El campo bravo andaluz ha sufrido un durísimo golpe de carácter ambiental y material a causa de la virulencia de las llamas. La finca El Campillo, término municipal de Villanueva de los Castillejos y sede de la ganadería brava de Toros de Albarreal, ha resultado gravemente afectada por el incendio forestal originado en el paraje de Los Turbios. El fuego, avivado por las altas temperaturas y la abundancia de vegetación seca nacida tras las intensas lluvias invernales, ha calcinado ya un perímetro provisional de 5.000 hectáreas en la provincia de Huelva, avanzando en sus primeras fases a una velocidad extrema de 200 hectáreas por hora impulsado por fuertes rachas de viento.. El origen del siniestro responde a un error humano derivado de un mal ejercicio de las labores agrícolas. El propietario de la divisa, Guillermo García-Palacios, ha detallado que las llamas comenzaron tras desbrozar fuera de fecha en una explotación colindante, un descuido que ha terminado por arrasar cerca de 1.000 hectáreas de encinar y monte bajo dentro de su propiedad. El ganadero ha reivindicado de forma firme la función ecológica de la ganadería extensiva, demostrando sobre el terreno que en las parcelas donde el ganado bravo realiza sus labores de pastoreo diario la virulencia de la lumbre ha sido notablemente menor al actuar los animales como limpiadores naturales del combustible vegetal.. La prioridad absoluta de la familia y de los mayorales durante las jornadas más críticas ha sido salvaguardar la integridad de las reses de casta. El operativo de evacuación forzosa obligó a mover a contrarreloj a unas 600 cabezas de ganado a pie, una maniobra de extrema complejidad técnica debido a las reacciones instintivas del toro bravo ante las columnas de humo y a la proximidad de la carretera y de la ribera. Pese a las insólitas dificultades del traslado defensivo, el balance de pérdidas zoológicas es milagrosamente reducido, confirmándose el fallecimiento de algunos ejemplares rezagados pero habiéndose puesto a salvo a la práctica totalidad de la vacada.. El escenario posterior al paso del frente deja un balance desolador en cuanto a la destrucción de las infraestructuras básicas para el manejo diario de los toros. Las llamas rodearon los cortijos principales de la finca sin llegar a devorar sus estructuras, pero han derretido las conducciones de las tuberías de agua potable y han destrozado kilómetros de alambradas y cercados de separación de los lotes. La dirección de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL) supervisa los daños de un ecosistema que tardará décadas en recuperarse tras la desaparición completa del arbolado, un desastre ecológico que ha forzado la intervención del Ejército tras saltar el fuego en dirección a los términos de Valverde del Camino y Calañas.. García-Palacios ha calificado el suceso como el incendio más grande de la historia de la provincia de Huelva, apelando directamente a la sensibilidad de la Junta de Andalucía para articular un paquete de ayudas directas de urgencia que compense las pérdidas de los agricultores y criadores damnificados. El ganadero ha remarcado el drama humano y financiero de una catástrofe que obliga a realizar un sobreesfuerzo logístico inmediato en los despachos, puesto que los toros supervivientes deben seguir siendo alimentados mediante camiones de pienso diarios al haber quedado los pastos de la dehesa reducidos por completo a cenizas.
El ganadero Guillermo García-Palacios logra poner a salvo a unas seiscientas cabezas de bravo en mitad de una evacuación masiva por el monte onubense
El campo bravo andaluz ha sufrido un durísimo golpe de carácter ambiental y material a causa de la virulencia de las llamas. La finca El Campillo, término municipal de Villanueva de los Castillejos y sede de la ganadería brava de Toros de Albarreal, ha resultado gravemente afectada por el incendio forestal originado en el paraje de Los Turbios. El fuego, avivado por las altas temperaturas y la abundancia de vegetación seca nacida tras las intensas lluvias invernales, ha calcinado ya un perímetro provisional de 5.000 hectáreas en la provincia de Huelva, avanzando en sus primeras fases a una velocidad extrema de 200 hectáreas por hora impulsado por fuertes rachas de viento.. El origen del siniestro responde a un error humano derivado de un mal ejercicio de las labores agrícolas. El propietario de la divisa, Guillermo García-Palacios, ha detallado que las llamas comenzaron tras desbrozar fuera de fecha en una explotación colindante, un descuido que ha terminado por arrasar cerca de 1.000 hectáreas de encinar y monte bajo dentro de su propiedad. El ganadero ha reivindicado de forma firme la función ecológica de la ganadería extensiva, demostrando sobre el terreno que en las parcelas donde el ganado bravo realiza sus labores de pastoreo diario la virulencia de la lumbre ha sido notablemente menor al actuar los animales como limpiadores naturales del combustible vegetal.. La prioridad absoluta de la familia y de los mayorales durante las jornadas más críticas ha sido salvaguardar la integridad de las reses de casta. El operativo de evacuación forzosa obligó a mover a contrarreloj a unas 600 cabezas de ganado a pie, una maniobra de extrema complejidad técnica debido a las reacciones instintivas del toro bravo ante las columnas de humo y a la proximidad de la carretera y de la ribera. Pese a las insólitas dificultades del traslado defensivo, el balance de pérdidas zoológicas es milagrosamente reducido, confirmándose el fallecimiento de algunos ejemplares rezagados pero habiéndose puesto a salvo a la práctica totalidad de la vacada.. El escenario posterior al paso del frente deja un balance desolador en cuanto a la destrucción de las infraestructuras básicas para el manejo diario de los toros. Las llamas rodearon los cortijos principales de la finca sin llegar a devorar sus estructuras, pero han derretido las conducciones de las tuberías de agua potable y han destrozado kilómetros de alambradas y cercados de separación de los lotes. La dirección de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL) supervisa los daños de un ecosistema que tardará décadas en recuperarse tras la desaparición completa del arbolado, un desastre ecológico que ha forzado la intervención del Ejército tras saltar el fuego en dirección a los términos de Valverde del Camino y Calañas.. García-Palacios ha calificado el suceso como el incendio más grande de la historia de la provincia de Huelva, apelando directamente a la sensibilidad de la Junta de Andalucía para articular un paquete de ayudas directas de urgencia que compense las pérdidas de los agricultores y criadores damnificados. El ganadero ha remarcado el drama humano y financiero de una catástrofe que obliga a realizar un sobreesfuerzo logístico inmediato en los despachos, puesto que los toros supervivientes deben seguir siendo alimentados mediante camiones de pienso diarios al haber quedado los pastos de la dehesa reducidos por completo a cenizas.
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