Existen dos perfiles principales de población con una alto riesgo de sufrir un evento cardiovascular, ya sea un infarto, un ictus o una angina de pecho. Por un lado, están aquellas personas que ya han sufrido un evento de estas características previamente y, por el otro, quienes, pese a no haber tenido nunca uno, se les ha detectado en prueba de imagen arterosclerosis coronaria, es decir, colesterol en las arterias del corazón.. En este último caso, existen factores genéticos que predisponen a la arterosclerosis, pero también los hay que son modificables y sobre los que es posible actuar para reducirla y, por lo tanto, disminuir ese riesgo cardiovascular, como la dieta, la actividad física o el tabaquismo. Es lo que se conoce como prevención primaria de alto riesgo.. En este contexto, investigadores del Área de Cardiología Preventiva del Hospital del Mar pusieron en marcha un estudio para valorar el papel que juega en este ámbito la lipoproteína A, un tipo de colesterol determinado genéticamente y estable a lo largo de la vida, que predispone a arterosclerosis y a tener eventos cardiovasculares a futuro aún sin tener síntomas ni haber sufrido uno previamente:. Aunque a día de hoy no es posible actuar directamente sobre esta lipoproteína, si existen medidas para actuar sobre otros factores que puedan tener un impacto en el riesgo cardiovascular, por lo que es importante identificar quién cuenta con niveles elevados de la misma para, en ese caso, poner el foco en esos factores de prevención modificables.. Al respecto, el doctor Mateo Iwanowski, cardiólogo del Hospital del Mar e investigador del Grupo de Investigación Biomédica en Enfermedades del Corazón de su instituto de investigación, recuerda que «los valores de la lipoproteína están a un 90% predeterminados por la genética y la medicación que usamos hoy en día para bajar el colesterol no permiten bajar la lipoproteína». Sin embargo, señala que «en la actualidad se están en desarrollo muchos fármacos para bajar la lipoproteína» y además «es posible llevar a cabo una prevención más personaliza en aquellas personas con niveles elevados, tratándoles mejor y de forma intensiva en lo que respecta a todos los otros factores de riesgo, a la espera de tener en el mercado los fármacos que posibiliten bajar los niveles de lipoproteína».. Un dato clave. Así, en el marco de esta investigación, analizaron los niveles de lipoproteína en dos grupos de personas: por un lado, pacientes en seguimiento después de haber sufrido un infarto u otro evento cardíaco de la cohorte RiskOpACS y, por el otro, personas en las que se había detectado arterosclerosis en los vasos cardíacos y que no habían presentado ningún síntoma previo, pertenecientes a la cohorte USE-IT.. Y los resultados de este trabajo confirman que, como ya se sabía, «en las personas que han tenido un evento cardiovascular, hay una prevalencia más alta de lipoproteína A que en la población general», pero además, ponen de manifiesto que «quienes no han sufrido un evento pero tienen arterosclerosis coronaria también tienen una prevalencia más elevada de la lipoproteína, más parecida a la de aquellos que ya han tenido un evento que a la población general».. Otro de los datos novedosos que revela el estudio es que «en las personas que tienen este colesterol genético elevado, es decir que presentan niveles elevados de la lipoproteína A, se asocia a una mayor carga de arterosclerosis coronaria, es decir a más colesterol en las arterias del corazón».. En concreto, el estudio indica que en las personas que han sufrido un evento cardiovascular, el hecho de tener una cantidad elevada de esta proteína en la sangre se asocia a una probabilidad un 40% mayor de sufrir enfermedad coronaria multivaso, algo que también se produce en quienes, pese a no haber manifestado síntomas cardíacos, tienen arterosclerosis y presentan niveles elevados, similares a los de los pacientes que han sufrido un accidente cardiovascular.. Al respecto, el doctor indica que «lo interesante de esta investigación es que se trata de un estudio epidemiológico en nuestro medio, en Cataluña, y lo más novedoso de sus resultados es que ponen de manifiesto que la prevalencia de la lipoproteína en el grupo específico de alto riesgo que no ha tenido un evento con arterosclerosis coronaria también es muy elevada y sus niveles son más parecidos a los de quienes ya han sufrido un evento que a los de la población general».. Esta evidencia, refuerza, pues, la idea de hacer «un screening universal, es decir, medir los valores de la lipoproteína A, al menos una vez en la vida a toda la población y, en aquellas personas en las que se detecten niveles elevados, hacer una estrategia de prevención más agresiva, más individualizada y tratarlas mejor con las armas que tenemos hoy para tratarlas». Al respecto, destacar que para conocer los niveles de la lipoproteína A, basta con un sencillo análisis de sangre.
