Víctor Hernándezllega a Madrid en un momento de crecimiento y afirmación, con la serenidad de quien avanza paso a paso en una profesión donde todo se mide en verdad y en exposición. En cada palabra sobresale un concepto único, el de quien está dispuesto a darse sin medida, alejado de los números y de los éxitos que se contabilizan en orejas. Su objetivo es otro: trascender, como su puesta en escena. Víctor Hernández no es uno más. Su nombre empieza a sonar con fuerza tras una trayectoria construida desde la exigencia personal y la búsqueda constante de un concepto propio, apoyado en la entrega y en una forma muy personal de entender el toreo.. Ahora afronta San Isidro con dos tardes en Las Ventas, la plaza que más exige y más desnuda, donde ya ha dejado entrever su concepto y su forma de entender el toreo. En el coso madrileño, donde nada se regala, busca dar un paso adelante y consolidar sensaciones en un escenario que no admite medias tintas.. Hablamos con él en la antesala de su cita más importante del año, en un momento en el que el toreo, para él, es tanto ambición como forma de vida.. ¿Cómo se encuentra en esta cuenta atrás hacia San Isidro?. Hay un poco de todo. Hay momentos en los que uno quiere que tarde en llegar, para que no le pille sin estar preparado del todo, y también aparece el miedo. Pero, por otra parte, estoy en el mejor momento de mi vida, me encuentro muy preparado y con muchas ganas de que llegue. Madrid es una plaza que, cuando uno se entrega y pone toda su verdad, lo capta muy rápido. Es, para mí, la mejor plaza para torear, la catedral del toreo.. ¿Cómo definiría su paso por Madrid hasta ahora?. Son cuatro tardes como matador de toros. Creo que ha llegado mucho mi entrega, mi verdad y mi intención de hacer las cosas bien. En las dos tardes importantes del año pasado se vio eso. Todavía no me ha salido el toro con el que poder expresar todo lo que llevo dentro, pero sí se ha intuido. Y cuando las cosas se intuyen, a veces incluso son más bonitas. Creo que se ha creado una pequeña historia entre Madrid y yo.. ¿Dónde le gustaría llegar como torero?. Me gustaría llegar alto, dejar huella en el toreo. Me gusta torear bien y dejar huella por ese palo, más allá de las orejas o de los triunfos.. ¿Cuándo empieza su afición por la tauromaquia?. Yo tengo un primo que quería ser torero y lo vi en un programa de televisión y me llamó mucho la atención. Me dio mucha cosa decirlo en casa porque ya de niño me daba por todo tipo de aficiones porque era muy inquieto y no quería dar un disgusto a nadie. Pero vi que esa pasión que estaba sintiendo aumentaba y se lo dije a mi padre. Él me apoyó desde el primer momento, seguramente creyendo que se me iba a pasar, y me llevó a la escuela de Guadalajara. Y a mi madre le dio mucho miedo. Hoy le da igual o más. Ella nunca va a verme. Eso sí, en momentos más flojos me ha apoyado, me ha dicho que tirase para adelante y que estaba segura de que el toreo tenía algo grandioso para mí. Lo digo y me emociono. Las madres son lo más grande que tenemos.. ¿Quién le da los mejores consejos?. Diría que mi interior. Cuando he andado un poco perdido o buscando respuestas siempre escuchándome ha sido la mejor contestación.. ¿Y cómo se encuentra?. Pues volviendo a la presencia, buscando esa paz y esa tranquilidad y sin agobios. Ahí es cuando de verdad llegan las respuestas. Y luego hay gente muy importante en mi vida que me da muchos consejos. Ahora mi apoderado Miguel Abellán, que es una persona experimentada en la vida, y me ayuda mucho.. ¿Es fácil perderse cuando las cosas van bien?. Depende de cómo seas. Esto no ha hecho más que empezar. Sueño y persigo cada día que esto sea el principio del camino. Lo persigo cada día con mucho ahínco y no dejaría que nada me entretuviera en el camino.. Se le compara con José Tomás ¿Pesa?. Más que una losa lo veo como algo lejano. El maestro es un figurón del toreo: ha hecho cosas que el resto no ha sido capaz. Y yo estoy empezando. Llevo cuatro tardes en