Para hablar de Sant Jordi, lo mejor es empezar dándole voz a alguien que sabe del tema, a una autora que sabe mucho de esto de pasarse la mañana y la tarde del 23 de abril dedicando libros a sus lectores. Cristina Fernández Cubas, hablando con este diario, explicaba que “este día es un misterio. No sabes cómo irá, pero también es bonito”. Para la autora la jornada representa también el reencuentro con compañeros de armas. “Al final del día llego a casa cargada de libros. Así que se puede decir que Sant Jordi es una buena inversión”, comentó.. Esa es la clave. Esta fiesta es una buena inversión, sobre todo para la cultura. Es el día de los libreros, de los editores, pero, por encima de todo, el de los lectores con sus autores de cabecera.. Por eso, como viene siendo habitual en los últimos años, el centro de Barcelona se colapsó para que los libros, con diferencia de géneros, de estilos, de idiomas, se convirtieran en las estrellas indiscutibles.. Todavía es pronto para poder avanzar quiénes serán los más vendidos, pero las colas no engañan. Si bien oficialmente todo arranca hacia las 11 de la mañana, David Uclés dio el pistoletazo de salida una hora antes, aunque ya tenía gente esperándolo desde mucho antes de las 9 de la mañana. “Para mí es un día muy intenso, muy agradable y muy soñado. Este año, sobre todo por el libro “La ciudad de las luces muertas”, me siento más unido a Barcelona”, comentó entre firma y fotografía con el móvil. En el Paseo de Gràcia, por otra parte, muchos adeptos a la causa de Eduardo Mendoza parecían ya auparlo como uno de los nombres más importantes del día. Tres cuartos de hora antes de su puntual llegada, el autor de “La ciudad de los prodigios” ya tenía a sus seguidores esperando religiosamente.. Ali Smith, uno de los grandes nombres internacionales de este Sant Jordi junto a Han Kang y Amélie Nothomb, reconocía que tener ante ella tantos lectores le hacía sentirse “como una estrella del rock, solamente me falta una guitarra eléctrica” para proclamar en catalán “Visca Sant Jordi!”. Por cierto, Nothomb tomó hoy un avión a las cinco de la mañana para poder encontrarse con sus numerosos seguidores.. Fernando Aramburu firmaba antes de entrar en la librería a una admiradora de sus novelas “Patria” y “Maite”. “No creo que exista el paraíso en la tierra, pero se debe parecer a esto”, explicaba para añadir que Sant Jordi es un día “que me gusta porque me abrazan y abrazo”. Otro autor, Máximo Huerta, reconocía a este diario que “a mí lo que me gustaría es venir aquí como librero. Es algo que me apasionaría. Antes de ponerme a firmar he preguntado cómo se viene aquí, qué se puede hacer para estar aquí con la furgoneta, cargado de libros, pero me dicen que la condición es tener ya librería en Barcelona. Daría lo que fuera por ser librero hoy, aquí, ahora”.. Leer tiene una gran influencia incluso en las decisiones que marcarán nuestra vida. Y si alguien lo duda que se lo pregunten a Sonsoles Ónega que conoció a una lectora que le presentó a su bebé llamado Mada, como la protagonista de “Llevará tu nombre”, la obra con la que ganó el Premio Planeta.. Eva Baltasar firmaba incluso una edición griega de uno de sus libros además de rubricar con un “visca l’atreviment!”. David Trueba reconocía que tenía ganas de encontrarse con dos lectores especiales que cada año le llevan el mismo libro en Sant Jordi para que estampe una nueva rúbrica.. Todo en una ciudad muy masificada, en la que el polen y sus molestas alergias parecen ser compañero de viaje. Y es que, como dice ese sabio llamado Luis Landero, “Sant Jordi es una locura y en eso radica su encanto. Sant Jordi es a lo bestia”.
