Dicen que los obstáculos nos hacen más fuertes. Al menos esa es la sabiduría popular. Pues, de acuerdo con lo que ha ocurrido en los últimos días, la esperada misión Artemis II de la NASA (que nos llevaría otra vez a la Luna después de más de 50 años) tendría una solidez a prueba de balas. Vamos por pasos.. Aunque el vuelo principal de Artemis II depende de cohetes, naves espaciales como Orion y multitud de operaciones de tierra y de apoyo alrededor de los lanzamientos, los aviones de investigación como el WB-57 han sido históricamente utilizados para “monitorear” zonas de reentrada, estudiar el comportamiento de los gases y partículas en la atmósfera en momentos críticos, así como proporcionar datos científicos complementarios. Sin ese apoyo aéreo especializado, la NASA tendrá que reorganizar sus planes y evaluar cómo cubrir esas necesidades con otros medios, al tiempo que continúa con la preparación de la misión principal.. Fue precisamente uno de estos veteranos aviones el que tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en una pista de Texas, un incidente que lo deja temporalmente fuera de la próxima misión lunar Artemis II y que subraya los retos logísticos de un programa espacial que lleva décadas gestándose.. El WB-57 es una aeronave de investigación de alta altitud con más de 50 años de servicio dentro del programa de ciencia atmosférica de la NASA. El avión realizó un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Ellington Field, cerca del centro de la agencia en Houston (Texas), tras un fallo en su tren de aterrizaje que impidió que las ruedas se desplegaran. El piloto y el copiloto lograron descender y detener la aeronave a baja velocidad, pero el fuselaje rozó la pista y se generaron columnas de fuego y humo debido a la fricción entre el avión y el asfalto. Afortunadamente, los dos tripulantes resultaron ilesos, según confirmó la propia NASA, que ya ha anunciado que iniciará una investigación exhaustiva para determinar las causas exactas del incidente.. Today, a mechanical issue with one of NASA’s WB-57s resulted in a gear-up landing at Ellington Field. Response to the incident is ongoing, and all crew are safe at this time. As with any incident, a thorough investigation will be conducted by NASA into the cause. NASA will…— Bethany Stevens (@NASASpox) January 27, 2026 . “La respuesta al incidente continúa, y toda la tripulación está en buenas condiciones en este momento – escribió la portavoz de la NASA, Bethany Stevens, en X -. Como ocurre con cualquier incidente, la NASA llevará a cabo una investigación completa sobre la causa”.. El WB-57 no es un avión cualquiera. Se trata de una versión modificada del bombardero-reconocimiento RB-57F Canberra, diseñado originalmente en los años 50. Estas aeronaves fueron convertidas para fines científicos por su capacidad de operar a grandes alturas: hasta unos 19.000 metros, casi el doble de la altitud de crucero de un avión comercial y con una autonomía de vuelo de más de seis horas.. Durante décadas, los WB-57 han desempeñado papeles clave en investigaciones atmosféricas, recogida de polvo cósmico, apoyo a lanzamientos de cohetes y pruebas de tecnología para sistemas aéreos y espaciales. En abril de 2024, por ejemplo, estos aviones fueron utilizados para estudiar el eclipse solar total en Norteamérica, extendiendo la duración de la fase de totalidad al volar junto a la sombra de la Luna.. La NASA dispone actualmente de tres WB-57: dos en servicio desde 1972 y uno restaurado en 2013 tras haber sido recuperado de un “cementerio” de aeronaves del ejército. Pero tras el accidente del 27 de enero, los otros dos aviones quedaron temporalmente fuera de servicio también, debido a inspecciones programadas y de seguridad, lo que deja a toda la flota inoperativa por el momento.. ¿Qué significa esto para la misión Artemis II? Por ahora no está claro si el accidente del WB-57 provocará un retraso en el calendario de Artemis II. La NASA ha tenido que lidiar con múltiples demoras en este programa durante los últimos años por razones técnicas y logísticas, incluyendo pruebas adicionales del escudo térmico de la nave Orion y ajustes en los sistemas de soporte vital.
