El Govern de Salvador Illa ha aprobado este viernes los presupuestos de la Generalitat para 2026, las primeras cuentas de la legislatura y las primeras que el socialista consigue encarrilar desde su llegada al Palau. Tras el fracaso de la primera tentativa en febrero, el ejecutivo ha logrado esta vez asegurarse el apoyo de ERC y de los comuns, una mayoría parlamentaria imprescindible para sacar adelante un proyecto que ahora inicia su tramitación en el Parlament y que previsiblemente quedará aprobado en julio.. Las cuentas mantienen prácticamente intacta la arquitectura presentada hace tres meses, pero incorporan ahora las exigencias pactadas con sus socios. El resultado es un presupuesto récord de 49.162 millones de euros, un 22,8% superior al de 2023 —el último aprobado— y un 10,3% más que el gasto ejecutado en 2025 mediante suplementos de crédito. Si se tiene en cuenta el conjunto del sector público, el volumen total de recursos movilizados ascenderá a 54.747 millones, un 24% más que hace dos años.. El mensaje económico del Govern es claro: más gasto, más inversión y una planificación plurianual para blindar compromisos hasta final de década. No en vano, la Generalitat define estas cuentas como “el presupuesto de las inversiones”, en un contexto de crecimiento económico sostenido. El Ejecutivo prevé que el PIB catalán aumente un 2,7% en 2025 y un 2,1% en 2026, acompañado de un aumento del empleo y de las exportaciones.. Un presupuesto casi idéntico al de febrero, pero con 893 millones más pactados. Pese al ruido político de los últimos meses, el corazón de las cuentas apenas cambia. El grueso del proyecto es prácticamente el mismo que el presentado en febrero y retirado ante el rechazo de ERC. De hecho, el Govern ha modificado menos del 1% de las partidas inicialmente previstas para dar cabida a los acuerdos alcanzados esta semana.. La explicación es sencilla: el margen real de maniobra presupuestaria es reducido. Cerca del 75% del gasto de la Generalitat corresponde a salarios, gasto corriente y compromisos ya adquiridos, lo que deja poco espacio para rediseñar las cuentas. Con ese escenario, la consellera de Economía, Alícia Romero, dejó ya en febrero dos “bolsas” sin asignar que ahora han servido para cerrar los pactos: una partida de 360 millones de euros incluida en las cuentas, pero sin destino concreto, y otra de 500 millones vinculada a una mejora de ingresos tributarios superior a la prevista.. Gracias a ello, los acuerdos con ERC y Comuns tienen un impacto inmediato de 893 millones de euros en 2026, aunque el compromiso presupuestario real va mucho más allá: la Generalitat ha blindado 4.693 millones hasta 2030 para dar continuidad a proyectos estratégicos pactados con sus socios parlamentarios.. Vivienda, salud y educación, las prioridades del gasto. La vivienda emerge como uno de los grandes ejes de las cuentas. Buena parte del acuerdo con los Comuns se concentra en este ámbito, con 203 millones adicionales destinados a políticas residenciales y actuaciones urbanas. Entre las medidas previstas destaca el impulso del programa Regenera, que movilizará 160 millones de euros para rehabilitación de viviendas, además de una línea de préstamos del Institut Català de Finances.. La sanidad vuelve a situarse como el principal departamento de la Generalitat y concentra el mayor volumen de recursos. Salut recibirá 13.840 millones de euros, un 21,3% más que en las últimas cuentas aprobadas, e incorporará 251 millones extra fruto de los acuerdos parlamentarios para reforzar el sistema y reducir tensiones de financiación.. Educación será otro de los departamentos reforzados. Las cuentas prevén 6.713 millones, además de compromisos plurianuales para modernizar centros educativos, con hasta 400 millones para mejorar escuelas e institutos y otros 100 millones destinados a climatización.. Tras estos departamentos se sitúan Derechos Sociales e Inclusión, con 3.318 millones, y Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, que gestionará 2.558 millones.. Más dinero para la Agència Tributària de Catalunya. Uno de los capítulos políticamente más sensibles del pacto con ERC afecta a la Agència Tributària de Catalunya (ATC). Los republicanos han arrancado al Govern una inversión progresiva de 527 millones de euros hasta 2030 para reforzar la capacidad tecnológica y de personal del organismo.. El objetivo es preparar la estructura