Cada cuatro años millones de aficionados intentan responder la misma pregunta: ¿quién ganará el Mundial? Los expertos hablan de Portugal, Alemania, Argentina. El matemático Joachim Clement, quien habría predicho los últimos dos ganadores también tiene su quiniela: Países Bajos.. Pero un equipo de científicos de la Universidad de Innsbruck ha decidido plantearse este desafío a una escala imposible para cualquier ser humano. En lugar de analizar unos pocos partidos o revisar estadísticas históricas, utilizaronun modelo matemático capaz de simular 100.000 Copas del Mundo completas.. El resultado es sorprendente. Tras jugar virtualmente cien mil torneos, la inteligencia artificial señala un claro favorito para levantar el trofeo en el Mundial de 2026. Y, según los autores, las probabilidades calculadas por algunas casas de apuestas podrían estar subestimando seriamente las opciones de ciertos equipos. Pero antes de llegar al ganador conviene entender cómo se puede jugar un Mundial que todavía no existe. El fútbol tiene fama de ser uno de los deportes más difíciles de pronosticar.. En el baloncesto o en el tenis suele imponerse el mejor equipo o jugador porque hay muchos puntos y oportunidades para corregir errores. En el fútbol, en cambio, un rebote, una expulsión o un gol fortuito pueden decidir un partido entero. Por eso los científicos, liderados por Andreas Groll, no intentaron predecir un único resultado. Lo que hicieron fue algo parecido a lanzar una moneda miles de veces.. Si una moneda tiene un 50 % de probabilidades de caer de cara, no podemos saber qué ocurrirá en el próximo lanzamiento. Pero sí podemos estimar con bastante precisión cuántas veces aparecerá cara después de cien mil intentos. Y el equipo de Groll aplicó esa misma lógica al Mundial.. El modelo utilizó datos históricos, clasificaciones internacionales, rendimiento reciente de las selecciones y otros indicadores estadísticos para estimar la fuerza relativa de cada equipo. A partir de ahí comenzó la simulación. Cada partido se jugó virtualmente una y otra vez. Después se completó el torneo entero. Y luego otro. Y otro más. Así hasta alcanzar la absurda cifra de 100.000 Mundiales simulados.. El objetivo no era averiguar qué ocurrirá exactamente en julio de 2026, sino calcular qué equipos tienen más probabilidades de avanzar ronda tras ronda y acabar levantando la copa. El desafío no era sencillo ya que la edición de 2026 es una de las más complicadas de predecir: por primera vez participarán 48 selecciones, frente a las 32 habituales y en lugar de los 64 partidos habituales, se habla de más de 100. En términos estadísticos, aumenta el «ruido» del sistema.. Es cierto que los modelos pueden analizar millones de datos, pero siguen sin poder medir factores como la presión psicológica, las lesiones de última hora, los conflictos internos o el impacto de una generación excepcional de jugadores. Por el lado bajo de la tabla, quienes menos posibilidades tenían (no ganaron ni una sola de las 100.000 simulaciones) fueron las selecciones de Jordania, Qatar e Irak. Cabo Verde, por su parte, ganó una de las 10.000 simulaciones.. Y en lo más alto de la tabla, la primera sorpresa es que los cinco primeros resultaron ser europeos, con Argentina en la sexta posición y Brazil octava. El quinto puesto fue para Portugal, el cuarto para Alemania, el bronce para Francia y la final: Inglaterra-España, con el oro para esta última. España habría se coronó vencedora un 14,5% de las veces, mientras que Inglaterra ganó un 12% de las copas. La buena noticia para los aficionados es que el fútbol sigue resistiéndose a las certezas. Porque incluso cuando una inteligencia artificial ha jugado cien mil veces el torneo, todavía queda espacio para la sorpresa. Y quizá esa sea precisamente la razón por la que seguimos viendo cada Mundial con la misma ilusión.