Madrid y es incomparable. Que te comparen con Dios no tiene sentido: quiero escribir mi propia historia, no sé hasta dónde, y dejar huella en el toreo.. ¿De dónde saca ese valor en la plaza?. No sabría decirle exactamente. Es un sitio donde siento que me expreso de verdad. Es un lugar placentero, me lo pide el cuerpo. Con ese toro de El Pilar en San Isidro, que era complicado y se percibía que en cualquier momento me iba a coger, en ningún momento el cuerpo se me afligió, pero no sé de dónde sale; creo que son de esas ganas que tengo de hacer algo diferente, de expresarme. Soy tímido y en ese sitio encuentro la forma de hablar sin palabras.. No es un valor que se base en la ignorancia, ha tenido percances importantes, como el de Torrejón con una fractura en el cráneo.. Sí, estuve varios meses parado porque tuve un hematoma entre el cráneo y la membrana del cerebro y tuve que estar varios meses sin hacer nada. He sufrido otras veces volteretas o una cornada, pero este tipo de lesiones no había tenido. Aparentemente no te pasa nada, pero los médicos te advierten de que es muy serio porque un golpe te puede causar lesiones irreversibles cerebrales y eso te asusta mucho.. ¿Qué fue lo que le empujó a volver tan rápido?. El toro, el toreo, y también la gente que admiro. Toreros que han sido referencia para mí me escribían, me animaban… y eso alimenta mucho. Me hizo querer volver aún con más fuerza. Estudié mucho la historia del toreo, las carreras de otros toreros. Ese punto de estar al filo me motiva mucho y quería volver ahí otra vez. No quería otra cosa que no fuera eso.. ¿Qué es lo que más miedo le da hoy en día?. No llegar a mis expectativas o traicionarme a mí mismo. Eso es lo que más me preocupa, no ser fiel a lo que soy.. ¿Se considera un torero muy exigente consigo mismo?. Sí, bastante. A veces incluso demasiado. Pero también estoy aprendiendo a tener más calma, a entender que todo llega. Los fracasos, aunque duelan, son los que más enseñan.. ¿De qué fracasos ha aprendido más?. Cuando todo va bien parece que lo sabes todo, pero no es así. Ahí no hay análisis, te dejas llevar por la vorágine de la temporada. Es en lo difícil donde uno crece de verdad. De mis mayores fracasos es de donde más he aprendido. Es de donde ha nacido mi vocación y mi verdadera forma de ver el toreo.. ¿Qué toreros le han marcado?. Comienzas con los actuales y cuando te vas enamorando más del toreo lo estudias y ahí Manolete es el que más me impacta. También Pepín Martín Vázquez, El Viti, Camino, Antonio Ordóñez… y otros toreros más actuales que también sigo mucho como Morante o José Tomás. Han hecho cosas grandiosas.. Usted estudia mucho el toreo antiguo…. Sí, me interesa mucho la historia. Me gusta ver, leer y aprender de los que han sido grandes figuras. Creo que eso te da una base muy importante.. Con el compromiso que va a la plaza, ¿cómo vive los días antes de vestirse de luces en Madrid?. Se pasa mal. El toreo es una profesión muy dura, sobre todo de pensamiento. Hay mucha incertidumbre, mucho darle vueltas a la cabeza. Uno quiere, no sabe realmente en el momento en el que está. Sueñas en grande, a veces los miedos te hacen pasarlo mal. Pero a medida que se acerca la tarde empiezo a estar más tranquilo. Intento tener mi vida muy ordenada para que nada me saque de esa paz. Y según se acerca empiezo a pasarlo mejor. Se va aliviando porque es lo que uno sueña. Madrid, por ejemplo, me deja tranquilo porque siempre digo que lo que no haga en Madrid no lo hago en ningún sitio. Allí me siento libre, es mi plaza. Siento que mi entorno lo pasa mal porque el toro es muy grande y la afición muy exigente. Intento tranquilizarlo y creo que al hacerlo me siento más tranquilo yo.. ¿Qué siente cuando se viste de torero?. Siento que dejo de ser la persona y paso a ser torero. Es como entrar en otro estado. Para ser torero tienes que tener ese punto de raro, loco, llámalo como quieras. Ya no eres el Víctor persona que es más normal. Para ser torero tienes otro punto. Va