Estamos, probablemente, a una semana de un nuevo día histórico para la NASA. El viernes 6 de febrero se abre la primera ventana de lanzamiento para la misión Artemis II, la primera que llevará al ser humano de nuevo a la Luna 54 años después de la última misión Apolo. En esta ocasión no habrá alunizaje, sino un sobrevuelo del satélite que llevará a la tripulación más lejos de la Tierra de lo que nadie ha estado jamás. Es una misión tremendamente ambiciosa, como todo el programa Artemis, que contempla establecer una presencia permanente en la Luna y llegar a Marte, pero hay expertos que no están convencidos de las garantías de seguridad que ofrece la cápsula Orion en la que viajarán los astronautas, según informa CNN.. Artemis I, una misión no tripulada para probar la Orion y el cohete propulsor SLS, tuvo lugar a finales de 2022. Desde entonces, la NASA ha estudiado cómo afectaron a Orion las temperaturas extremas durante la reentrada en la atmósfera terrestre y en particular a su escudo térmico. La cápsula fabricada por Lockheed Martin sufrió daños importantes durante la reentrada, con el escudo térmico agrietándose y perdiendo fragmentos como consecuencia de los más de 2.700 C que tuvo que soportar. Este escudo es el encargado de asegurar que los astronautas y la nave sobrevivan a la reentrada.. Avcoat, el material del escudo térmico. Más de dos años después de concluir la misión, la NASA afirmó haber identificado la causa raíz y determinó que ‘los gases generados dentro del material ablativo exterior del escudo térmico, llamado Avcoat, no pudieron ventilarse y disiparse como se esperaba’.. ‘Esto permitió que se acumulase presión y se produjeran grietas, lo que provocó que parte del material carbonizado se desprendiera en varios puntos’, afirmó la agencia espacial en un comunicado en diciembre de 2024.. Sin embargo, la solución de la NASA no fue introducir cambios en el escudo térmico, que ya estaba ensamblado antes de Artemis I, sino ajustar la trayectoria de vuelo de Artemis II para asegurar una reentrada más suave.. Bill Nelson, entonces administrador de la NASA, defendió que ‘con base en los datos, hemos decidido, la NASA por unanimidad y nuestros responsables de decisión, seguir adelante con la cápsula Orion y el escudo térmico actuales para Artemis II, con una trayectoria de entrada modificada’. Pero no todo el mundo está convencido de que esta sea la mejor solución.. ‘Lo que están planteando hacer es una locura’. Charlie Camarda, exastronauta de la NASA y experto en escudos térmicos, señala a CNN que ‘lo que están planteando hacer es una locura’. Camarda no está solo, sino que cuenta con el respaldo de varios científicos de la NASA. ‘Podríamos haber resuelto este problema hace mucho tiempo. En lugar de eso, siguen aplazándolo’, afirma al medio.. El Avcoat ya se utilizaba en las misiones Apolo, pero en la cápsula Orion la NASA lo aplicó de forma diferente. En lugar de una estructura de tipo panal, como se hacía hace más de medio siglo, empleó bloques de mayor tamaño para simplificar la fabricación, las pruebas y la instalación.. El material está diseñado para carbonizarse y erosionarse durante la llamada ‘reentrada con salto’, una maniobra en la que la nave ‘rebota’ en la atmósfera como una piedra sobre el agua antes de sumergirse de nuevo. Sin embargo, cuando Orion volvió a entrar durante Artemis I, los gases se acumularon bajo el escudo térmico, lo que provocó que se agrietara y que se desprendieran partes. La agencia sostiene que el nuevo perfil de reentrada de Artemis II evitará que esto suceda.. ‘No subiremos tanto en ese ‘salto’; será solo un ascenso’, ha dicho a CNN el director de vuelo de Artemis, Rick Henfling.. Dan Rasky, experto en materiales de protección térmica y veterano de la NASA, afirma a CNN que ‘la razón por la que esto es tan importante es que cuando el escudo térmico está desprendiéndose o se sueltan grandes fragmentos, aunque el vehículo no se destruya, ya estás justo en el punto de un fallo incipiente. Es como estar al borde de un acantilado en un día de niebla’. Rasky, como Camarda, no cree que la NASA deba permitir que los astronautas vuelen en la cápsula Orion de Artemis II.. Dudas tras la investigación de la NASA. Otro exastronauta de la NASA, Danny Olivas, también tuvo inicialmente reservas, pero se disiparon tras una presentación de un ‘Tiger Team’ (término de la NASA para un equipo especializado reunido para resolver un problema complejo) en el Johnson Space Center de Houston.. ‘¿Se agrietará el escudo térmico? Sí, se va a agrietar’, señala al medio. Sin embargo, Olivas está convencido de que la NASA ha hecho lo suficiente. Aunque se agriete, sostiene que la agencia incorporó redundancias en forma de varias capas de defensa por debajo de la capa de Avcoat que mantendrán a salvo a los astronautas.. ‘Creo que, en mi mente, no hay ningún vuelo que despegue sin que te quede una duda persistente. Pero la NASA realmente entiende lo que tiene. Saben