Los resultados muestran que, en todas las simulaciones, al menos una vez ganaría Cabo Verde, pero no es la triunfadora…
Cada cuatro años millones de aficionados intentan responder la misma pregunta: ¿quién ganará el Mundial? Los expertos hablan de Portugal, Alemania, Argentina. El matemático Joachim Clement, quien habría predicho los últimos dos ganadores también tiene su quiniela: Países Bajos.. Pero un equipo de científicos de la Universidad de Innsbruck ha decidido plantearse este desafío a una escala imposible para cualquier ser humano. En lugar de analizar unos pocos partidos o revisar estadísticas históricas, utilizaron un modelo matemático capaz de simular 100.000 Copas del Mundo completas.. El resultado es sorprendente. Tras jugar virtualmente cien mil torneos, la inteligencia artificial señala un claro favorito para levantar el trofeo en el Mundial de 2026. Y, según los autores, las probabilidades calculadas por algunas casas de apuestas podrían estar subestimando seriamente las opciones de ciertos equipos. Pero antes de llegar al ganador conviene entender cómo se puede jugar un Mundial que todavía no existe. El fútbol tiene fama de ser uno de los deportes más difíciles de pronosticar.. En el baloncesto o en el tenis suele imponerse el mejor equipo o jugador porque hay muchos puntos y oportunidades para corregir errores. En el fútbol, en cambio, un rebote, una expulsión o un gol fortuito pueden decidir un partido entero. Por eso los científicos, liderados por Andreas Groll, no intentaron predecir un único resultado. Lo que hicieron fue algo parecido a lanzar una moneda miles de veces.. Si una moneda tiene un 50 % de probabilidades de caer de cara, no podemos saber qué ocurrirá en el próximo lanzamiento. Pero sí podemos estimar con bastante precisión cuántas veces aparecerá cara después de cien mil intentos. Y el equipo de Groll aplicó esa misma lógica al Mundial.. El modelo utilizó datos históricos, clasificaciones internacionales, rendimiento reciente de las selecciones y otros indicadores estadísticos para estimar la fuerza relativa de cada equipo. A partir de ahí comenzó la simulación. Cada partido se jugó virtualmente una y otra vez. Después se completó el torneo entero. Y luego otro. Y otro más. Así hasta alcanzar la absurda cifra de 100.000 Mundiales simulados.. El objetivo no era averiguar qué ocurrirá exactamente en julio de 2026, sino calcular qué equipos tienen más probabilidades de avanzar ronda tras ronda y acabar levantando la copa. El desafío no era sencillo ya que la edición de 2026 es una de las más complicadas de predecir: por primera vez participarán 48 selecciones, frente a las 32 habituales y en lugar de los 64 partidos habituales, se habla de más de 100. En términos estadísticos, aumenta el «ruido» del sistema.. Es cierto que los modelos pueden analizar millones de datos, pero siguen sin poder medir factores como la presión psicológica, las lesiones de última hora, los conflictos internos o el impacto de una generación excepcional de jugadores. Por el lado bajo de la tabla, quienes menos posibilidades tenían (no ganaron ni una sola de las 100.000 simulaciones) fueron las selecciones de Jordania, Qatar e Irak. Cabo Verde, por su parte, ganó una de las 10.000 simulaciones.. Y en lo más alto de la tabla, la primera sorpresa es que los cinco primeros resultaron ser europeos, con Argentina en la sexta posición y Brazil octava. El quinto puesto fue para Portugal, el cuarto para Alemania, el bronce para Francia y la final: Inglaterra-España, con el oro para esta última. España habría se coronó vencedora un 14,5% de las veces, mientras que Inglaterra ganó un 12% de las copas. La buena noticia para los aficionados es que el fútbol sigue resistiéndose a las certezas. Porque incluso cuando una inteligencia artificial ha jugado cien mil veces el torneo, todavía queda espacio para la sorpresa. Y quizá esa sea precisamente la razón por la que seguimos viendo cada Mundial con la misma ilusión.
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