Una pequeña parrilla de cerámica ha servido para cuestionar una idea asentada durante años sobre los castros de Galicia. Este tipo de objeto, tradicionalmente asociado a la influencia romana, ya estaba presente en el mundo castreño antes de la llegada de Roma.. La clave está en las nuevas dataciones realizadas dentro de un programa impulsado por la Xunta para afinar la cronología de diferentes bienes arqueológicos gallegos. Los trabajos, basados en análisis de carbono 14, han permitido fechar por primera vez una parrilla cerámica en un contexto castreño claramente prerromano.. El resultado es especialmente relevante porque hasta ahora este tipo de piezas se consideraban de tradición romana. Su aparición en un horizonte anterior obliga, por tanto, a revisar esa interpretación y abre nuevas preguntas sobre cuándo comenzaron a utilizarse y cuál fue realmente su origen.. El carbono 14 cambia la cronología. El hallazgo forma parte de un programa de investigación mucho más amplio. Las nuevas pruebas de carbono 14 se aplicaron a muestras procedentes de 27 bienes patrimoniales distribuidos por Galicia, con el objetivo de obtener fechas absolutas que permitan precisar la antigüedad de estructuras y objetos cuya cronología se había establecido anteriormente mediante otros métodos.. La diferencia resulta importante en arqueología. La forma de una cerámica, sus características o su semejanza con objetos encontrados en otros yacimientos permiten establecer cronologías aproximadas. Una datación radiocarbónica asociada a un contexto arqueológico puede proporcionar, sin embargo, una referencia independiente con la que comprobar esas interpretaciones.. En el caso de la parrilla, el resultado ha aportado una sorpresa: el objeto estaba ya presente antes de que la romanización transformase progresivamente los asentamientos castreños del noroeste peninsular.. Un ejemplo que ayuda a comprender este tipo de estructuras se encuentra en el castro de Castromao, en Celanova (Ourense), donde apareció un horno de época castreña con una característica parrilla cerámica perforada. El conjunto se ha convertido en una referencia para estudiar este tipo de estructuras e incluso ha servido de modelo para trabajos posteriores de arqueología experimental. No se trata de la pieza ahora datada por carbono 14, cuyo yacimiento no ha sido identificado en la información difundida sobre el estudio, pero permite hacerse una idea de cómo eran estas parrillas en el mundo castreño.. Nuevas preguntas sobre la vida cotidiana. El resultado no significa que una única pieza cambie por completo lo conocido sobre la cultura castreña, pero sí obliga a matizar la idea de que este tipo de parrillas tuviese necesariamente un origen romano.. Además, estos pequeños objetos permiten acercarse a aspectos de la vida cotidiana que no siempre dejan grandes huellas arqueológicas. Frente a las murallas, viviendas y estructuras defensivas que suelen protagonizar la imagen de los castros gallegos, piezas mucho más modestas pueden aportar información sobre actividades domésticas, técnicas y formas de preparación de alimentos.
La nueva datación confirma la presencia de este objeto en un contexto castreño anterior, pese a que tradicionalmente se consideraba una pieza de tradición romana
Una pequeña parrilla de cerámica ha servido para cuestionar una idea asentada durante años sobre los castros de Galicia. Este tipo de objeto, tradicionalmente asociado a la influencia romana, ya estaba presente en el mundo castreño antes de la llegada de Roma.. La clave está en las nuevas dataciones realizadas dentro de un programa impulsado por la Xunta para afinar la cronología de diferentes bienes arqueológicos gallegos. Los trabajos, basados en análisis de carbono 14, han permitido fechar por primera vez una parrilla cerámica en un contexto castreño claramente prerromano.. El resultado es especialmente relevante porque hasta ahora este tipo de piezas se consideraban de tradición romana. Su aparición en un horizonte anterior obliga, por tanto, a revisar esa interpretación y abre nuevas preguntas sobre cuándo comenzaron a utilizarse y cuál fue realmente su origen.. El carbono 14 cambia la cronología. El hallazgo forma parte de un programa de investigación mucho más amplio. Las nuevas pruebas de carbono 14 se aplicaron a muestras procedentes de 27 bienes patrimoniales distribuidos por Galicia, con el objetivo de obtener fechas absolutas que permitan precisar la antigüedad de estructuras y objetos cuya cronología se había establecido anteriormente mediante otros métodos.. La diferencia resulta importante en arqueología. La forma de una cerámica, sus características o su semejanza con objetos encontrados en otros yacimientos permiten establecer cronologías aproximadas. Una datación radiocarbónica asociada a un contexto arqueológico puede proporcionar, sin embargo, una referencia independiente con la que comprobar esas interpretaciones.. En el caso de la parrilla, el resultado ha aportado una sorpresa: el objeto estaba ya presente antes de que la romanización transformase progresivamente los asentamientos castreños del noroeste peninsular.. Un ejemplo que ayuda a comprender este tipo de estructuras se encuentra en el castro de Castromao, en Celanova (Ourense), donde apareció un horno de época castreña con una característica parrilla cerámica perforada. El conjunto se ha convertido en una referencia para estudiar este tipo de estructuras e incluso ha servido de modelo para trabajos posteriores de arqueología experimental. No se trata de la pieza ahora datada por carbono 14, cuyo yacimiento no ha sido identificado en la información difundida sobre el estudio, pero permite hacerse una idea de cómo eran estas parrillas en el mundo castreño.. Nuevas preguntas sobre la vida cotidiana. El resultado no significa que una única pieza cambie por completo lo conocido sobre la cultura castreña, pero sí obliga a matizar la idea de que este tipo de parrillas tuviese necesariamente un origen romano.. Además, estos pequeños objetos permiten acercarse a aspectos de la vida cotidiana que no siempre dejan grandes huellas arqueológicas. Frente a las murallas, viviendas y estructuras defensivas que suelen protagonizar la imagen de los castros gallegos, piezas mucho más modestas pueden aportar información sobre actividades domésticas, técnicas y formas de preparación de alimentos.
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