Los periodistas de tribunales y los abogados hablamos, no creo que esta afirmación, esta obviedad sea una sorpresa para nadie, claro que los periodistas de tribunales hablan también con jueces, fiscales, policías etc., es su trabajo.. Periodistas de tribunales como en cualquier otro ámbito de la vida los hay de todo tipo, si bien puedo decir por lo menos por mi experiencia personal que la relación entre ellos y nosotros es en general buena y de respeto mutuo.. Por eso entiendo un gran acierto del Colegio de Abogados, ahora Colegio de la Abogacía instituir un premio para otorgárselo cada año a uno de ellos, y si cabe más acierto todavía cuando hasta ahora han sido los premiados Jesús Albalat (El Periódico), y Carol Espona (TVE) y este año se le otorga a Santiago Tarín.. Santi no sólo ha sido un gran periodista de tribunales, antes lo fue de investigación entre otros menesteres, por ejemplo, sus crónicas del atentado 11-M fueron acertadas y premonitorias desde el primer momento, porque Santi ha manejado siempre muy bien las fuentes, ha contrastado las noticias, y no escribía a vuelapluma deprisa y corriendo. Escribía bien, muy bien, siempre contrastado y siempre con rigor.. Santi como Jesús Albalat, y Carol Espona forman parte de una generación de periodistas de tribunales, a los que podríamos llamar “la Generación del Castellano” (por favor que nadie la lie con conflictos lingüísticos). El Castellano es un bar situado frente a los antiguos juzgados in Instrucción y al lado del edificio de la Audiencia y el Tribunal Superior de Justicia. Por allí, por el Castellano pululábamos personajes de todo tipo y podías encontrar a policías, jueces, fiscales, abogados, periodistas, testigos, imputados en la barra o en las mesas.. Era una época sin móviles, sin internet, donde los de cada profesión nos buscábamos la vida, ellos sacaban las noticias y nosotros los pleitos como sabíamos y como podíamos.. Buscarse la vida agudiza el ingenio y así se funcionaba, allí estaba siempre Santi, no solo gran periodista, sino que además todo un Señor, de exquisitas formas, con un gran sentido de la profesionalidad y el respeto, nunca una palabra de más, nunca un sobrepasarse, pero como era bueno, muy bueno, normalmente acababa consiguiendo lo que se proponía.. Santi se jubiló hace cuatro años, pese a eso ha hecho muy bien el Colegio en acordarse de él, otorgarle el premio, no ocultaré que Santi es mi amigo y frecuentemente cenamos juntos a solas con nuestras mujeres y otros amigos disfrutando de las anécdotas vividas, y en mi caso aprendiendo, porque nadie conoce la historia de Barcelona mejor que él.. Felicidades, a él y el recuerdo para su padre el gran Manuel Tarín Iglesias, que estaría orgulloso de su hijo, y que además es perico (si no lo digo reviento).
Buscarse la vida agudiza el ingenio y así se funcionaba, allí estaba siempre Santi, no solo gran periodista, sino que además todo un Señor
Los periodistas de tribunales y los abogados hablamos, no creo que esta afirmación, esta obviedad sea una sorpresa para nadie, claro que los periodistas de tribunales hablan también con jueces, fiscales, policías etc., es su trabajo.. Periodistas de tribunales como en cualquier otro ámbito de la vida los hay de todo tipo, si bien puedo decir por lo menos por mi experiencia personal que la relación entre ellos y nosotros es en general buena y de respeto mutuo.. Por eso entiendo un gran acierto del Colegio de Abogados, ahora Colegio de la Abogacía instituir un premio para otorgárselo cada año a uno de ellos, y si cabe más acierto todavía cuando hasta ahora han sido los premiados Jesús Albalat (El Periódico), y Carol Espona (TVE) y este año se le otorga a Santiago Tarín.. Santi no sólo ha sido un gran periodista de tribunales, antes lo fue de investigación entre otros menesteres, por ejemplo, sus crónicas del atentado 11-M fueron acertadas y premonitorias desde el primer momento, porque Santi ha manejado siempre muy bien las fuentes, ha contrastado las noticias, y no escribía a vuelapluma deprisa y corriendo. Escribía bien, muy bien, siempre contrastado y siempre con rigor.. Santi como Jesús Albalat, y Carol Espona forman parte de una generación de periodistas de tribunales, a los que podríamos llamar “la Generación del Castellano” (por favor que nadie la lie con conflictos lingüísticos). El Castellano es un bar situado frente a los antiguos juzgados in Instrucción y al lado del edificio de la Audiencia y el Tribunal Superior de Justicia. Por allí, por el Castellano pululábamos personajes de todo tipo y podías encontrar a policías, jueces, fiscales, abogados, periodistas, testigos, imputados en la barra o en las mesas.. Era una época sin móviles, sin internet, donde los de cada profesión nos buscábamos la vida, ellos sacaban las noticias y nosotros los pleitos como sabíamos y como podíamos.. Buscarse la vida agudiza el ingenio y así se funcionaba, allí estaba siempre Santi, no solo gran periodista, sino que además todo un Señor, de exquisitas formas, con un gran sentido de la profesionalidad y el respeto, nunca una palabra de más, nunca un sobrepasarse, pero como era bueno, muy bueno, normalmente acababa consiguiendo lo que se proponía.. Santi se jubiló hace cuatro años, pese a eso ha hecho muy bien el Colegio en acordarse de él, otorgarle el premio, no ocultaré que Santi es mi amigo y frecuentemente cenamos juntos a solas con nuestras mujeres y otros amigos disfrutando de las anécdotas vividas, y en mi caso aprendiendo, porque nadie conoce la historia de Barcelona mejor que él.. Felicidades, a él y el recuerdo para su padre el gran Manuel Tarín Iglesias, que estaría orgulloso de su hijo, y que además es perico (si no lo digo reviento).
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