El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este jueves que enviará cuatro aviones de combate adicionales de tipo Typhoon para reforzar las operaciones defensivas del Reino Unido en Catar y en la región de Oriente Medio, sacudida por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.. En una conferencia de prensa desde Downing Street -residencia oficial y oficina de Starmer-, el jefe del Gobierno británico confirmó asimismo que los helicópteros Wildcat con capacidades antidrones llegarán a la isla mediterránea de Chipre mañana viernes.. Starmer dijo que la decisión de no participar en los ataques iniciales del sábado contra Irán, junto a Estados Unidos e Israel, fue «deliberada», pero admitió que tras la respuesta ofensiva de Teherán, con ataques de represalia en los países vecinos del Golfo y la región de Oriente Medio, la situación ha cambiado.. El líder británico explicó que ha permitido a Estados Unidos hacer uso de las bases británicas para conducir operaciones defensivas, con el objetivo de destruir los misiles iraníes «antes de que sean disparados contra nuestro personal y nuestros aliados».. Las palabras de Starmer llegan después de que un dron de tipo Shahed alcanzase en la madrugada del lunes la base británica de Akrotiri, en Chipre, sin causar víctimas, y tras la confirmación de un portavoz de Downing Street de que el dron no fue disparado desde Irán.. Además de los cuatro aviones Typhoon y los helicópteros antidrones Wildcat, el Reino Unido también anunció que enviará a Chipre el buque HMS Dragon, uno de los destructores de tipo 45 más potentes que posee la Marina Real británica.. En esta línea, también defendió que su prioridad principal es proteger a los británicos en Oriente Medio y aseveró que su Gobierno está trabajando para repatriar lo más rápido posible a los más de 140.000 ciudadanos que han registrado su presencia en la región.. El mandatario del Reino Unido confirmó que el primer vuelo chárter fletado por el Gobierno británico, inicialmente previsto para la tarde de ayer, despegó este jueves desde Omán, y adelantó que habrá más vuelos adicionales en los próximos días, además de otras rutas comerciales desde países como Emiratos Árabes Unidos.
El premier británico Keir Starmer ha anunciado el envío de cuatro aviones de combate Typhoon para reforzar las capacidades de la Fuerza Aérea en Catar y helicópteros antidrones Wildcat a Chipre, en medio de la escalada bélica en Oriente Próximo. Starmer asegura que «mucho antes» de las operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, el Reino Unido ya había desplegado sus propias capacidades en la región para defender sus intereses, tal y como así hicieron poco después de que comenzara el intercambio de ataques entre las partes. «Derribamos varios drones, al menos uno de los cuales se dirigía a una base militar británica», reveló en una rueda de prensa, en la que confirmó que se ha permitido a Estados Unidos utilizar sus instalaciones solo para «operaciones defensivas» que también benefician a intereses de Reino Unido.. Lo cierto es que Londres ha hecho más que muchos países —ha desplegado cazas F-35 y ha proporcionado interceptores de misiles a aliados—, pero la controversia sobre la negativa inicial a permitir el uso de bases británicas para los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán ha abierto una grieta transatlántica sin precedentes. La decisión fue revocada apenas 48 horas después por el Starmer, quien desde entonces ha autorizado su uso solo para ataques “defensivos” contra instalaciones de misiles iraníes, pero el daño ya está hecho y el crédito perdido.. La versión de los hechos que se instauró en los pasillos de Westminster fue la de un primer ministro —antiguo abogado de derechos humanos— con una fe casi religiosa en el derecho internacional que se escudó en el consejo de su fiscal general, Richard Hermer —con un perfil más técnico que político—, para sostener que los ataques eran ilegales. Pero la realidad es más compleja. Y a medida que van saliendo los detalles de cómo se han desencadenado los movimientos, la ya de por sí frágil posición de Starmer queda aún más cuestionada.. El momento decisivo llegó en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional celebrada el pasado viernes. Aunque el premier no quería que el Reino Unido participara en la acción militar, sí consideraba que había argumentos para permitir a Trump utilizar las bases de Diego García y RAF Fairford para lanzar los ataques. Sin embargo, fue bloqueado por una alianza liderada por el ministro de Energía, Ed Miliband —con grandes papeletas para sucederle en caso de primarias anticipadas—, a la que se sumaron la canciller Rachel Reeves y la responsable de Interior, Yvette Cooper.. La situación cambió en una segunda reunión del Consejo de Seguridad Nacional celebrada el domingo por la tarde. El gabinete terminó aprobando el uso de las bases. Downing Street sostiene que el contexto cambió cuando Irán comenzó a lanzar misiles contra hoteles y otros objetivos civiles en Dubái y Bahréin. Uno de esos ataques en Manama estuvo a punto de alcanzar a militares británicos desplegados en la zona. También influyó el enfado de los aliados regionales ante la percepción de que Londres estaba reaccionando demasiado tarde.. Jordania expresó su malestar con especial dureza. Los Emiratos Árabes Unidos advirtieron de que el Reino Unido estaba dejando desprotegidos a los cerca de 240.000 ciudadanos británicos que viven entre Dubái y Abu Dabi.. Tras la primera petición estadounidense, Londres habría podido enviar dos destructores Type-45 al Mediterráneo oriental para reforzar la protección de Chipre y Jordania. En lugar de eso, algunos recursos militares fueron retirados. El alto comisionado de Chipre en el Reino Unido recordó que su país esperaba una defensa firme de la isla, que alberga dos bases británicas estratégicas.
El jefe del Gobierno británico confirma que que se ha permitido a Estados Unidos utilizar sus instalaciones solo para «operaciones defensivas» que también benefician a intereses de Reino Unido
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