en contra del instinto natural de una persona, a eso me refiero. Ahora soy torero, ahora voy en contra de mi instinto natural. Hay miedo, pero llegado a ese punto no hay nada que te pare.. ¿Qué es lo que más le asusta del toro?. La mirada. La mirada del toro es lo que te marca todo. Me fijo en todo momento. Hubo un día, desde niño siempre quería torear por la noche. Hace un año más o menos estábamos en un tentadero y había muchos animales y muchos toreros y yo toreé una erala y los toreros se tenían que ir y yo no tenía prisa ninguna, y me quedaba una vaca vieja dentro, cuando me tocó a mí, que fui el último, era de noche. Pasé un miedo tremendo porque sin percibir la mirada de la vaca no sabía cómo me iba a reaccionar. Eso es muy aplicable a las personas. Cuando tú miras a alguien sabes intuir por dónde te va a venir.. ¿Reza antes de salir al ruedo?. Sí, me gusta estar solo un rato una vez que estoy vestido, rezar y hablar con el Padre y decirle lo que siento. E ir a la plaza en paz y que sea lo que Dios quiera.. ¿Ve la corrida?. Veo el vídeo de la corrida varias veces para hacerme la idea de la expresión, de esa mirada de la que hablamos.. ¿Se puede vivir sin esas sensaciones?. Cuando he logrado cruzar esa línea lo he tenido más claro que nunca. Hay días, y no es por ser creído ni soy ostentoso, pero hay días que me he sentido un privilegiado, no veo a otras personas capaces de hacer esto y eso me motiva y alimenta para seguir caminando.. Sabe que el precio puede ser caro.. Totalmente y hay tardes en las que me gustaría más que pasara algo a un fracaso.. ¿Una cogida?. Sí, que no sea por ti. El compromiso y la dedicación es tan grande que no te quieres fallar a ti o a tu entorno. Y a veces una cogida es desaparecer, es salvarte. Por ejemplo, en la cogida de Torrejón yo lo veo y siento orgullo porque me coge toreando como a mí me gusta y entonces no hay problema. Veo otras cogidas que te cogen medio moviéndote y eso es frustrante, por qué ha pasado, pero he tenido la suerte de que las últimas veces que me ha cogido ha sido con toda la verdad de lo que siento y eso es un orgullo y es felicidad.. ¿Todas las cornadas son fallos?. Son fallos o no…. Un fallo es más fácil de asimilar para volver a ponerse ¿no?. Son fallos hablando de lo seguro, pero cuando tú asumes que hay momentos en los que no sabes si te va a coger la muleta o no, es ahí donde existe la verdadera magia y entiendes que te ha cogido, pero te podía no haber cogido y hubiera sido mágico o genial. A veces es solo para uno mismo. Por ejemplo, en la cogida de Torrejón no me estaban haciendo ni caso, pero hasta ese momento es por rebeldía partir la cuerda y sentirte especial.. ¿Seguía teniendo esos pensamientos en el mes siguiente cuando se estaba jugando lesiones cerebrales gordas?. Te afliges un poco y me estaban preparando para no poder ir a Pamplona y me daba mucha rabia porque esa plaza vas porque te lo habías ganado. La dejé escapar porque me daba miedo que me cogiera, que me traicionara el pensamiento, que me diera miedo que me echara mano.. ¿Cómo se recupera ahí la cabeza?. Pues el primer día tenía claro que no me cogía ni aunque me tirara el pitón. Me quedaban días… El último día antes sí tensé la cuerda y cuando me puse el vestido de torear ya no me acordaba. Te vuelves a sentir torero y asumes todas las cosas que van de la mano con tu forma de ver el toreo y te ves en Málaga con Borja Jiménez y Galván que son competencia directa. El primer toro me cogió y no pensé ni en la cabeza ni en nada.. ¿La rivalidad es un plus?. Sí, uno quiere que todo el mundo salga hablando de él. La competencia llega al público y no se debe perder.. Final de San Isidro, ¿con qué se sentiría feliz?. Lo que yo pido no va ni al dinero ni a las orejas ni por ahí. Va con emocionar a la gente. Ojalá termine San Isidro y la gente diga a mí el que me ha emocionado ha sido este. Es por lo que trabajo cada día.
El torero de Los Santos de la Humosa comienza hoy su paso por San Isidro 2026 con todos los focos puestos en él
