El incidente que tuvo Red Wiseman, comandante de la misión Artemis II, con Outlook en la segunda jornada de su viaje a la Luna, con dos cuentas que no estaban funcionando en un primer momento, llamó la atención por el dispositivo en el que las estaba utilizando, Microsoft Surface Pro. Se trata de la primera generación del portátil convertible o dos en uno de la línea Microsoft Surface que salió allá por 2013. Una tecnología ‘antigua’ como para llevarla al espacio, pero la NASA tiene razones prácticas para utilizar hardware tan veterano. Las ha explicado Jason Hutt, gerente de ingeniería e integración de sistemas del programa Orion, en una serie de publicaciones en la red social Bluesky.. El primer motivo por el que en 2026 se manda al espacio a un astronauta con un ordenador que llegó al mercado con Windows 8, aunque es actualizable a Windows 10, son los sucesivos retrasos del programa Artemis.. Cuando Hutt comenzó a trabajar en la integración de la cabina de Orion era 2017, con una fecha de lanzamiento prevista para 2020. Fue entonces cuando se eligieron los dispositivos que usarían los astronautas. ‘El lanzamiento previsto para 2020 se pospuso a 2022, luego a 2024 y finalmente a 2026, y sabíamos que estos dispositivos estarían obsoletos para cuando los lanzáramos’, explica en Bluesky.. Según el ingeniero de la NASA, otras razones son las pruebas, el coste y la fiabilidad. El hardware espacial no es algo que se pueda sustituir cada año como un smartphone. Todos y cada uno de los componentes deben pasar por rigurosos procesos de certificación y pruebas, lo que lleva años y cuesta una fortuna. Así que, una vez que un dispositivo ha sido aprobado, la NASA lo mantiene. ‘Ya los teníamos a mano. Ya estaban probados. El software ya estaba desarrollado para esa plataforma. Simplemente decidimos que era suficiente’, señala Hutt.. De hecho, para misiones como Artemis, la NASA eligió de forma deliberada dispositivos que ya se habían utilizado en la Estación Espacial Internacional. Esto evitó la necesidad de volver a certificar hardware nuevo, con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero, y explica por qué el dispositivo es Windows. ‘El software de operaciones de la tableta se desarrolló en Windows para la ISS, por lo que necesitábamos una tableta con Windows’, afirma Hutt.. Esta querencia por el hardware antiguo es habitual en las misiones espaciales. La NASA suele preferirlo porque está sobradamente probado y ha demostrado funcionar en entornos extremos, como el espacio, donde la radiación es intensa. La tecnología más nueva puede ser más rápida, pero también entraña más riesgos y es menos predecible.. También hay limitaciones prácticas. Las misiones al espacio profundo no disponen de una conexión fiable a internet como en la Tierra, así que el software no puede depender de una conectividad constante. Si a eso se suman las restricciones de ancho de banda y los límites de datos en las comunicaciones con una nave en el espacio, los sistemas modernos, tan dependientes de la nube, dejan de tener sentido. En otras palabras, el espacio no es el lugar para experimentar con los últimos gadgets, sino al que se lleva lo que ha sido probado, ha demostrado funcionar y resulta fiable.
Además de los retrasos del programa, hay razones de peso para llevar al espacio un dispositivo que llegó al mercado con Windows 8
El incidente que tuvo Red Wiseman, comandante de la misión Artemis II, con Outlook en la segunda jornada de su viaje a la Luna, con dos cuentas que no estaban funcionando en un primer momento, llamó la atención por el dispositivo en el que las estaba utilizando, Microsoft Surface Pro. Se trata de la primera generación del portátil convertible o dos en uno de la línea Microsoft Surface que salió allá por 2013. Una tecnología ‘antigua’ como para llevarla al espacio, pero la NASA tiene razones prácticas para utilizar hardware tan veterano. Las ha explicado Jason Hutt, gerente de ingeniería e integración de sistemas del programa Orion, en una serie de publicaciones en la red social Bluesky.. El primer motivo por el que en 2026 se manda al espacio a un astronauta con un ordenador que llegó al mercado con Windows 8, aunque es actualizable a Windows 10, son los sucesivos retrasos del programa Artemis.. Cuando Hutt comenzó a trabajar en la integración de la cabina de Orion era 2017, con una fecha de lanzamiento prevista para 2020. Fue entonces cuando se eligieron los dispositivos que usarían los astronautas. ‘El lanzamiento previsto para 2020 se pospuso a 2022, luego a 2024 y finalmente a 2026, y sabíamos que estos dispositivos estarían obsoletos para cuando los lanzáramos’, explica en Bluesky.. Let’s talk about how this works and why we have older devices. When I started doing cabin integration back in 2017, we actually had a 2020 launch date. We bought the tablets the crew used for Artemis II back then. To not spend as much, we limited our choice to devices that were in the ISS catalog.. [image or embed]. — Jason Hutt (@jthutt.bsky.social. ) 2 de abril de 2026, 19:17. Según el ingeniero de la NASA, otras razones son las pruebas, el coste y la fiabilidad. El hardware espacial no es algo que se pueda sustituir cada año como un smartphone. Todos y cada uno de los componentes deben pasar por rigurosos procesos de certificación y pruebas, lo que lleva años y cuesta una fortuna. Así que, una vez que un dispositivo ha sido aprobado, la NASA lo mantiene. ‘Ya los teníamos a mano. Ya estaban probados. El software ya estaba desarrollado para esa plataforma. Simplemente decidimos que era suficiente’, señala Hutt.. De hecho, para misiones como Artemis, la NASA eligió de forma deliberada dispositivos que ya se habían utilizado en la Estación Espacial Internacional. Esto evitó la necesidad de volver a certificar hardware nuevo, con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero, y explica por qué el dispositivo es Windows. ‘El software de operaciones de la tableta se desarrolló en Windows para la ISS, por lo que necesitábamos una tableta con Windows’, afirma Hutt.. Esta querencia por el hardware antiguo es habitual en las misiones espaciales. La NASA suele preferirlo porque está sobradamente probado y ha demostrado funcionar en entornos extremos, como el espacio, donde la radiación es intensa. La tecnología más nueva puede ser más rápida, pero también entraña más riesgos y es menos predecible.. También hay limitaciones prácticas. Las misiones al espacio profundo no disponen de una conexión fiable a internet como en la Tierra, así que el software no puede depender de una conectividad constante. Si a eso se suman las restricciones de ancho de banda y los límites de datos en las comunicaciones con una nave en el espacio, los sistemas modernos, tan dependientes de la nube, dejan de tener sentido. En otras palabras, el espacio no es el lugar para experimentar con los últimos gadgets, sino al que se lleva lo que ha sido probado, ha demostrado funcionar y resulta fiable.
Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón
