Mónica García tiene entre ceja y ceja la gestión privada de la sanidad pública. Es más, el Gobierno, impulsado por la ministra de Sanidad, aprobó en febrero de 2026 un anteproyecto de ley para limitar esta colaboración público-privada en el sistema sanitario. Dicha norma busca derogar la ley 15/1997 que permitía la gestión privada de centros públicos. Una gestión que García tachó de «parásita», afirmación desmentida ahora rotundamente por un informe internacional.. En plenas conmemoraciones del 40 aniversario de la Ley General de Sanidad (hoy el presidente Pedro Sánchez participa en la clausura de actos en el Ministerio de Sanidad), la investigación publicada en «NEJM Catalyst Innovations in Care Delivery», revista científica del prestigioso grupo The New England Journal of Medicine, concluye que cuando la externalización se apoya en los principios de la llamada medicina basada en valor, no solo no deteriora el sistema, sino que puede elevar sus resultados clínicos, mejorar la experiencia del paciente y reducir el coste para el contribuyente.. El análisis se centra en el sistema sanitario de la Comunidad de Madrid, que atiende a unos 7 millones de habitantes (aproximadamente el 14% de la población española) bajo un modelo de cobertura universal gratuita, libertad de elección de hospital y una política de transparencia en resultados que permite comparar centros. Este entorno resulta especialmente relevante porque combina hospitales de gestión pública directa con otros cuya gestión ha sido externalizada a operadores privados, lo que ofrece un marco comparativo único en Europa.. Medicina basada en valor. En este contexto, el estudio plantea una hipótesis clara: la externalización a proveedores que aplican medicina basada en valor puede mejorar los resultados clínicos, la eficiencia y la satisfacción del paciente sin incrementar el gasto público. Para comprobarlo, los investigadores analizaron datos de 25 hospitales públicos entre 2014 y 2023. Cuatro de ellos estaban externalizados a la red Quirónsalud, que opera bajo principios de medicina basada en valor, mientras que los otros 21 permanecían bajo gestión pública directa. La robustez del análisis descansa en la diversidad y calidad de las fuentes utilizadas: informes oficiales del sistema sanitario madrileño, bases de datos clínicas estandarizadas, encuestas de satisfacción, sistemas de vigilancia de infecciones y auditorías públicas. Además, el estudio evalúa múltiples dimensiones clave: calidad asistencial (medida por mortalidad hospitalaria y complicaciones), eficiencia (duración de estancias y reingresos), experiencia del paciente y gasto público por habitante.. Los pacientes. Uno de los elementos más relevantes es que las diferencias observadas no pueden atribuirse a una selección de pacientes más sencilla. Más del 40% de los enfermos atendidos en los hospitales externalizados tienen más de 70 años, lo que indica una población envejecida y con alta complejidad clínica. De hecho, el índice de complejidad de los casos es prácticamente idéntico en ambos grupos (en torno a 1,09).. En términos de mortalidad hospitalaria, los centros externalizados presentan tasas ajustadas inferiores de forma sostenida durante los diez años del estudio, situándose con frecuencia por debajo de los valores esperados. Este dato apunta directamente a una mejor calidad clínica.. En cuanto a las complicaciones médicas y quirúrgicas, la diferencia también es clara: un 3,22% en los hospitales externalizados frente a un 3,76% en los de gestión pública, una reducción significativa que implica menos eventos adversos y mayor seguridad para los pacientes. La eficiencia, medida a través de la duración media de la estancia hospitalaria, muestra igualmente una ventaja relevante: 4,93 días frente a 5,96 días. Es decir, casi un día menos por paciente, lo que supone un ahorro considerable de recursos sin que ello se traduzca en peores resultados clínicos.. De hecho, uno de los temores habituales en la gestión sanitaria es que reducir la estancia hospitalaria pueda incrementar los reingresos. Sin embargo, el estudio no encuentra evidencia de este efecto negativo. La tasa media global de reingresos se sitúa en el 8,63%, con un 4,12% de reingresos relacionados con el proceso inicial, y aunque existe cierta relación proporcional entre estancia y reingresos, esta no compromete la calidad de la atención.. La experiencia. La experiencia del paciente es otro de los indicadores donde las diferencias son especialmente notables. Los hospitales externalizados alcanzan un índice de satisfacción del 93,1%, frente al 88,6% de los hospitales públicos de gestión directa. Esta brecha, estadísticamente significativa, refleja una mejor percepción de la atención recibida, un factor cada vez más relevante en la evaluación de los sistemas sanitarios.. Pero quizá el dato más llamativo del estudio es el relativo al coste. Los hospitales externalizados registran un gasto público medio de 553,88 euros por paciente, aproximadamente 262 euros menos que los hospitales de gestión directa. Es decir, el sistema logra mejores resultados clínicos y mayor satisfacción con un menor coste para las arcas públicas, un hallazgo que desafía algunos de los supuestos