Es uno de los grandes nombres de la narrativa turca, uno de esos autores que surgen en las quinielas del Premio Nobel de Literatura, aunque en él se dan la mano tanto la labor como escritor y músico como el compromiso político. Zülfü Livaneli visita estos días Barcelona con novedad bajo el brazo, «La casa de Leyla», novela publicada por Galaxia Gutenberg, sello que está recogiendo el conjunto de su producción como escritor.. Estará unos días con varios actos por toda España. ¿Qué espera del lector español?. Me han traducido a muchos idiomas, pero el español es otra cosa. España y Cataluña tienen un papel muy importante porque aquí es donde está el creador de la novela moderna. Me gusta estar aquí y que me lean los lectores de aquí. Quiero decir, estoy muy contento, porque tenemos una buena edición, una buena traducción y una buena portada, así que lo aprecio mucho lo que está realizando Galaxia Gutenberg. Espero que los lectores disfruten el libro tanto como lo han hecho en Turquía y en otros países.. Estará firmando en Sant Jordi. ¿Ya sabe cómo es esta fiesta?. Sí, es mi primera vez en Sant en Barcelona. Estoy emocionado. He leído que es el día de los libros y todo el mundo regala un libro a otra persona. Luego aprendí de Joan Tarrida, mi editor, que también se regala una rosa. Así que tenemos rosas y libros y eso es lo que necesitamos, en medio de guerras, autoridades y amenazas y otras cosas. Es algo bonito. Millones de personas regalando libros y rosas. Eso es fantástico. Debería ser un ejemplo para todo el mundo.. Ya que hablamos de ejemplos, usted fue Embajador de Buena Voluntad de la Unesco, aunque dimitió del cargo en 2006 en protesta por la destrucción de patrimonio kurdo en Turquía. ¿Cree que los intelectuales tienen que renunciar a honores cuando las instituciones callan ante injusticias?. Mi querido amigo Federico Mayor Zaragoza me nombró Embajador de Buena Voluntad. Estuve allí durante quince años o más. Luego dimití porque hubo unos bombardeos contra el patrimonio kurdo y protesté porque la Unesco quería hacer una Cumbre Humanitaria en Estambul. Les advertí: no lo hagáis, no apoyéis al gobierno. Lo hicieron, por lo que dimití y devolví mi pasaporte rojo, que era muy importante, el pasaporte de Naciones Unidas, con inmunidad. ¿Es responsabilidad dimitir? lo que necesitamos es la cultura de la paz porque la guerra empieza en la mente de los hombres. No quiero meterme en política, pero todo el mundo está muy contento con la actitud que está teniendo ahora el gobierno español.. Es crítico con Erdogan.. Sí, siempre estoy en la oposición. Lo he sido desde el principio. A Erdogan lo conozco personalmente, pero lo critico abiertamente, incluso en reuniones privadas. Lo hago porque no creo en su proyecto. Especialmente en un país de mayoría musulmana, el laicismo es un deber para la democracia. Si conviertes la religión en ideología de Estado, ya estamos hablando de una locura, porque el dominio religioso aplasta la constitución. Por eso, lo que necesitamos es defender y mantener nuestra laicidad, ya que la República de Turquía se fundó en 1923 precisamente sobre ese principio, que luego se incorporó a la Constitución. Ese es el detalle fundamental.. ¿Cuál considera que debe ser el papel de la cultura en un mundo tan complejo como el que estamos viviendo?. ¿La cultura y la conexión cultural? Creo de corazón que la literatura debe ser la verdadera traductora entre los pueblos, porque es a través de ella como realmente nos entendemos. Y coincido plenamente con lo que dijo Goethe: la literatura universal es fundamental. Tenemos que conocer la poesía y las novelas de otros países, aquellas que describen el alma profunda de cada nación; de lo contrario, todo se reduce a un conocimiento turístico y superficial. En definitiva, solo leyendo buenas novelas podemos comprender de verdad a personas de culturas diferentes. Esa es mi idea: la literatura debe ser la verdadera herramienta de la paz.