Víctor Hernándezllega a Madrid en un momento de crecimiento y afirmación, con la serenidad de quien avanza paso a paso en una profesión donde todo se mide en verdad y en exposición. En cada palabra sobresale un concepto único, el de quien está dispuesto a darse sin medida, alejado de los números y de los éxitos que se contabilizan en orejas. Su objetivo es otro: trascender, como su puesta en escena. Víctor Hernández no es uno más. Su nombre empieza a sonar con fuerza tras una trayectoria construida desde la exigencia personal y la búsqueda constante de un concepto propio, apoyado en la entrega y en una forma muy personal de entender el toreo.. Ahora afronta San Isidro con dos tardes en Las Ventas, la plaza que más exige y más desnuda, donde ya ha dejado entrever su concepto y su forma de entender el toreo. En el coso madrileño, donde nada se regala, busca dar un paso adelante y consolidar sensaciones en un escenario que no admite medias tintas.. Hablamos con él en la antesala de su cita más importante del año, en un momento en el que el toreo, para él, es tanto ambición como forma de vida.. ¿Cómo se encuentra en esta cuenta atrás hacia San Isidro?. Hay un poco de todo. Hay momentos en los que uno quiere que tarde en llegar, para que no le pille sin estar preparado del todo, y también aparece el miedo. Pero, por otra parte, estoy en el mejor momento de mi vida, me encuentro muy preparado y con muchas ganas de que llegue. Madrid es una plaza que, cuando uno se entrega y pone toda su verdad, lo capta muy rápido. Es, para mí, la mejor plaza para torear, la catedral del toreo.. ¿Cómo definiría su paso por Madrid hasta ahora?. Son cuatro tardes como matador de toros. Creo que ha llegado mucho mi entrega, mi verdad y mi intención de hacer las cosas bien. En las dos tardes importantes del año pasado se vio eso. Todavía no me ha salido el toro con el que poder expresar todo lo que llevo dentro, pero sí se ha intuido. Y cuando las cosas se intuyen, a veces incluso son más bonitas. Creo que se ha creado una pequeña historia entre Madrid y yo.. ¿Dónde le gustaría llegar como torero?. Me gustaría llegar alto, dejar huella en el toreo. Me gusta torear bien y dejar huella por ese palo, más allá de las orejas o de los triunfos.. ¿Cuándo empieza su afición por la tauromaquia?. Yo tengo un primo que quería ser torero y lo vi en un programa de televisión y me llamó mucho la atención. Me dio mucha cosa decirlo en casa porque ya de niño me daba por todo tipo de aficiones porque era muy inquieto y no quería dar un disgusto a nadie. Pero vi que esa pasión que estaba sintiendo aumentaba y se lo dije a mi padre. Él me apoyó desde el primer momento, seguramente creyendo que se me iba a pasar, y me llevó a la escuela de Guadalajara. Y a mi madre le dio mucho miedo. Hoy le da igual o más. Ella nunca va a verme. Eso sí, en momentos más flojos me ha apoyado, me ha dicho que tirase para adelante y que estaba segura de que el toreo tenía algo grandioso para mí. Lo digo y me emociono. Las madres son lo más grande que tenemos.. ¿Quién le da los mejores consejos?. Diría que mi interior. Cuando he andado un poco perdido o buscando respuestas siempre escuchándome ha sido la mejor contestación.. ¿Y cómo se encuentra?. Pues volviendo a la presencia, buscando esa paz y esa tranquilidad y sin agobios. Ahí es cuando de verdad llegan las respuestas. Y luego hay gente muy importante en mi vida que me da muchos consejos. Ahora mi apoderado Miguel Abellán, que es una persona experimentada en la vida, y me ayuda mucho.. ¿Es fácil perderse cuando las cosas van bien?. Depende de cómo seas. Esto no ha hecho más que empezar. Sueño y persigo cada día que esto sea el principio del camino. Lo persigo cada día con mucho ahínco y no dejaría que nada me entretuviera en el camino.. Se le compara con José Tomás ¿Pesa?. Más que una losa lo veo como algo lejano. El maestro es un figurón del toreo: ha hecho cosas que el resto no ha sido capaz. Y yo estoy