El Ayuntamiento de Sevilla ha blindado su reconocimiento institucional hacia la figura más influyente de la tauromaquia contemporánea en las horas previas a su gran día festivo. El Salón Colón de la casa consistorial ha albergado la entrega oficial del X Premio Taurino Ciudad de Sevilla a Morante de la Puebla. El solemne acto, presidido por el alcalde José Luis Sanz y el concejal de Fiestas Mayores, Manuel Alés, ha reunido a un nutrido cónclave de la cultura y el sector taurino hispalense. La distinción, considerada por el jurado como el auténtico «Nobel del toreo» por la categoría de su palmarés, llega apenas unos días después de que el diestro fuera condecorado también como Hijo Predilecto, sumando los dos máximos honores civiles de la capital andaluza.. La ceremonia ha contado con el singular marco sonoro de la Banda del Maestro Tejera y la glosa literaria del periodista Luis Carlos Peris, sirviendo de preámbulo para que Morante pronunciara un elocuente discurso de aceptación. Visiblemente abrumado al verse equiparado con anteriores ganadores como Pepe Luis Vázquez o Curro Romero, el espada de La Puebla del Río analizó las tres condiciones que Marcial Lalanda exigía para alcanzar la gloria en el ruedo: el ambiente de las marismas que modeló su niñez, una vocación inquebrantable capaz de superar los peores avatares y un riguroso sentido del profesionalismo. El matador confesó que esa disciplina ética fue la que le impidió negarle un doblete a los despachos de la Maestranza en una campaña clave para su trayectoria.. El alcalde José Luis Sanz clausuró la sesión reivindicando la actitud vital y el carácter revolucionario de Morante, a quien ensalzó como un incansable investigador del toreo antiguo y el gran referente moral encargado de educar a las nuevas generaciones de jóvenes aficionados. Sanz argumentó que el legado del cigarrero trasciende por completo el frío balance de las estadísticas, las orejas o las temporadas concretas, situando al torero en la reducida categoría de los creadores que pasan a formar parte de la memoria sentimental de un pueblo. Con esta décima edición, el galardón municipal consolida su prestigio internacional al añadir a Morante a una nómina histórica de la que ya forman parte la ganadería de Miura, el filósofo Fernando Savater o el pintor Miquel Barceló.
El genio cigarrero repasa sus cimientos vocacionales junto a los sones de la Banda de Tejera y se compromete de forma definitiva con la afición hispalense
El Ayuntamiento de Sevilla ha blindado su reconocimiento institucional hacia la figura más influyente de la tauromaquia contemporánea en las horas previas a su gran día festivo. El Salón Colón de la casa consistorial ha albergado la entrega oficial del X Premio Taurino Ciudad de Sevilla. La ceremonia ha contado con el singular marco sonoro de la Banda del Maestro Tejera y la glosa literaria del periodista Luis Carlos Peris, sirviendo de preámbulo para que Morante pronunciara un elocuente discurso de aceptación. Visiblemente abrumado al verse equiparado con anteriores ganadores como Pepe Luis Vázquez o Curro Romero, el espada de La Puebla del Río analizó las tres condiciones que Marcial Lalanda exigía para alcanzar la gloria en el ruedo: el ambiente de las marismas que modeló su niñez, una vocación inquebrantable capaz de superar los peores avatares y un riguroso sentido del profesionalismo. El alcalde José Luis Sanz clausuró la sesión reivindicando la actitud vital y el carácter revolucionario de Morante, a quien ensalzó como un incansable investigador del toreo antiguo y el gran referente moral encargado de educar a las nuevas generaciones de jóvenes aficionados
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