El Bernabéu ha pitado históricamente a la mayoría de sus estrellas en algún momento. Le pasó a Zidane, a Benzema, a Míchel, a CR7… la lista es más que ilustre y ser parte de ella no está reñido con ser un ídolo máximo del madridismo, o quizá sea lo contrario. Si están ahí es porque eran futbolistas con un talento brutal, una calidad enorme, a los que su afición les pedía un poco más. Esa exigencia ha ayudado a construir el palmarés del Real Madrid y ayer la conoció Mbappé, que pasó a formar parte de ese club de ídolos a los que el Bernabéu les dio un toque de atención.. El público pitó al francés cuando salió a calentar y también en los primeros balones que tocó. Y no era porque no sea el Pichichi de la Liga, el actual Bota de Oro y el máximo goleador del Real Madrid en las dos temporadas que lleva vestido de blanco. La crítica era por lo que la afición ha visto de su ídolo fuera del campo en las últimas semanas, cuando estaba lesionado y sus compañeros apuraban sus pocas opciones de seguir agarrados a la Liga.. Reconocimiento a Cazorla. El Real Madrid abrió por la mañana el plazo para presentar candidaturas a las elecciones a la presidencia y por la noche le quitó la antepenúltima hoja al calendario de esta temporada que se le está haciendo larga. Una velada con el Oviedo ya descendido y una ovación unánime a Cazorla cuando entró al terreno de juego un mito, dos veces campeón de Europa con España, que está dando sus últimos pasos en el fútbol profesional. Arbeloa prometió que iba a dar minutos a los que están trabajando bien en el día a día y no han tenido muchos, y por eso en el once aparecieron Alaba, Brahim, Gonzalo y Mastantuono. El argentino no era titular en Liga desde febrero y tuvo otra oportunidad para darle la vuelta a la sensación de que, ahora mismo, el Madrid le viene algo grande. Otra vez no le salieron las cosas.. La intrascendencia en el césped, lógica con dos equipos que ya no tienen nada en juego en cuanto a la clasificación, no fue muy distinta a la de la grada más allá del toque de atención a Mbappé. No hubo otras grandes censuras, bueno sí, una muy clara, al trío arbitral dirigido por De Burgos Bengoetxea, y al encargado del VAR, Figueroa Vázquez, que se llevaron la gran pitada de la noche, horas después de escuchar a Florentino Pérez dejar claro que va a ser implacable con el «caso Negreira» y todo lo que ha implicado en los últimos años.. Camavinga, sin Mundial. Camavinga fue titular poco después de conocerse que está fuera de la lista de Francia para el Mundial, donde sí están Mbappé y Tchouaméni, que se llevó algún pito, menos que Vinicius, al que algunos no le perdonan que todas las jugadas que intentan no acaben en golazo.. Carvajal volvió a jugar unos minutos después de su lesión en el pie y fue recibido por el público con muchas palmas en la que pudo ser su penúltima noche en Chamartín como capitán blanco.
El Bernabéu, como hizo con otros ídolos históricos, le dio un toque de atención al delantero francés en su reaparición ante el Oviedo
El Bernabéu ha pitado históricamente a la mayoría de sus estrellas en algún momento. Le pasó a Zidane, a Benzema, a Míchel, a CR7… la lista es más que ilustre y ser parte de ella no está reñido con ser un ídolo máximo del madridismo, o quizá sea lo contrario. Si están ahí es porque eran futbolistas con un talento brutal, una calidad enorme, a los que su afición les pedía un poco más. Esa exigencia ha ayudado a construir el palmarés del Real Madrid y ayer la conoció Mbappé, que pasó a formar parte de ese club de ídolos a los que el Bernabéu les dio un toque de atención.. El público pitó al francés cuando salió a calentar y también en los primeros balones que tocó. Y no era porque no sea el Pichichi de la Liga, el actual Bota de Oro y el máximo goleador del Real Madrid en las dos temporadas que lleva vestido de blanco. La crítica era por lo que la afición ha visto de su ídolo fuera del campo en las últimas semanas, cuando estaba lesionado y sus compañeros apuraban sus pocas opciones de seguir agarrados a la Liga.. Reconocimiento a Cazorla. El Real Madrid abrió por la mañana el plazo para presentar candidaturas a las elecciones a la presidencia y por la noche le quitó la antepenúltima hoja al calendario de esta temporada que se le está haciendo larga. Una velada con el Oviedo ya descendido y una ovación unánime a Cazorla cuando entró al terreno de juego un mito, dos veces campeón de Europa con España, que está dando sus últimos pasos en el fútbol profesional. Arbeloa prometió que iba a dar minutos a los que están trabajando bien en el día a día y no han tenido muchos, y por eso en el once aparecieron Alaba, Brahim, Gonzalo y Mastantuono. El argentino no era titular en Liga desde febrero y tuvo otra oportunidad para darle la vuelta a la sensación de que, ahora mismo, el Madrid le viene algo grande. Otra vez no le salieron las cosas.. La intrascendencia en el césped, lógica con dos equipos que ya no tienen nada en juego en cuanto a la clasificación, no fue muy distinta a la de la grada más allá del toque de atención a Mbappé. No hubo otras grandes censuras, bueno sí, una muy clara, al trío arbitral dirigido por De Burgos Bengoetxea, y al encargado del VAR, Figueroa Vázquez, que se llevaron la gran pitada de la noche, horas después de escuchar a Florentino Pérez dejar claro que va a ser implacable con el «caso Negreira» y todo lo que ha implicado en los últimos años.. Camavinga, sin Mundial. Camavinga fue titular poco después de conocerse que está fuera de la lista de Francia para el Mundial, donde sí están Mbappé y Tchouaméni, que se llevó algún pito, menos que Vinicius, al que algunos no le perdonan que todas las jugadas que intentan no acaben en golazo.. Carvajal volvió a jugar unos minutos después de su lesión en el pie y fue recibido por el público con muchas palmas en la que pudo ser su penúltima noche en Chamartín como capitán blanco.
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