administrativa que permita, a medio plazo, avanzar hacia una mayor capacidad de gestión tributaria en Cataluña, incluida la aspiración republicana de asumir la recaudación del IRPF. Este año, la ATC recibirá una primera inyección de 21 millones de euros.. Inversión récord: ferrocarriles, carreteras y agua. Si hay una cifra que el Govern quiere convertir en bandera es la inversión pública. El presupuesto de 2026 contempla 4.146 millones de euros de inversión en el sector público, un 45% más que en 2023 y cuatro veces más que hace una década.. Las mayores partidas se concentran en infraestructuras ferroviarias y transporte público, con 526 millones de euros, seguidas por sanidad (463,3 millones), educación (373,3 millones), carreteras (306,7 millones), ciclos del agua (293,9 millones) y vivienda y actuaciones urbanas (273,5 millones). El Ejecutivo defiende que el buen momento económico permite aumentar la capacidad inversora sin disparar el desequilibrio fiscal.. Menos deuda y un déficit controlado. En paralelo al aumento del gasto, la Generalitat prevé cerrar 2026 con un déficit del 0,1% del PIB, dentro de los límites marcados por las reglas fiscales.. La deuda se situará en torno al 27,4% del PIB, una ratio inferior a la de 2025 y que encadena descensos desde 2020. El Govern sostiene además que, si finalmente se materializara una eventual cancelación de la deuda asociada al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), el indicador caería hasta el 22,2% del PIB.. La incógnita de los docentes. El principal frente aún abierto para el Ejecutivo está en educación. El Govern sigue negociando con los docentes para evitar nuevas protestas y no descarta introducir cambios en las partidas presupuestarias si se alcanza un acuerdo que implique más recursos.. El problema es que el margen disponible prácticamente se ha agotado tras los pactos con ERC y Comuns. Por ello, PSC, republicanos y morados ya han asumido que, si hace falta dinero adicional para satisfacer las demandas del profesorado, habrá que mover recursos de otras partidas o flexibilizar algunos de los compromisos ya pactados.
El Ejecutivo de Illa calcula que el gasto real superará los 49.000 millones gracias a una mejora de los ingresos tributarios
El Govern de Salvador Illa ha aprobado este viernes los presupuestos de la Generalitat para 2026, las primeras cuentas de la legislatura y las primeras que el socialista consigue encarrilar desde su llegada al Palau. Tras el fracaso de la primera tentativa en febrero, el ejecutivo ha logrado esta vez asegurarse el apoyo de ERC y de los comuns, una mayoría parlamentaria imprescindible para sacar adelante un proyecto que ahora inicia su tramitación en el Parlament y que previsiblemente quedará aprobado en julio.. Las cuentas mantienen prácticamente intacta la arquitectura presentada hace tres meses, pero incorporan ahora las exigencias pactadas con sus socios. El resultado es un presupuesto récord de 49.162 millones de euros, un 22,8% superior al de 2023 —el último aprobado— y un 10,3% más que el gasto ejecutado en 2025 mediante suplementos de crédito. Si se tiene en cuenta el conjunto del sector público, el volumen total de recursos movilizados ascenderá a 54.747 millones, un 24% más que hace dos años.. El mensaje económico del Govern es claro: más gasto, más inversión y una planificación plurianual para blindar compromisos hasta final de década. No en vano, la Generalitat define estas cuentas como “el presupuesto de las inversiones”, en un contexto de crecimiento económico sostenido. El Ejecutivo prevé que el PIB catalán aumente un 2,7% en 2025 y un 2,1% en 2026, acompañado de un aumento del empleo y de las exportaciones.. Un presupuesto casi idéntico al de febrero, pero con 893 millones más pactados. Pese al ruido político de los últimos meses, el corazón de las cuentas apenas cambia. El grueso del proyecto es prácticamente el mismo que el presentado en febrero y retirado ante el rechazo de ERC. De hecho, el Govern ha modificado menos del 1% de las partidas inicialmente previstas para dar cabida a los acuerdos alcanzados esta semana.. La explicación es sencilla: el margen real de maniobra presupuestaria es reducido. Cerca del 75% del gasto de la Generalitat corresponde a salarios, gasto corriente y compromisos ya adquiridos, lo que deja poco espacio para rediseñar las cuentas. Con ese escenario, la consellera de Economía, Alícia