la importancia del escudo térmico para la seguridad de la tripulación, y sí creo que han hecho el trabajo’, asegura.. Pero el trabajo del Tiger Team no disipó las dudas de Camarda. El exastronauta cuestiona, por ejemplo, un programa informático que el Tiger Team utilizó en su análisis del escudo térmico. Se llama Crack Indication Tool, o CIT, y está destinado a modelizar cómo y cuándo el Avcoat podría empezar a fragmentarse en diversas condiciones.. ¿Qué ocurriría si Orion hiciera un ‘rebote’ menor antes de su caída final? El CIT debe generar datos sobre cómo esos cambios podrían afectar al escudo térmico y si esos escenarios dispararían la aparición de grietas. Pero los datos son imperfectos, argumenta Camarda, y la herramienta se apoya en ‘suposiciones simplificadoras’.. ‘El análisis es un modelo simplista para predecir la generación de gas, la carbonización del material y, cualitativamente, cuándo aparecen grietas. Pero el mecanismo de fractura es cómo crecen las grietas y eso, definitivamente, no puede predecirlo. No puede predecir las tensiones y deformaciones que causan las grietas ni cómo pueden crecer’, asegura.. Probabilidad de un fallo catastrófico. Para Camarda, el problema del escudo térmico es un síntoma de otro más amplio que afecta a la NASA y que, en su opinión, arraigó en la era del transbordador. Su visión de la agencia está marcada por su experiencia como joven astronauta preparándose para volar cuando el Columbia se desintegró durante la reentrada en 2003, matando a sus siete tripulantes.. Camarda destaca a CNN que, a principios de los años 80, la NASA había estimado que el transbordador tendría aproximadamente una probabilidad de 1 entre 100.000 de sufrir un fallo mortal. Pero, en última instancia, el transbordador voló un total de 135 misiones con dos explosiones, que causaron 14 víctimas mortales. Eso situó la probabilidad real de un fallo catastrófico en 1 entre 67,5.. En un momento de su carrera en la NASA, Camarda fue nombrado jefe de ingeniería del Johnson Space Center, pero fue apartado de ese puesto tras expresar de forma vehemente preocupaciones sobre la seguridad de las misiones después del desastre del Columbia, según escribió en ‘Mission Out of Control’, un libro de memorias y análisis técnico sobre sus años en la agencia. Camarda dejó finalmente la NASA en 2019 tras 45 años de servicio.
El escudo térmico de la cápsula Orion sufrió más desperfectos de los esperados en Artemis I, motivo por el que la NASA ha ajustado la trayectoria de vuelo de Artemis II para una reentrada más suave
Estamos, probablemente, a una semana de un nuevo día histórico para la NASA. El viernes 6 de febrero se abre la primera ventana de lanzamiento para la misión Artemis II, la primera que llevará al ser humano de nuevo a la Luna 54 años después de la última misión Apolo. En esta ocasión no habrá alunizaje, sino un sobrevuelo del satélite que llevará a la tripulación más lejos de la Tierra de lo que nadie ha estado jamás. Es una misión tremendamente ambiciosa, como todo el programa Artemis, que contempla establecer una presencia permanente en la Luna y llegar a Marte, pero hay expertos que no están convencidos de las garantías de seguridad que ofrece la cápsula Orion en la que viajarán los astronautas, según informa CNN.. Artemis I, una misión no tripulada para probar la Orion y el cohete propulsor SLS, tuvo lugar a finales de 2022. Desde entonces, la NASA ha estudiado cómo afectaron a Orion las temperaturas extremas durante la reentrada en la atmósfera terrestre y en particular a su escudo térmico. La cápsula fabricada por Lockheed Martin sufrió daños importantes durante la reentrada, con el escudo térmico agrietándose y perdiendo fragmentos como consecuencia de los más de 2.700 °C que tuvo que soportar. Este escudo es el encargado de asegurar que los astronautas y la nave sobrevivan a la reentrada.. Avcoat, el material del escudo térmico. Más de dos años después de concluir la misión, la NASA afirmó haber identificado la causa raíz y determinó que ‘los gases generados dentro del material ablativo exterior del escudo térmico, llamado Avcoat, no pudieron ventilarse y disiparse como se esperaba’.. ‘Esto permitió que se acumulase presión y se produjeran grietas, lo que provocó que parte del material carbonizado se desprendiera en varios puntos’, afirmó la agencia espacial en un comunicado en diciembre de 2024.. Sin embargo, la solución de la NASA no fue introducir cambios en el escudo térmico, que ya estaba ensamblado antes de Artemis I, sino ajustar la trayectoria de vuelo de Artemis II para asegurar una reentrada más suave.. Bill Nelson, entonces administrador de la NASA, defendió que ‘con base en los datos, hemos decidido, la NASA por unanimidad y nuestros responsables de decisión, seguir adelante con la cápsula Orion y el escudo térmico actuales para Artemis II, con una trayectoria de entrada modificada’. Pero no todo el mundo está convencido de que esta sea la mejor