El reconocido autor turco es uno de los grandes nombres internacionales que visitan estos días Barcelona con motivo de la fiesta de Sant Jordi
Es uno de los grandes nombres de la narrativa turca, uno de esos autores que surgen en las quinielas del Premio Nobel de Literatura, aunque en él se dan la mano tanto la labor como escritor y músico como el compromiso político. Zülfü Livaneli visita estos días Barcelona con novedad bajo el brazo, «La casa de Leyla», novela publicada por Galaxia Gutenberg, sello que está recogiendo el conjunto de su producción como escritor.. Estará unos días con varios actos por toda España. ¿Qué espera del lector español?. Me han traducido a muchos idiomas, pero el español es otra cosa. España y Cataluña tienen un papel muy importante porque aquí es donde está el creador de la novela moderna. Me gusta estar aquí y que me lean los lectores de aquí. Quiero decir, estoy muy contento, porque tenemos una buena edición, una buena traducción y una buena portada, así que lo aprecio mucho lo que está realizando Galaxia Gutenberg. Espero que los lectores disfruten el libro tanto como lo han hecho en Turquía y en otros países.. Estará firmando en Sant Jordi. ¿Ya sabe cómo es esta fiesta?. Sí, es mi primera vez en Sant en Barcelona. Estoy emocionado. He leído que es el día de los libros y todo el mundo regala un libro a otra persona. Luego aprendí de Joan Tarrida, mi editor, que también se regala una rosa. Así que tenemos rosas y libros y eso es lo que necesitamos, en medio de guerras, autoridades y amenazas y otras cosas. Es algo bonito. Millones de personas regalando libros y rosas. Eso es fantástico. Debería ser un ejemplo para todo el mundo.. Ya que hablamos de ejemplos, usted fue Embajador de Buena Voluntad de la Unesco, aunque dimitió del cargo en 2006 en protesta por la destrucción de patrimonio kurdo en Turquía. ¿Cree que los intelectuales tienen que renunciar a honores cuando las instituciones callan ante injusticias?. Mi querido amigo Federico Mayor Zaragoza me nombró Embajador de Buena Voluntad. Estuve allí durante quince años o más. Luego dimití porque hubo unos bombardeos contra el patrimonio kurdo y protesté porque la Unesco quería hacer una Cumbre Humanitaria en Estambul. Les advertí: no lo hagáis, no apoyéis al gobierno. Lo hicieron, por lo que dimití y devolví mi pasaporte rojo, que era muy importante, el pasaporte de Naciones Unidas, con inmunidad. ¿Es responsabilidad dimitir? lo que necesitamos es la cultura de la paz porque la guerra empieza en la mente de los hombres. No quiero meterme en política, pero todo el mundo está muy contento con la actitud que está teniendo ahora el gobierno español.. Es crítico con Erdogan.. Sí, siempre estoy en la oposición. Lo he sido desde el principio. A Erdogan lo conozco personalmente, pero lo critico abiertamente, incluso en reuniones privadas. Lo hago porque no creo en su proyecto. Especialmente en un país de mayoría musulmana, el laicismo es un deber para la democracia. Si conviertes la religión en ideología de Estado, ya estamos hablando de una locura, porque el dominio religioso aplasta la constitución. Por eso, lo que necesitamos es defender y mantener nuestra laicidad, ya que la República de Turquía se fundó en 1923 precisamente sobre ese principio, que luego se incorporó a la Constitución. Ese es el detalle fundamental.. ¿Cuál considera que debe ser el papel de la cultura en un mundo tan complejo como el que estamos viviendo?. ¿La cultura y la conexión cultural? Creo de corazón que la literatura debe ser la verdadera traductora entre los pueblos, porque es a través de ella como realmente nos entendemos. Y coincido plenamente con lo que dijo Goethe: la literatura universal es fundamental. Tenemos que conocer la poesía y las novelas de otros países, aquellas que describen el alma profunda de cada nación; de lo contrario, todo se reduce a un conocimiento turístico y superficial. En definitiva, solo leyendo buenas novelas podemos comprender de verdad a personas de culturas diferentes. Esa es mi idea: la literatura debe ser la verdadera herramienta de la paz.
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