Pere Gimferrer es un sabio, uno de los más grandes que tenemos por aquí y no vamos muy sobrados de ellos. Tenemos la imagen de él como intelectual, escritor, editor,o académico, a veces desdibujada por caricaturas, pero se nos escapa el hombre real tras la gabardina y el sombrero. Eso es lo que han tratado de exponer en un imprescindible documental la periodista Lídia Penelo y el realizador Poldo Pomés en «Pere Gimferrer. Retrato de un artista adolescente», y que ya está disponible en CaixaForum+. Con la participación del propio Gimferrer, también se cuenta con los testimonios de aquellos que mejor lo conocen como Eduardo Mendoza, Antonio Muñoz Molina, Miquel Barceló o Cuca de Cominges.. «No nos ha puesto ningún problema en los ocho años en los que hemos estado trabajando en el documental», explicaron a este diario los responsables de la película. «Nos teníamos que ganar su confianza», dijo Penelo a lo que Pomés replicó que «incluso durante el último día aún ponía en duda el plano».. La voluntad de este necesario retrato visual es, según Lídia Penelo, «no tener una voluntad academicista, ni suplir la ausencia de una biografía. Lo que hemos querido es aproximarnos a una de las personas más relevantes de las letras españolas y de gran proyección internacional. Lo que queremos es poder despertar el interés hacia él. Que los lectores se acerquen a sus libros». En este sentido, Pomés añadió que «si esto fuera una biografía académica tendríamos una serie con muchas temporadas. Es un libro grande que lo sabe todo. Tiene una memoria enciclopédica, por lo que no lo puedes pillar si lo quieres poner a prueba».. El documental nos permite acompañar al autor de «Fortuny» o «Balada» por los pasillos de la biblioteca de la Real Academia de la Lengua; en el ya desaparecido restaurante barcelonés Tramonti 1980 disfrutando de una escalopa milanesa; en el momento de ser investido doctor honoris causa por la universidad de la capital catalana; o cuando fue galardonado con el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca en la ciudad de la Alhambra.. «Pere Gimferrer. Retrato de un artista adolescente» también es una reivindicación del oficio de editor, como subraya Muñoz Molina al recordar que Gimferrer le recomendó con acierto suprimir cincuenta páginas de su primera novela. Porque él lo ha leído todo, a veces en más de una ocasión y en primera edición.. Pero una de las grandes sorpresas de este documental es mostrarnos al otro Gimferrer, al más humano, el divertido y que incluso tiene en ocasiones un punto de cotilla. «Tiene algo de comediante a quien le gusta imitar», apuntó Poldo Pomés. Todo ello contrasta con el otro Gimferrer, «alguien que busca en todo momento la perfección, aunque eso nunca es suficiente para él», en palabras de Lídia Penelo.. Lo de la perfección lo ejemplifica muy bien una anécdota que narra Carme Riera en el documental. La autora mallorquina explica que en una entrevista contaba que Gimferrer lo llamó a las siete de la mañana para exponerle que se presentara a la Academia. Sin embargo, tras escuchar esa intervención radiofónica, el poeta le aseguró que se equivocaba: la llamada fue a las siete y cinco minutos.. La virtud de la película de joyceano título es que es una invitación a querer saber más de su protagonista. Lo hace desde la admiración y la devoción hacia un autor irrepetible, alguien que ha sabido descubrir nuevas voces como editor, pero que también es él mismo una de las mejores que tenemos. Ojalá las instituciones estuvieran a la altura para reconocerlo.
Un documental se adentra como nunca en la vida y en la obra de un autor y editor fundamental
Pere Gimferrer es un sabio, uno de los más grandes que tenemos por aquí y no vamos muy sobrados de ellos. Tenemos la imagen de él como intelectual, escritor, editor,o académico, a veces desdibujada por caricaturas, pero se nos escapa el hombre real tras la gabardina y el sombrero. Eso es lo que han tratado de exponer en un imprescindible documental la periodista Lídia Penelo y el realizador Poldo Pomés en «Pere Gimferrer. Retrato de un artista adolescente», y que ya está disponible en CaixaForum+. Con la participación del propio Gimferrer, también se cuenta con los testimonios de aquellos que mejor lo conocen como Eduardo Mendoza, Antonio Muñoz Molina, Miquel Barceló o Cuca de Cominges.. «No nos ha puesto ningún problema en los ocho años en los que hemos estado trabajando en el documental», explicaron a este diario los responsables de la película. «Nos teníamos que ganar su confianza», dijo Penelo a lo que Pomés replicó que «incluso durante el último día aún ponía en duda el plano».. La voluntad de este necesario retrato visual es, según Lídia Penelo, «no tener una voluntad academicista, ni suplir la ausencia de una biografía. Lo que hemos querido es aproximarnos a una de las personas más relevantes de las letras españolas y de gran proyección internacional. Lo que queremos es poder despertar el interés hacia él. Que los lectores se acerquen a sus libros». En este sentido, Pomés añadió que «si esto fuera una biografía académica tendríamos una serie con muchas temporadas. Es un libro grande que lo sabe todo. Tiene una memoria enciclopédica, por lo que no lo puedes pillar si lo quieres poner a prueba».. El documental nos permite acompañar al autor de «Fortuny» o «Balada» por los pasillos de la biblioteca de la Real Academia de la Lengua; en el ya desaparecido restaurante barcelonés Tramonti 1980 disfrutando de una escalopa milanesa; en el momento de ser investido doctor honoris causa por la universidad de la capital catalana; o cuando fue galardonado con el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca en la ciudad de la Alhambra.. «Pere Gimferrer. Retrato de un artista adolescente» también es una reivindicación del oficio de editor, como subraya Muñoz Molina al recordar que Gimferrer le recomendó con acierto suprimir cincuenta páginas de su primera novela. Porque él lo ha leído todo, a veces en más de una ocasión y en primera edición.. Pero una de las grandes sorpresas de este documental es mostrarnos al otro Gimferrer, al más humano, el divertido y que incluso tiene en ocasiones un punto de cotilla. «Tiene algo de comediante a quien le gusta imitar», apuntó Poldo Pomés. Todo ello contrasta con el otro Gimferrer, «alguien que busca en todo momento la perfección, aunque eso nunca es suficiente para él», en palabras de Lídia Penelo.. Lo de la perfección lo ejemplifica muy bien una anécdota que narra Carme Riera en el documental. La autora mallorquina explica que en una entrevista contaba que Gimferrer lo llamó a las siete de la mañana para exponerle que se presentara a la Academia. Sin embargo, tras escuchar esa intervención radiofónica, el poeta le aseguró que se equivocaba: la llamada fue a las siete y cinco minutos.. La virtud de la película de joyceano título es que es una invitación a querer saber más de su protagonista. Lo hace desde la admiración y la devoción hacia un autor irrepetible, alguien que ha sabido descubrir nuevas voces como editor, pero que también es él mismo una de las mejores que tenemos. Ojalá las instituciones estuvieran a la altura para reconocerlo.
Noticias de Cataluña en La Razón