empezando. Llevo cuatro tardes en Madrid y es incomparable. Que te comparen con Dios no tiene sentido: quiero escribir mi propia historia, no sé hasta dónde, y dejar huella en el toreo.. ¿De dónde saca ese valor en la plaza?. No sabría decirle exactamente. Es un sitio donde siento que me expreso de verdad. Es un lugar placentero, me lo pide el cuerpo. Con ese toro de El Pilar en San Isidro, que era complicado y se percibía que en cualquier momento me iba a coger, en ningún momento el cuerpo se me afligió, pero no sé de dónde sale; creo que son de esas ganas que tengo de hacer algo diferente, de expresarme. Soy tímido y en ese sitio encuentro la forma de hablar sin palabras.. No es un valor que se base en la ignorancia, ha tenido percances importantes, como el de Torrejón con una fractura en el cráneo.. Sí, estuve varios meses parado porque tuve un hematoma entre el cráneo y la membrana del cerebro y tuve que estar varios meses sin hacer nada. He sufrido otras veces volteretas o una cornada, pero este tipo de lesiones no había tenido. Aparentemente no te pasa nada, pero los médicos te advierten de que es muy serio porque un golpe te puede causar lesiones irreversibles cerebrales y eso te asusta mucho.. ¿Qué fue lo que le empujó a volver tan rápido?. El toro, el toreo, y también la gente que admiro. Toreros que han sido referencia para mí me escribían, me animaban… y eso alimenta mucho. Me hizo querer volver aún con más fuerza. Estudié mucho la historia del toreo, las carreras de otros toreros. Ese punto de estar al filo me motiva mucho y quería volver ahí otra vez. No quería otra cosa que no fuera eso.. ¿Qué es lo que más miedo le da hoy en día?. No llegar a mis expectativas o traicionarme a mí mismo. Eso es lo que más me preocupa, no ser fiel a lo que soy.. ¿Se considera un torero muy exigente consigo mismo?. Sí, bastante. A veces incluso demasiado. Pero también estoy aprendiendo a tener más calma, a entender que todo llega. Los fracasos, aunque duelan, son los que más enseñan.. ¿De qué fracasos ha aprendido más?. Cuando todo va bien parece que lo sabes todo, pero no es así. Ahí no hay análisis, te dejas llevar por la vorágine de la temporada. Es en lo difícil donde uno crece de verdad. De mis mayores fracasos es de donde más he aprendido. Es de donde ha nacido mi vocación y mi verdadera forma de ver el toreo.. ¿Qué toreros le han marcado?. Comienzas con los actuales y cuando te vas enamorando más del toreo lo estudias y ahí Manolete es el que más me impacta. También Pepín Martín Vázquez, El Viti, Camino, Antonio Ordóñez… y otros toreros más actuales que también sigo mucho como Morante o José Tomás. Han hecho cosas grandiosas.. Usted estudia mucho el toreo antiguo…. Sí, me interesa mucho la historia. Me gusta ver, leer y aprender de los que han sido grandes figuras. Creo que eso te da una base muy importante.. Con el compromiso que va a la plaza, ¿cómo vive los días antes de vestirse de luces en Madrid?. Se pasa mal. El toreo es una profesión muy dura, sobre todo de pensamiento. Hay mucha incertidumbre, mucho darle vueltas a la cabeza. Uno quiere, no sabe realmente en el momento en el que está. Sueñas en grande, a veces los miedos te hacen pasarlo mal. Pero a medida que se acerca la tarde empiezo a estar más tranquilo. Intento tener mi vida muy ordenada para que nada me saque de esa paz. Y según se acerca empiezo a pasarlo mejor. Se va aliviando porque es lo que uno sueña. Madrid, por ejemplo, me deja tranquilo porque siempre digo que lo que no haga en Madrid no lo hago en ningún sitio. Allí me siento libre, es mi plaza. Siento que mi entorno lo pasa mal porque el toro es muy grande y la afición muy exigente. Intento tranquilizarlo y creo que al hacerlo me siento más tranquilo yo.. ¿Qué siente cuando se viste de torero?. Siento que dejo de ser la persona y paso a ser torero. Es como entrar en otro estado. Para ser torero tienes que tener ese punto de raro, loco, llámalo como quieras. Ya no eres el Víctor persona que es más normal. Para