tradicionales del debate.. Entre los firmantes del estudio figura Jeffrey Braithwaite, uno de los investigadores internacionales más influyentes en el desarrollo de la sanidad basada en valor a nivel global, y su participación pone en relieve el interés internacional de este análisis, que trasciende el caso madrileño y aporta evidencia relevante para otros sistemas sanitarios. «La sinergia entre la libre elección y la transparencia constituye la base de un modelo de gobernanza que fortalece la rendición de cuentas y fomenta la mejora continua», apuntan los autores, que, además, señalan que «si bien algunos estudios han encontrado que la privatización puede estar relacionada con una mayor satisfacción de los pacientes, la opinión pública sobre la externalización fluctúa y puede estar influida por factores políticos y económicos».. El análisis también revela un fenómeno significativo en términos de equidad. Los hospitales externalizados atraen un volumen mayor de pacientes que ejercen su derecho de libre elección, especialmente en centros de alta complejidad, donde se alcanzan cifras superiores a los 56.000 pacientes anuales. Además, más del 62,9% de estos pacientes proceden de áreas con menor renta, con un ingreso medio de 21.866 euros, inferior al promedio regional. Este dato sugiere que el modelo no solo no genera desigualdades, sino que puede contribuir a reducirlas.. De igual modo, se identifican factores que explican este mejor rendimiento. Uno de los más importantes es el modelo de financiación. Los externalizados operan bajo sistemas de capitación, en los que reciben una cantidad fija por paciente. Este modelo incentiva la eficiencia, ya que un aumento de la actividad no implica necesariamente más ingresos, lo que obliga a optimizar recursos y procesos. En contraste, los hospitales públicos funcionan con presupuestos más rígidos, basados en gastos históricos.. «Los resultados sugieren que la externalización a proveedores de atención sanitaria basados en el valor es una estrategia exitosa para mejorar la gestión de la atención sanitaria y reducir los costes, al tiempo que se centra en una atención sanitaria de alta calidad, al situar el respeto de los valores de los pacientes y la consecución de resultados en los pacientes como el objetivo principal de la prestación de servicios de salud», concluyen los autores.. Mientras tanto, García continúa con su particular cruzada política, pese a que los datos apuntan en la dirección contraria.
La investigación internacional, centrada en los hospitales madrileños, concluye que la externalización hospitalaria supone 262 euros menos de coste por paciente y genera un 93% de satisfacción en los usuarios
Mónica García tiene entre ceja y ceja la gestión privada de la sanidad pública. Es más, el Gobierno, impulsado por la ministra de Sanidad, aprobó en febrero de 2026 un anteproyecto de ley para limitar esta colaboración público-privada en el sistema sanitario. Dicha norma busca derogar la ley 15/1997 que permitía la gestión privada de centros públicos. Una gestión que García tachó de «parásita», afirmación desmentida ahora rotundamente por un informe internacional.. En plenas conmemoraciones del 40 aniversario de la Ley General de Sanidad (hoy el presidente Pedro Sánchez participa en la clausura de actos en el Ministerio de Sanidad), la investigación publicada en «NEJM Catalyst Innovations in Care Delivery», revista científica del prestigioso grupo The New England Journal of Medicine, concluye que cuando la externalización se apoya en los principios de la llamada medicina basada en valor, no solo no deteriora el sistema, sino que puede elevar sus resultados clínicos, mejorar la experiencia del paciente y reducir el coste para el contribuyente.. El análisis se centra en el sistema sanitario de la Comunidad de Madrid, que atiende a unos 7 millones de habitantes (aproximadamente el 14% de la población española) bajo un modelo de cobertura universal gratuita, libertad de elección de hospital y una política de transparencia en resultados que permite comparar centros. Este entorno resulta especialmente relevante porque combina hospitales de gestión pública directa con otros cuya gestión ha sido externalizada a operadores privados, lo que ofrece un marco comparativo único en Europa.. Medicina basada en valor. En este contexto, el estudio plantea una hipótesis clara: la externalización a proveedores que aplican medicina basada en valor puede mejorar los resultados clínicos, la eficiencia y la satisfacción del paciente sin incrementar el gasto público. Para comprobarlo, los investigadores analizaron datos de 25 hospitales públicos entre 2014 y 2023. Cuatro de ellos estaban externalizados a la red Quirónsalud, que opera bajo principios de medicina basada en valor, mientras que los otros 21 permanecían bajo gestión pública directa. La robustez del análisis descansa en la diversidad y calidad de las fuentes utilizadas: informes oficiales del sistema sanitario madrileño, bases de datos clínicas estandarizadas, encuestas de satisfacción, sistemas de vigilancia de infecciones y auditorías públicas. Además, el estudio evalúa múltiples dimensiones clave: calidad asistencial (medida por mortalidad hospitalaria y