Las calles del centro de Barcelona se vuelven a llenar de lectores y autores en una jornada festiva y literaria
Para hablar de Sant Jordi, lo mejor es empezar dándole voz a alguien que sabe del tema, a una autora que sabe mucho de esto de pasarse la mañana y la tarde del 23 de abril dedicando libros a sus lectores. Cristina Fernández Cubas, hablando con este diario, explicaba que “este día es un misterio. No sabes cómo irá, pero también es bonito”. Para la autora la jornada representa también el reencuentro con compañeros de armas. “Al final del día llego a casa cargada de libros. Así que se puede decir que Sant Jordi es una buena inversión”, comentó.. Esa es la clave. Esta fiesta es una buena inversión, sobre todo para la cultura. Es el día de los libreros, de los editores, pero, por encima de todo, el de los lectores con sus autores de cabecera.. Por eso, como viene siendo habitual en los últimos años, el centro de Barcelona se colapsó para que los libros, con diferencia de géneros, de estilos, de idiomas, se convirtieran en las estrellas indiscutibles.. Todavía es pronto para poder avanzar quiénes serán los más vendidos, pero las colas no engañan. Si bien oficialmente todo arranca hacia las 11 de la mañana, David Uclés dio el pistoletazo de salida una hora antes, aunque ya tenía gente esperándolo desde mucho antes de las 9 de la mañana. “Para mí es un día muy intenso, muy agradable y muy soñado. Este año, sobre todo por el libro “La ciudad de las luces muertas”, me siento más unido a Barcelona”, comentó entre firma y fotografía con el móvil. En el Paseo de Gràcia, por otra parte, muchos adeptos a la causa de Eduardo Mendoza parecían ya auparlo como uno de los nombres más importantes del día. Tres cuartos de hora antes de su puntual llegada, el autor de “La ciudad de los prodigios” ya tenía a sus seguidores esperando religiosamente.. Ali Smith, uno de los grandes nombres internacionales de este Sant Jordi junto a Han Kang y Amélie Nothomb, reconocía que tener ante ella tantos lectores le hacía sentirse “como una estrella del rock, solamente me falta una guitarra eléctrica” para proclamar en catalán “Visca Sant Jordi!”. Por cierto, Nothomb tomó hoy un avión a las cinco de la mañana para poder encontrarse con sus numerosos seguidores.. Fernando Aramburu firmaba antes de entrar en la librería a una admiradora de sus novelas “Patria” y “Maite”. “No creo que exista el paraíso en la tierra, pero se debe parecer a esto”, explicaba para añadir que Sant Jordi es un día “que me gusta porque me abrazan y abrazo”. Otro autor, Máximo Huerta, reconocía a este diario que “a mí lo que me gustaría es venir aquí como librero. Es algo que me apasionaría. Antes de ponerme a firmar he preguntado cómo se viene aquí, qué se puede hacer para estar aquí con la furgoneta, cargado de libros, pero me dicen que la condición es tener ya librería en Barcelona. Daría lo que fuera por ser librero hoy, aquí, ahora”.. Leer tiene una gran influencia incluso en las decisiones que marcarán nuestra vida. Y si alguien lo duda que se lo pregunten a Sonsoles Ónega que conoció a una lectora que le presentó a su bebé llamado Mada, como la protagonista de “Llevará tu nombre”, la obra con la que ganó el Premio Planeta.. Eva Baltasar firmaba incluso una edición griega de uno de sus libros además de rubricar con un “visca l’atreviment!”. David Trueba reconocía que tenía ganas de encontrarse con dos lectores especiales que cada año le llevan el mismo libro en Sant Jordi para que estampe una nueva rúbrica.. Todo en una ciudad muy masificada, en la que el polen y sus molestas alergias parecen ser compañero de viaje. Y es que, como dice ese sabio llamado Luis Landero, “Sant Jordi es una locura y en eso radica su encanto. Sant Jordi es a lo bestia”.
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