“¿Hay alguien ahí?” Así empezó su informativo Iñaki Gabilondo cuando presentaba Noticias Cuatro y le tocó competir contra un partido decisivo del futbol nacional. La ironía es una forma de honestidad. Este viernes, Tu cara me suena sufría una sensación parecida. España se jugaba pasar a las semifinales del Mundial en la misma noche que el concurso de Antena 3 empezaba sus galas en directo, después de unas temporadas sin realizarlas. La adrenalina del acontecimiento de emitir el gran espectáculo ‘en vivo’ quedaba nublada por la coincidencia de horarios con el decisivo paso adelante de la selección española en El Mundial. Atresmedia podía haber cancelado la emisión y meter un refrito. Pero, en cambio, decidió continuar y proteger una de las claves de la televisión: la rutina. En este caso, aguantar la cita que la cadena ha asentado en la memoria colectiva en los viernes noche. Su prime time que se asocia al colorista entretenimiento gracias, especialmente, a Tu cara me suena.El truco estaba en retrasar el comienzo del programa hasta después del partido. Sin prisa para empezar, quitándose anuncios de encima en ese rato que el espectador estaba festejando la victoria en La 1. Como esperándole. Ya se iría sumando, poco a poco. Así la cuota de pantalla podía ir creciendo cuando la noche empezaba a avanzar y la competencia de TVE a disminuir. Y, al final, estar en directo fue una poderosa ventaja, pues permite incorporar al relato del show la celebración por una selección española que ha pasado a semifinales. Manel Fuentes lo hace con destreza. No es un mero presentador, es un comunicador hábil para ir enriqueciendo el guion con guiños. También sobre el fútbol, claro. O sobre Trump, incluso. Además de repetir la hora todo el rato. Que se note que no están grabados. De esta forma, el miedo al «nadie te verá por el fútbol» no hizo perder a Tu cara me suena la crucial rutina semanal y hasta se complementó al partido. La sensación habitual de TCMS de reunión espontánea de amigos bailó a tono con la actualidad de la noche. Allí mismo habían visto el partido en la espera a arrancar la gala. Y se noto. Y se hizo notar para convertir el nervio de la imprevisibilidad en virtud televisiva. Más aún en una productora como Gestmusic, que tiene tanta experiencia en complicados directos que prácticamente no existe diferencia entre una gala grabada y una gala en trepidante tiempo real. Todo va rodado, a pesar de tantas escenografías que hay que montar y desmontar entre actuación y actuación.Porque el programa representa la televisión trabajada. Detrás y delante de la cámara. Hay un orden para que nadie se pierda. Hay una atmósfera definida. Y todos saben cuando explayarse y subrayar a ojos del espectador sus fortalezas. La propia Lolita, en un momento, exclama: «¡Hoy estamos en directo así que voy a decir todo!». Aunque, en realidad, no diga todo lo que se le pasa por la cabeza. Pero lo parece, que es lo i
España ganó a Bélgica ante 10.095.000 espectadores y un 67.7 por ciento de share en La 1.
20MINUTOS.ES – Televisión
“¿Hay alguien ahí?” Así empezó su informativo Iñaki Gabilondo cuando presentaba Noticias Cuatro y le tocó competir contra un partido decisivo del futbol nacional. La ironía es una forma de honestidad. Este viernes, Tu cara me suena sufría una sensación parecida. España se jugaba pasar a las semifinales del Mundial en la misma noche que el concurso de Antena 3 empezaba sus galas en directo, después de unas temporadas sin realizarlas. La adrenalina del acontecimiento de emitir el gran espectáculo ‘en vivo’ quedaba nublada por la coincidencia de horarios con el decisivo paso adelante de la selección española en El Mundial. Atresmedia podía haber cancelado la emisión y meter un refrito. Pero, en cambio, decidió continuar y proteger una de las claves de la televisión: la rutina. En este caso, aguantar la cita que la cadena ha asentado en la memoria colectiva en los viernes noche. Su prime time que se asocia al colorista entretenimiento gracias, especialmente, a Tu cara me suena.El truco estaba en retrasar el comienzo del programa hasta después del partido. Sin prisa para empezar, quitándose anuncios de encima en ese rato que el espectador estaba festejando la victoria en La 1. Como esperándole. Ya se iría sumando, poco a poco. Así la cuota de pantalla podía ir creciendo cuando la noche empezaba a avanzar y la competencia de TVE a disminuir. Y, al final, estar en directo fue una poderosa ventaja, pues permite incorporar al relato del show la celebración por una selección española que ha pasado a semifinales. Manel Fuentes lo hace con destreza. No es un mero presentador, es un comunicador hábil para ir enriqueciendo el guion con guiños. También sobre el fútbol, claro. O sobre Trump, incluso. Además de repetir la hora todo el rato. Que se note que no están grabados. De esta forma, el miedo al «nadie te verá por el fútbol» no hizo perder a Tu cara me suena la crucial rutina semanal y hasta se complementó al partido. La sensación habitual de TCMS de reunión espontánea de amigos bailó a tono con la actualidad de la noche. Allí mismo habían visto el partido en la espera a arrancar la gala. Y se noto. Y se hizo notar para convertir el nervio de la imprevisibilidad en virtud televisiva. Más aún en una productora como Gestmusic, que tiene tanta experiencia en complicados directos que prácticamente no existe diferencia entre una gala grabada y una gala en trepidante tiempo real. Todo va rodado, a pesar de tantas escenografías que hay que montar y desmontar entre actuación y actuación.Porque el programa representa la televisión trabajada. Detrás y delante de la cámara. Hay un orden para que nadie se pierda. Hay una atmósfera definida. Y todos saben cuando explayarse y subrayar a ojos del espectador sus fortalezas. La propia Lolita, en un momento, exclama: «¡Hoy estamos en directo así que voy a decir todo!». Aunque, en realidad, no diga todo lo que se le pasa por la cabeza. Pero lo parece, que es lo i
