rubio, quien significa que la idea partió de Miguel. “Cuando contactó conmigo ya tenía el guion escrito”, comenta a Ical, quien ensalzó la “estupenda historia” que le pusieron sobre la mesa con este tebeo sobre los comuneros, cuyo “grueso es la aventura de la tropa y no tanto el trasfondo histórico”.. Se trata, sostiene, de un dibujo “muy documentado”, y pone el ejemplo del Castillo de Torrelobatón, con el que además de leer sobre su estructura, “vio alguna peli, buscando el equilibrio para no incurrir en gazapos”. Para eso ‘tiró’ de ‘Los Comuneros’ (1978), dirigida por José Antonio Páramo, una adaptación de la obra de teatro escrita por Ana Diosdado, centrada en la revuelta de Castilla contra Carlos I.. También de la serie ‘Isabel’, sobre la que más tarde se realizó el spin off ‘Carlos, rey emperador’. “Pero te pones a buscar y siempre encuentras cosas nuevas, es un pozo sin fondo. Casi al final encontramos que la condena estaba en el Archivo de Simancas”, rememora.. Rubio apunta que la Guerra de las Comunidades, a pesar de haber transcurrido 505 años, “es una historia muy viva”, y remarca que hace poco se inauguró en Toledo una plaza dedicada a María Pacheco, la esposa de Juan de Padilla.. Este cómic es la primera incursión de Rubio en tebeo histórico, pues hasta ahora había afrontado otros sobre piratas, “sin tanto rigor histórico”, y sobre todo, muchas ilustraciones para libros de texto.. “Ha sido una experiencia muy satisfactoria. Yo entré a hacer un cómic histórico y al final me he convertido en la causa. A veces lo quieren desprestigiar un poco, como si fuera solo una escaramuza; pero fue la primera revolución europea contra el poder absolutista”, sentencia el ilustrador.
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