solución.. ‘Lo que están planteando hacer es una locura’. Charlie Camarda, exastronauta de la NASA y experto en escudos térmicos, señala a CNN que ‘lo que están planteando hacer es una locura’. Camarda no está solo, sino que cuenta con el respaldo de varios científicos de la NASA. ‘Podríamos haber resuelto este problema hace mucho tiempo. En lugar de eso, siguen aplazándolo’, afirma al medio.. El Avcoat ya se utilizaba en las misiones Apolo, pero en la cápsula Orion la NASA lo aplicó de forma diferente. En lugar de una estructura de tipo panal, como se hacía hace más de medio siglo, empleó bloques de mayor tamaño para simplificar la fabricación, las pruebas y la instalación.. El material está diseñado para carbonizarse y erosionarse durante la llamada ‘reentrada con salto’, una maniobra en la que la nave ‘rebota’ en la atmósfera como una piedra sobre el agua antes de sumergirse de nuevo. Sin embargo, cuando Orion volvió a entrar durante Artemis I, los gases se acumularon bajo el escudo térmico, lo que provocó que se agrietara y que se desprendieran partes. La agencia sostiene que el nuevo perfil de reentrada de Artemis II evitará que esto suceda.. ‘No subiremos tanto en ese ‘salto’; será solo un ascenso’, ha dicho a CNN el director de vuelo de Artemis, Rick Henfling.. Dan Rasky, experto en materiales de protección térmica y veterano de la NASA, afirma a CNN que ‘la razón por la que esto es tan importante es que cuando el escudo térmico está desprendiéndose o se sueltan grandes fragmentos, aunque el vehículo no se destruya, ya estás justo en el punto de un fallo incipiente. Es como estar al borde de un acantilado en un día de niebla’. Rasky, como Camarda, no cree que la NASA deba permitir que los astronautas vuelen en la cápsula Orion de Artemis II.. Dudas tras la investigación de la NASA. Otro exastronauta de la NASA, Danny Olivas, también tuvo inicialmente reservas, pero se disiparon tras una presentación de un ‘Tiger Team’ (término de la NASA para un equipo especializado reunido para resolver un problema complejo) en el Johnson Space Center de Houston.. ‘¿Se agrietará el escudo térmico? Sí, se va a agrietar’, señala al medio. Sin embargo, Olivas está convencido de que la NASA ha hecho lo suficiente. Aunque se agriete, sostiene que la agencia incorporó redundancias en forma de varias capas de defensa por debajo de la capa de Avcoat que mantendrán a salvo a los astronautas.. ‘Creo que, en mi mente, no hay ningún vuelo que despegue sin que te quede una duda persistente. Pero la NASA realmente entiende lo que tiene. Saben la importancia del escudo térmico para la seguridad de la tripulación, y sí creo que han hecho el trabajo’, asegura.. Pero el trabajo del Tiger Team no disipó las dudas de Camarda. El exastronauta cuestiona, por ejemplo, un programa informático que el Tiger Team utilizó en su análisis del escudo térmico. Se llama Crack Indication Tool, o CIT, y está destinado a modelizar cómo y cuándo el Avcoat podría empezar a fragmentarse en diversas condiciones.. ¿Qué ocurriría si Orion hiciera un ‘rebote’ menor antes de su caída final? El CIT debe generar datos sobre cómo esos cambios podrían afectar al escudo térmico y si esos escenarios dispararían la aparición de grietas. Pero los datos son imperfectos, argumenta Camarda, y la herramienta se apoya en ‘suposiciones simplificadoras’.. ‘El análisis es un modelo simplista para predecir la generación de gas, la carbonización del material y, cualitativamente, cuándo aparecen grietas. Pero el mecanismo de fractura es cómo crecen las grietas y eso, definitivamente, no puede predecirlo. No puede predecir las tensiones y deformaciones que causan las grietas ni cómo pueden crecer’, asegura.. Probabilidad de un fallo catastrófico. Para Camarda, el problema del escudo térmico es un síntoma de otro más amplio que afecta a la NASA y que, en su opinión, arraigó en la era del transbordador. Su visión de la agencia está marcada por su experiencia como joven astronauta preparándose para volar cuando el Columbia se desintegró durante la reentrada en 2003, matando a sus siete tripulantes.. Camarda destaca a CNN que, a principios de los años 80, la NASA había estimado que el transbordador tendría aproximadamente una probabilidad de 1 entre 100.000 de sufrir un fallo mortal. Pero, en última instancia, el transbordador voló un total de 135 misiones con dos explosiones, que causaron 14 víctimas mortales. Eso situó la probabilidad real de un fallo catastrófico en 1 entre 67,5.. En un momento de su carrera en la NASA, Camarda fue nombrado jefe de ingeniería del Johnson Space Center, pero fue apartado de ese puesto tras expresar de forma vehemente preocupaciones sobre la seguridad de las misiones después del desastre del Columbia, según escribió en ‘Mission Out of Control’, un libro de memorias y análisis técnico sobre sus años en la agencia. Camarda dejó finalmente la NASA en 2019 tras 45 años de servicio.
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