Es una de las tres aeronaves WB-57 que la agencia espacial utiliza como apoyo antes, durante y después de los lanzamientos.
Dicen que los obstáculos nos hacen más fuertes. Al menos esa es la sabiduría popular. Pues, de acuerdo con lo que ha ocurrido en los últimos días, la esperada misión Artemis II de la NASA (que nos llevaría otra vez a la Luna después de más de 50 años) tendría una solidez a prueba de balas. Vamos por pasos.. Aunque el vuelo principal de Artemis II depende de cohetes, naves espaciales como Orion y multitud de operaciones de tierra y de apoyo alrededor de los lanzamientos, los aviones de investigación como el WB-57 han sido históricamente utilizados para “monitorear” zonas de reentrada, estudiar el comportamiento de los gases y partículas en la atmósfera en momentos críticos, así como proporcionar datos científicos complementarios. Sin ese apoyo aéreo especializado, la NASA tendrá que reorganizar sus planes y evaluar cómo cubrir esas necesidades con otros medios, al tiempo que continúa con la preparación de la misión principal.. Fue precisamente uno de estos veteranos aviones el que tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en una pista de Texas, un incidente que lo deja temporalmente fuera de la próxima misión lunar Artemis II y que subraya los retos logísticos de un programa espacial que lleva décadas gestándose.. El WB-57 es una aeronave de investigación de alta altitud con más de 50 años de servicio dentro del programa de ciencia atmosférica de la NASA. El avión realizó un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Ellington Field, cerca del centro de la agencia en Houston (Texas), tras un fallo en su tren de aterrizaje que impidió que las ruedas se desplegaran. El piloto y el copiloto lograron descender y detener la aeronave a baja velocidad, pero el fuselaje rozó la pista y se generaron columnas de fuego y humo debido a la fricción entre el avión y el asfalto. Afortunadamente, los dos tripulantes resultaron ilesos, según confirmó la propia NASA, que ya ha anunciado que iniciará una investigación exhaustiva para determinar las causas exactas del incidente.. “La respuesta al incidente continúa, y toda la tripulación está en buenas condiciones en este momento – escribió la portavoz de la NASA, Bethany Stevens, en X -. Como ocurre con cualquier incidente, la NASA llevará a cabo una investigación completa sobre la causa”.. El WB-57 no es un avión cualquiera. Se trata de una versión modificada del bombardero-reconocimiento RB-57F Canberra, diseñado originalmente en los años 50. Estas aeronaves fueron convertidas para fines científicos por su capacidad de operar a grandes alturas: hasta unos 19.000 metros, casi el doble de la altitud de crucero de un avión comercial y con una autonomía de vuelo de más de seis horas.. Durante décadas, los WB-57 han desempeñado papeles clave en investigaciones atmosféricas, recogida de polvo cósmico, apoyo a lanzamientos de cohetes y pruebas de tecnología para sistemas aéreos y espaciales. En abril de 2024, por ejemplo, estos aviones fueron utilizados para estudiar el eclipse solar total en Norteamérica, extendiendo la duración de la fase de totalidad al volar junto a la sombra de la Luna.. La NASA dispone actualmente de tres WB-57: dos en servicio desde 1972 y uno restaurado en 2013 tras haber sido recuperado de un “cementerio” de aeronaves del ejército. Pero tras el accidente del 27 de enero, los otros dos aviones quedaron temporalmente fuera de servicio también, debido a inspecciones programadas y de seguridad, lo que deja a toda la flota inoperativa por el momento.. ¿Qué significa esto para la misión Artemis II? Por ahora no está claro si el accidente del WB-57 provocará un retraso en el calendario de Artemis II. La NASA ha tenido que lidiar conmúltiples demoras en este programa durante los últimos años por razones técnicas y logísticas, incluyendo pruebas adicionales del escudo térmico de la nave Orion y ajustes en los sistemas de soporte vital.
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