Originalmente se creó como una zarzuela, pero el público la acogió con frialdad e indiferencia. Era 1855 cuando se estrenó «Marina» en el Teatro Real de Madrid y, entonces, pocos se podían imaginar lo que ocurriría después. Su compositor, Emilio Arrieta, decidió darle una segunda vida y reconvertir «Marina» en una ópera, con libreto de Ramos Carrión, con un éxito indiscutible, elogiada por su brillantez melódica desde su estreno en 1871.. Esta ópera de Arrieta llega ahora al Teatro de la Maestranza de Sevilla de la mano de Manuel Busto, en la dirección musical, y de Bárbara Lluch, como directora de escena, adaptada en tono de «comedia» para traerla a nuestro tiempo y esquivar los roles misógenos del siglo XIX.. «Conocía ‘‘Marina’’ desde niña y tenía ganas de hacerla, por eso firmé el contrato incluso antes de releer el libreto», destacó Lluch en la rueda de prensa de presentación de la obra. No obstante, añadió, «me encontré con la dificutad que suponía adaptarla de manera que no nos insultara a las mujeres». La respuesta vino en forma de comedia: «Solo de esta forma es posible entender a los personajes», apuntó la directora.. Pese a las adaptaciones, el director musical quiso aclarar que conserva algunas partes de aquella «Marina» que se concibió como zarzuela. «Se ha mantenido el final, el número que utiliza una coletilla flamenca, una serie de palmas escritas a ritmo de bulerías. También las seguidillas de Roque, los tangos de roque y, por supuesto, la gran introducción», explicó Bustos, quien animó a los más jóvenes a asistir al Maestranza para disfrutar de «Marina», ya que «es la obra perfecta para iniciarse en la ópera».. «Es de esas que hacen afición», reiteró Ismael Jordi, tenor que da voz al personaje de Jorge, el capitán que acoge a Marina cuando se queda huérfana creándose entre ellos una historia de amor silenciada. Jordi, que debutó en su tierra, en el teatro Villamarta de Jerez, vuelve al Maestranza con «el título que quedaba en mi repertorio».. El gusto de la sencillez. Junto a él, como Marina, coprotagoniza esta ópera Sabina Puértolas, quien aprovechó para declarar amor eterno a Sevilla en la rueda de prensa en el Maestranza: «Me he gastado un caché en velas y estampitas, y eso que solo llevo aquí dos semanas», comentó entre risas. Esta soprano –aclamada por sus interpretaciones de papeles como Manon de la ópera de Massenet, Violetta de la Traviata o Gilda, de Rigoletto, entre otros– reconoció la sencillez con la que canta esta «Marina» de Lluch y Busto, teniendo en cuenta que la ópera de Arrieta es «muy densa, de una gran intensidad vocal» y «ellos consiguen hacerla sencilla»: «Han pretendido contar una historia y hacerlo pasar bien a quien la escucha».. Completan el reparto Juan Jesús Rodríguez, que interpreta a Roque el Contramaestre; Ruben Amoretti, como Pascual, el propietario del astillero; José Manuel Díaz, en el papel de Alberto, el capitán; y Alicia Naranjo y Andrés Merino, en la piel de Teresa la amiga de Marina, y un marinero. De ambos dos, miembros del coro de del Teatro de la Maestranza, el director de la institución, Javier Menéndez, aplaudió que «se ha ganado por derecho propio interpretar papeles con enjundia».. Tan solo quedan cuatro ensayos para que se estrene «Marina», con el libreto de Ramos Carrión y Francisco Cambrobón, en el Maestranza. Las funciones tendrán lugar los días 14, 17 y 19 de marzo a las 20.00 horas. Una cita ineludible para los amantes de la música y la cultura. Y también para los que quieran iniciarse en la ópera.
La ópera de Arrieta llega al Teatro de la Maestranza adaptada para sortear los tópicos misóginos del siglo XIX
Originalmente se creó como una zarzuela, pero el público la acogió con frialdad e indiferencia. Era 1855 cuando se estrenó «Marina» en el Teatro Real de Madrid y, entonces, pocos se podían imaginar lo que ocurriría después. Su compositor, Emilio Arrieta, decidió darle una segunda vida y reconvertir «Marina» en una ópera, con libreto de Ramos Carrión, con un éxito indiscutible, elogiada por su brillantez melódica desde su estreno en 1871.. Esta ópera de Arrieta llega ahora al Teatro de la Maestranza de Sevilla de la mano de Manuel Busto, en la dirección musical, y de Bárbara Lluch, como directora de escena, adaptada en tono de «comedia» para traerla a nuestro tiempo y esquivar los roles misógenos del siglo XIX.. «Conocía ‘‘Marina’’ desde niña y tenía ganas de hacerla, por eso firmé el contrato incluso antes de releer el libreto», destacó Lluch en la rueda de prensa de presentación de la obra. No obstante, añadió, «me encontré con la dificutad que suponía adaptarla de manera que no nos insultara a las mujeres». La respuesta vino en forma de comedia: «Solo de esta forma es posible entender a los personajes», apuntó la directora.. Pese a las adaptaciones, el director musical quiso aclarar que conserva algunas partes de aquella «Marina» que se concibió como zarzuela. «Se ha mantenido el final, el número que utiliza una coletilla flamenca, una serie de palmas escritas a ritmo de bulerías. También las seguidillas de Roque, los tangos de roque y, por supuesto, la gran introducción», explicó Bustos, quien animó a los más jóvenes a asistir al Maestranza para disfrutar de «Marina», ya que «es la obra perfecta para iniciarse en la ópera».. «Es de esas que hacen afición», reiteró Ismael Jordi, tenor que da voz al personaje de Jorge, el capitán que acoge a Marina cuando se queda huérfana creándose entre ellos una historia de amor silenciada. Jordi, que debutó en su tierra, en el teatro Villamarta de Jerez, vuelve al Maestranza con «el título que quedaba en mi repertorio».. Junto a él, como Marina, coprotagoniza esta ópera Sabina Puértolas, quien aprovechó para declarar amor eterno a Sevilla en la rueda de prensa en el Maestranza: «Me he gastado un caché en velas y estampitas, y eso que solo llevo aquí dos semanas», comentó entre risas. Esta soprano –aclamada por sus interpretaciones de papeles como Manon de la ópera de Massenet, Violetta de la Traviata o Gilda, de Rigoletto, entre otros– reconoció la sencillez con la que canta esta «Marina» de Lluch y Busto, teniendo en cuenta que la ópera de Arrieta es «muy densa, de una gran intensidad vocal» y «ellos consiguen hacerla sencilla»: «Han pretendido contar una historia y hacerlo pasar bien a quien la escucha».. Completan el reparto Juan Jesús Rodríguez, que interpreta a Roque el Contramaestre; Ruben Amoretti, como Pascual, el propietario del astillero; José Manuel Díaz, en el papel de Alberto, el capitán; y Alicia Naranjo y Andrés Merino, en la piel de Teresa la amiga de Marina, y un marinero. De ambos dos, miembros del coro de del Teatro de la Maestranza, el director de la institución, Javier Menéndez, aplaudió que «se ha ganado por derecho propio interpretar papeles con enjundia».. Tan solo quedan cuatro ensayos para que se estrene «Marina», con el libreto de Ramos Carrión y Francisco Cambrobón, en el Maestranza. Las funciones tendrán lugar los días 14, 17 y 19 de marzo a las 20.00 horas. Una cita ineludible para los amantes de la música y la cultura. Y también para los que quieran iniciarse en la ópera.
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