La advertencia saltó en el despacho de un notario francés, según ha recogido el medio 20 Minutes Francia, cuando una mujer de 74 años acudió a una consulta sobre su sucesión y descubrió, con estupefacción, lo que realmente implicaba aquel formulario que había firmado meses atrás en la oficina bancaria.. La señora había rubricado un poder general sobre sus cuentas a favor de su hija con la mejor de las intenciones: evitar desplazamientos, facilitar el pago de recibos y ganar tranquilidad en el día a día. Sin embargo, la lectura pausada del documento por parte del notario la dejó helada. «Lo cancelé de inmediato», confesó la mujer al constatar que había concedido a su heredera un cheque en blanco sin límite temporal, sin techo de gasto y sin obligación de justificar cada movimiento.. El poder general, explica el medio galo, autoriza al apoderado a realizar prácticamente todas las operaciones sobre las cuentas del mandante, a excepción de la clausura del contrato y de los movimientos sobre seguros de vida.. Engloba transferencias, reintegros, pagos y emisión de cheques por un periodo indefinido y sin que el banco exija rendición de cuentas. La versión limitada, en cambio, sí permite acotar el acceso a ciertas cuentas, fijar un importe máximo por operación o señalar una fecha de caducidad, ajustándose al propósito real de «ayudar a pagar la compra» o «abonar la residencia de mayores». El problema, según denuncian los juristas, es que el propio formulario bancario apenas distingue visualmente ambas casillas y los empleados no siempre se detienen a detallar las consecuencias de marcar la opción general.. El agujero legal que estalla al repartir la herencia. El notario que atendió a la septuagenaria puso el dedo en la llaga de inmediato. Desde un punto de vista técnico, un apoderado con un poder general sin límite monetario podría vaciar el depósito, aunque vaciarlo en beneficio propio y no en el del titular constituye un acto ilegal.. La dificultad estriba en que esa maniobra puede pasar desapercibida mientras el titular no presente una reclamación y, cuando se detecta, suele ser demasiado tarde. La jurisprudencia francesa está salpicada de pleitos entre hermanos por este motivo. En una sentencia francesa de 2013 citada por 20 Minutes, un heredero que ostentaba un poder general sobre la cuenta de su madre no pudo justificar reintegros que superaban los 300.000 euros, lo que derivó en una condena por ocultación de bienes en la sucesión.. La existencia de un poder general en manos de uno solo de los hijos, subrayan los expertos, puede intoxicar de raíz la relación entre todos los herederos.. Revocación rápida y alternativas para blindar el patrimonio. La buena noticia, insiste el notario, es que el mandante puede echar marcha atrás en cualquier momento. Basta con enviar una carta certificada a la entidad bancaria para que el poder quede extinguido de forma inmediata y el apoderado esté obligado a devolver todas las tarjetas y chequeras asociados.. Una vez anulado, lo prudente es sustituirlo por un poder limitado en el que se especifiquen con exactitud las operaciones permitidas, los topes por semana o mes y la fecha de vencimiento.
Un letrado francés desvela ante una clienta de 74 años que el poder general bancario que había otorgado a su hija permitía vaciar sus cuentas sin límite de cantidad ni control, un riesgo que muchas familias desconocen hasta que estalla en una herencia
La advertencia saltó en el despacho de un notario francés, según ha recogido el medio 20 Minutes Francia, cuando una mujer de 74 años acudió a una consulta sobre su sucesión y descubrió, con estupefacción, lo que realmente implicaba aquel formulario que había firmado meses atrás en la oficina bancaria.. La señora había rubricado un poder general sobre sus cuentas a favor de su hija con la mejor de las intenciones: evitar desplazamientos, facilitar el pago de recibos y ganar tranquilidad en el día a día. Sin embargo, la lectura pausada del documento por parte del notario la dejó helada. «Lo cancelé de inmediato», confesó la mujer al constatar que había concedido a su heredera un cheque en blanco sin límite temporal, sin techo de gasto y sin obligación de justificar cada movimiento.. El poder general, explican los especialistas consultados por el medio galo, autoriza al apoderado a realizar prácticamente todas las operaciones sobre las cuentas del mandante, a excepción de la clausura del contrato y de los movimientos sobre seguros de vida.. Engloba transferencias, reintegros, pagos y emisión de cheques por un periodo indefinido y sin que el banco exija rendición de cuentas. La versión limitada, en cambio, sí permite acotar el acceso a ciertas cuentas, fijar un importe máximo por operación o señalar una fecha de caducidad, ajustándose al propósito real de «ayudar a pagar la compra» o «abonar la residencia de mayores». El problema, según denuncian los juristas, es que el propio formulario bancario apenas distingue visualmente ambas casillas y los empleados no siempre se detienen a detallar las consecuencias de marcar la opción general.. El agujero legal que estalla al repartir la herencia. El notario que atendió a la septuagenaria puso el dedo en la llaga de inmediato. Desde un punto de vista técnico, un apoderado con un poder general sin límite monetario podría vaciar el depósito, aunque vaciarlo en beneficio propio y no en el del titular constituye un acto ilegal.. La dificultad estriba en que esa maniobra puede pasar desapercibida mientras el titular no presente una reclamación y, cuando se detecta, suele ser demasiado tarde. La jurisprudencia francesa está salpicada de pleitos entre hermanos por este motivo. En una sentencia francesa de 2013 citada por 20 Minutes, un heredero que ostentaba un poder general sobre la cuenta de su madre no pudo justificar reintegros que superaban los 300.000 euros, lo que derivó en una condena por ocultación de bienes en la sucesión.. La existencia de un poder general en manos de uno solo de los hijos, subrayan los expertos, puede intoxicar de raíz la relación entre todos los herederos.. Revocación rápida y alternativas para blindar el patrimonio. La buena noticia, insiste el notario, es que el mandante puede echar marcha atrás en cualquier momento. Basta con enviar una carta certificada a la entidad bancaria para que el poder quede extinguido de forma inmediata y el apoderado esté obligado a devolver todas las tarjetas y chequeras asociados.. Una vez anulado, lo prudente es sustituirlo por un poder limitado en el que se especifiquen con exactitud las operaciones permitidas, los topes por semana o mes y la fecha de vencimiento.
Noticias de Sociedad en La Razón