Niveles elevados de esta proteína se asocian a una riesgo 40% mayor de sufrir arterosclerosis coronaria multivaso, una condición que se relaciona con la posibilidad de padecer un evento cardiovascular
Existen dos perfiles principales de población con una alto riesgo de sufrir un evento cardiovascular, ya sea un infarto, un ictus o una angina de pecho. Por un lado, están aquellas personas que ya han sufrido un evento de estas características previamente y, por el otro, quienes, pese a no haber tenido nunca uno, se les ha detectado en prueba de imagen arterosclerosis coronaria, es decir, colesterol en las arterias del corazón.. En este último caso, existen factores genéticos que predisponen a la arterosclerosis, pero también los hay que son modificables y sobre los que es posible actuar para reducirla y, por lo tanto, disminuir ese riesgo cardiovascular, como la dieta, la actividad física o el tabaquismo. Es lo que se conoce como prevención primaria de alto riesgo.. En este contexto, investigadores del Área de Cardiología Preventiva del Hospital del Mar pusieron en marcha un estudio para valorar el papel que juega en este ámbito la lipoproteína A, un tipo de colesterol determinado genéticamente y estable a lo largo de la vida, que predispone a arterosclerosis y a tener eventos cardiovasculares a futuro aún sin tener síntomas ni haber sufrido uno previamente:. Aunque a día de hoy no es posible actuar directamente sobre esta lipoproteína, si existen medidas para actuar sobre otros factores que puedan tener un impacto en el riesgo cardiovascular, por lo que es importante identificar quién cuenta con niveles elevados de la misma para, en ese caso, poner el foco en esos factores de prevención modificables.. Al respecto, el doctor Mateo Iwanowski, cardiólogo del Hospital del Mar e investigador del Grupo de Investigación Biomédica en Enfermedades del Corazón de su instituto de investigación, recuerda que «los valores de la lipoproteína están a un 90% predeterminados por la genética y la medicación que usamos hoy en día para bajar el colesterol no permiten bajar la lipoproteína». Sin embargo, señala que «en la actualidad se están en desarrollo muchos fármacos para bajar la lipoproteína» y además «es posible llevar a cabo una prevención más personaliza en aquellas personas con niveles elevados, tratándoles mejor y de forma intensiva en lo que respecta a todos los otros factores de riesgo, a la espera de tener en el mercado los fármacos que posibiliten bajar los niveles de lipoproteína».. Un dato clave. Así, en el marco de esta investigación, analizaron los niveles de lipoproteína en dos grupos de personas: por un lado, pacientes en seguimiento después de haber sufrido un infarto u otro evento cardíaco de la cohorte RiskOpACS y, por el otro, personas en las que se había detectado arterosclerosis en los vasos cardíacos y que no habían presentado ningún síntoma previo, pertenecientes a la cohorte USE-IT.. Y los resultados de este trabajo confirman que, como ya se sabía, «en las personas que han tenido un evento cardiovascular, hay una prevalencia más alta de lipoproteína A que en la población general», pero además, ponen de manifiesto que «quienes no han sufrido un evento pero tienen arterosclerosis coronaria también tienen una prevalencia más elevada de la lipoproteína, más parecida a la de aquellos que ya han tenido un evento que a la población general».. Otro de los datos novedosos que revela el estudio es que «en las personas que tienen este colesterol genético elevado, es decir que presentan niveles elevados de la lipoproteína A, se asocia a una mayor carga de arterosclerosis coronaria, es decir a más colesterol en las arterias del corazón».. En concreto, el estudio indica que en las personas que han sufrido un evento cardiovascular, el hecho de tener una cantidad elevada de esta proteína en la sangre se asocia a una probabilidad un 40% mayor de sufrir enfermedad coronaria multivaso, algo que también se produce en quienes, pese a no haber manifestado síntomas cardíacos, tienen arterosclerosis y presentan niveles elevados, similares a los de los pacientes que han sufrido un accidente cardiovascular.. Al respecto, el doctor indica que «lo interesante de esta investigación es que se trata de un estudio epidemiológico en nuestro medio, en Cataluña, y lo más novedoso de sus resultados es que ponen de manifiesto que la prevalencia de la lipoproteína en el grupo específico de alto riesgo que no ha tenido un evento con arterosclerosis coronaria también es muy elevada y sus niveles son más parecidos a los de quienes ya han sufrido un evento que a los de la población general».. Esta evidencia, refuerza, pues, la idea de hacer «un screening universal, es decir, medir los valores de la lipoproteína A, al menos una vez en la vida a toda la población y, en aquellas personas en las que se detecten niveles elevados, hacer una estrategia de prevención más agresiva, más individualizada y tratarlas mejor con las armas que tenemos hoy para tratarlas». Al respecto, destacar que para conocer los niveles de la lipoproteína A, basta con un sencillo análisis de sangre.
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