ser torero tienes otro punto. Va en contra del instinto natural de una persona, a eso me refiero. Ahora soy torero, ahora voy en contra de mi instinto natural. Hay miedo, pero llegado a ese punto no hay nada que te pare.. ¿Qué es lo que más le asusta del toro?. La mirada. La mirada del toro es lo que te marca todo. Me fijo en todo momento. Hubo un día, desde niño siempre quería torear por la noche. Hace un año más o menos estábamos en un tentadero y había muchos animales y muchos toreros y yo toreé una erala y los toreros se tenían que ir y yo no tenía prisa ninguna, y me quedaba una vaca vieja dentro, cuando me tocó a mí, que fui el último, era de noche. Pasé un miedo tremendo porque sin percibir la mirada de la vaca no sabía cómo me iba a reaccionar. Eso es muy aplicable a las personas. Cuando tú miras a alguien sabes intuir por dónde te va a venir.. ¿Reza antes de salir al ruedo?. Sí, me gusta estar solo un rato una vez que estoy vestido, rezar y hablar con el Padre y decirle lo que siento. E ir a la plaza en paz y que sea lo que Dios quiera.. ¿Ve la corrida?. Veo el vídeo de la corrida varias veces para hacerme la idea de la expresión, de esa mirada de la que hablamos.. ¿Se puede vivir sin esas sensaciones?. Cuando he logrado cruzar esa línea lo he tenido más claro que nunca. Hay días, y no es por ser creído ni soy ostentoso, pero hay días que me he sentido un privilegiado, no veo a otras personas capaces de hacer esto y eso me motiva y alimenta para seguir caminando.. Sabe que el precio puede ser caro.. Totalmente y hay tardes en las que me gustaría más que pasara algo a un fracaso.. ¿Una cogida?. Sí, que no sea por ti. El compromiso y la dedicación es tan grande que no te quieres fallar a ti o a tu entorno. Y a veces una cogida es desaparecer, es salvarte. Por ejemplo, en la cogida de Torrejón yo lo veo y siento orgullo porque me coge toreando como a mí me gusta y entonces no hay problema. Veo otras cogidas que te cogen medio moviéndote y eso es frustrante, por qué ha pasado, pero he tenido la suerte de que las últimas veces que me ha cogido ha sido con toda la verdad de lo que siento y eso es un orgullo y es felicidad.. ¿Todas las cornadas son fallos?. Son fallos o no…. Un fallo es más fácil de asimilar para volver a ponerse ¿no?. Son fallos hablando de lo seguro, pero cuando tú asumes que hay momentos en los que no sabes si te va a coger la muleta o no, es ahí donde existe la verdadera magia y entiendes que te ha cogido, pero te podía no haber cogido y hubiera sido mágico o genial. A veces es solo para uno mismo. Por ejemplo, en la cogida de Torrejón no me estaban haciendo ni caso, pero hasta ese momento es por rebeldía partir la cuerda y sentirte especial.. ¿Seguía teniendo esos pensamientos en el mes siguiente cuando se estaba jugando lesiones cerebrales gordas?. Te afliges un poco y me estaban preparando para no poder ir a Pamplona y me daba mucha rabia porque esa plaza vas porque te lo habías ganado. La dejé escapar porque me daba miedo que me cogiera, que me traicionara el pensamiento, que me diera miedo que me echara mano.. ¿Cómo se recupera ahí la cabeza?. Pues el primer día tenía claro que no me cogía ni aunque me tirara el pitón. Me quedaban días… El último día antes sí tensé la cuerda y cuando me puse el vestido de torear ya no me acordaba. Te vuelves a sentir torero y asumes todas las cosas que van de la mano con tu forma de ver el toreo y te ves en Málaga con Borja Jiménez y Galván que son competencia directa. El primer toro me cogió y no pensé ni en la cabeza ni en nada.. ¿La rivalidad es un plus?. Sí, uno quiere que todo el mundo salga hablando de él. La competencia llega al público y no se debe perder.. Final de San Isidro, ¿con qué se sentiría feliz?. Lo que yo pido no va ni al dinero ni a las orejas ni por ahí. Va con emocionar a la gente. Ojalá termine San Isidro y la gente diga a mí el que me ha emocionado ha sido este. Es por lo que trabajo cada día.
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