Romero, dejó ya en febrero dos “bolsas” sin asignar que ahora han servido para cerrar los pactos: una partida de 360 millones de euros incluida en las cuentas, pero sin destino concreto, y otra de 500 millones vinculada a una mejora de ingresos tributarios superior a la prevista.. Gracias a ello, los acuerdos con ERC y Comuns tienen un impacto inmediato de 893 millones de euros en 2026, aunque el compromiso presupuestario real va mucho más allá: la Generalitat ha blindado 4.693 millones hasta 2030 para dar continuidad a proyectos estratégicos pactados con sus socios parlamentarios.. Vivienda, salud y educación, las prioridades del gasto. La vivienda emerge como uno de los grandes ejes de las cuentas. Buena parte del acuerdo con los Comuns se concentra en este ámbito, con 203 millones adicionales destinados a políticas residenciales y actuaciones urbanas. Entre las medidas previstas destaca el impulso del programa Regenera, que movilizará 160 millones de euros para rehabilitación de viviendas, además de una línea de préstamos del Institut Català de Finances.. La sanidad vuelve a situarse como el principal departamento de la Generalitat y concentra el mayor volumen de recursos. Salut recibirá 13.840 millones de euros, un 21,3% más que en las últimas cuentas aprobadas, e incorporará 251 millones extra fruto de los acuerdos parlamentarios para reforzar el sistema y reducir tensiones de financiación.. Educación será otro de los departamentos reforzados. Las cuentas prevén 6.713 millones, además de compromisos plurianuales para modernizar centros educativos, con hasta 400 millones para mejorar escuelas e institutos y otros 100 millones destinados a climatización.. Tras estos departamentos se sitúan Derechos Sociales e Inclusión, con 3.318 millones, y Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, que gestionará 2.558 millones.. Más dinero para la Agència Tributària de Catalunya. Uno de los capítulos políticamente más sensibles del pacto con ERC afecta a la Agència Tributària de Catalunya (ATC). Los republicanos han arrancado al Govern una inversión progresiva de 527 millones de euros hasta 2030 para reforzar la capacidad tecnológica y de personal del organismo.. El objetivo es preparar la estructura administrativa que permita, a medio plazo, avanzar hacia una mayor capacidad de gestión tributaria en Cataluña, incluida la aspiración republicana de asumir la recaudación del IRPF. Este año, la ATC recibirá una primera inyección de 21 millones de euros.. Inversión récord: ferrocarriles, carreteras y agua. Si hay una cifra que el Govern quiere convertir en bandera es la inversión pública. El presupuesto de 2026 contempla 4.146 millones de euros de inversión en el sector público, un 45% más que en 2023 y cuatro veces más que hace una década.. Las mayores partidas se concentran en infraestructuras ferroviarias y transporte público, con 526 millones de euros, seguidas por sanidad (463,3 millones), educación (373,3 millones), carreteras (306,7 millones), ciclos del agua (293,9 millones) y vivienda y actuaciones urbanas (273,5 millones). El Ejecutivo defiende que el buen momento económico permite aumentar la capacidad inversora sin disparar el desequilibrio fiscal.. Menos deuda y un déficit controlado. En paralelo al aumento del gasto, la Generalitat prevé cerrar 2026 con un déficit del 0,1% del PIB, dentro de los límites marcados por las reglas fiscales.. La deuda se situará en torno al 27,4% del PIB, una ratio inferior a la de 2025 y que encadena descensos desde 2020. El Govern sostiene además que, si finalmente se materializara una eventual cancelación de la deuda asociada al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), el indicador caería hasta el 22,2% del PIB.. La incógnita de los docentes. El principal frente aún abierto para el Ejecutivo está en educación. El Govern sigue negociando con los docentes para evitar nuevas protestas y no descarta introducir cambios en las partidas presupuestarias si se alcanza un acuerdo que implique más recursos.. El problema es que el margen disponible prácticamente se ha agotado tras los pactos con ERC y Comuns. Por ello, PSC, republicanos y morados ya han asumido que, si hace falta dinero adicional para satisfacer las demandas del profesorado, habrá que mover recursos de otras partidas o flexibilizar algunos de los compromisos ya pactados.
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