complicaciones), eficiencia (duración de estancias y reingresos), experiencia del paciente y gasto público por habitante.. Los pacientes. Uno de los elementos más relevantes es que las diferencias observadas no pueden atribuirse a una selección de pacientes más sencilla. Más del 40% de los enfermos atendidos en los hospitales externalizados tienen más de 70 años, lo que indica una población envejecida y con alta complejidad clínica. De hecho, el índice de complejidad de los casos es prácticamente idéntico en ambos grupos (en torno a 1,09).. En términos de mortalidad hospitalaria, los centros externalizados presentan tasas ajustadas inferiores de forma sostenida durante los diez años del estudio, situándose con frecuencia por debajo de los valores esperados. Este dato apunta directamente a una mejor calidad clínica.. En cuanto a las complicaciones médicas y quirúrgicas, la diferencia también es clara: un 3,22% en los hospitales externalizados frente a un 3,76% en los de gestión pública, una reducción significativa que implica menos eventos adversos y mayor seguridad para los pacientes. La eficiencia, medida a través de la duración media de la estancia hospitalaria, muestra igualmente una ventaja relevante: 4,93 días frente a 5,96 días. Es decir, casi un día menos por paciente, lo que supone un ahorro considerable de recursos sin que ello se traduzca en peores resultados clínicos.. De hecho, uno de los temores habituales en la gestión sanitaria es que reducir la estancia hospitalaria pueda incrementar los reingresos. Sin embargo, el estudio no encuentra evidencia de este efecto negativo. La tasa media global de reingresos se sitúa en el 8,63%, con un 4,12% de reingresos relacionados con el proceso inicial, y aunque existe cierta relación proporcional entre estancia y reingresos, esta no compromete la calidad de la atención.. La experiencia. La experiencia del paciente es otro de los indicadores donde las diferencias son especialmente notables. Los hospitales externalizados alcanzan un índice de satisfacción del 93,1%, frente al 88,6% de los hospitales públicos de gestión directa. Esta brecha, estadísticamente significativa, refleja una mejor percepción de la atención recibida, un factor cada vez más relevante en la evaluación de los sistemas sanitarios.. Pero quizá el dato más llamativo del estudio es el relativo al coste. Los hospitales externalizados registran un gasto público medio de 553,88 euros por paciente, aproximadamente 262 euros menos que los hospitales de gestión directa. Es decir, el sistema logra mejores resultados clínicos y mayor satisfacción con un menor coste para las arcas públicas, un hallazgo que desafía algunos de los supuestos tradicionales del debate.. Entre los firmantes del estudio figura Jeffrey Braithwaite, uno de los investigadores internacionales más influyentes en el desarrollo de la sanidad basada en valor a nivel global, y su participación pone en relieve el interés internacional de este análisis, que trasciende el caso madrileño y aporta evidencia relevante para otros sistemas sanitarios. «La sinergia entre la libre elección y la transparencia constituye la base de un modelo de gobernanza que fortalece la rendición de cuentas y fomenta la mejora continua», apuntan los autores, que, además, señalan que «si bien algunos estudios han encontrado que la privatización puede estar relacionada con una mayor satisfacción de los pacientes, la opinión pública sobre la externalización fluctúa y puede estar influida por factores políticos y económicos».. El análisis también revela un fenómeno significativo en términos de equidad. Los hospitales externalizados atraen un volumen mayor de pacientes que ejercen su derecho de libre elección, especialmente en centros de alta complejidad, donde se alcanzan cifras superiores a los 56.000 pacientes anuales. Además, más del 62,9% de estos pacientes proceden de áreas con menor renta, con un ingreso medio de 21.866 euros, inferior al promedio regional. Este dato sugiere que el modelo no solo no genera desigualdades, sino que puede contribuir a reducirlas.. De igual modo, se identifican factores que explican este mejor rendimiento. Uno de los más importantes es el modelo de financiación. Los externalizados operan bajo sistemas de capitación, en los que reciben una cantidad fija por paciente. Este modelo incentiva la eficiencia, ya que un aumento de la actividad no implica necesariamente más ingresos, lo que obliga a optimizar recursos y procesos. En contraste, los hospitales públicos funcionan con presupuestos más rígidos, basados en gastos históricos.. «Los resultados sugieren que la externalización a proveedores de atención sanitaria basados en el valor es una estrategia exitosa para mejorar la gestión de la atención sanitaria y reducir los costes, al tiempo que se centra en una atención sanitaria de alta calidad, al situar el respeto de los valores de los pacientes y la consecución de resultados en los pacientes como el objetivo principal de la prestación de servicios de salud», concluyen los autores.. Mientras tanto, García continúa con su particular cruzada política, pese a que los datos apuntan en la dirección contraria.
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