La fábrica de sal Union Dicon, situada en Abuya, capital de Nigeria, ha estado inactiva durante la mayor parte de las dos últimas décadas. Sus pérdidas se acumulan y su mayor accionista parece haber desaparecido de repente. En esencia, la empresa está moribunda. Aun así, su valor no para de subir en el mercado de valores, y este año no ha hecho otra cosa.. Seguir leyendo
Los inversores minoristas han iniciado un frenesí bursátil gracias a las nuevas aplicaciones de brókers y sitúan a la salina Union Dicon entre las diez mejores acciones del país
La fábrica de sal Union Dicon, situada en Abuya, capital de Nigeria, ha estado inactiva durante la mayor parte de las dos últimas décadas. Sus pérdidas se acumulan y su mayor accionista parece haber desaparecido de repente. En esencia, la empresa está moribunda. Aun así, su valor no para de subir en el mercado de valores, y este año no ha hecho otra cosa.. Por razones que ni siquiera los directivos de Union Dicon pueden explicar, los pequeños especuladores han estado comprando las acciones de la salina en masa. Ha subido casi un 250% este año, lo que la sitúa entre las diez mejores acciones de Nigeria este año. Esta subida forma parte de un frenesí bursátil que está arrasando en el país, impulsado en parte por los day traders, que buscan la oportunidad de hacerse ricos.. Aunque la Bolsa nigeriana es minúscula según los estándares mundiales —el valor de mercado medio de las empresas que cotizan es de solo 35 millones de dólares, unos 30 millones de euros—, su crecimiento subraya el poder de las aplicaciones de brókers, que atraen a nuevos clientes desde rincones remotos del mundo y les dan la oportunidad de especular con acciones impulsadas por el bombo de las redes sociales.. Los inversores minoristas se han convertido en una fuerza considerable en Nigeria. Los particulares estuvieron detrás de un tercio de todas las operaciones en la Bolsa de Nigeria a finales de 2025, según los últimos datos bursátiles disponibles. El año anterior representaron solo una quinta parte.. Boniface Okezie, propietario de una empresa de reparto de 70 años de edad, es uno de esos pequeños operadores. Espera que su compra de las acciones de Union Dicon, o quizá otra de sus apuestas, sea la que le haga ganar una fortuna. Aunque su cartera incluye algunas empresas más grandes, lo que más le entusiasma son las pequeñas.. “Esas acciones de bajo valor se pueden comprar incluso con unos pocos nairas —la moneda nigeriana— en el bolsillo”, dice Okezie una tarde mientras deambula por el vestíbulo de la Bolsa de valores nigeriana. “El mercado es un riesgo, así que somos gente que asume riesgos. Es algo a lo que somos adictos”, añade.. Para uno de los ejecutivos de Union Dicon, Alfred James, el repunte es un absurdo y no tiene ningún sentido. La destartalada fábrica vivió un pequeño intento de reinicio el pasado agosto, pero, según James, la producción de sal ha sido prácticamente nula desde 2004. “La empresa no ha pagado dividendos a nadie; creo que simplemente la gente está haciendo conjeturas de que va a pasar algo”.. Esas “conjeturas” han contribuido a que las acciones suban por encima de los 23 nairas —el equivalente a 0,015 euros— desde los 7 nairas de enero.. En el mercado nigeriano en general, hay muchas buenas razones que explican este repunte. Dangote Cement ha duplicado su valor este año, ya que su propietario, el multimillonario Aliko Dangote, sigue adelante con sus planes de cotización secundaria en Londres. Las empresas petroleras, como Seplat Energy, están obteniendo beneficios extraordinarios. Pero las acciones de primera línea son demasiado caras para muchos inversores particulares, por lo que, en su lugar, están recurriendo a cuentas de negociación que se pueden abrir por tan solo 5.000 nairas —poco más de tres euros— y adquiriendo acciones en alza.. Eso no quita que invertir así sea una tendencia arriesgada, especialmente en un país donde casi la mitad de la población vive en la pobreza extrema. La mayoría de los inversores particulares suelen acabar perdiendo dinero porque no saben seleccionar bien las acciones ni elegir el momento adecuado para entrar y salir del mercado, según Bige Kahraman, profesora de la Said Business School de la Universidad de Oxford que ha estudiado la inversión minorista.. “Es bastante peligroso, sobre todo cuando la gente probablemente ya tiene unos ahorros limitados”, explica. “Incluso en tiempos normales, los inversores minoristas tienden a perder dinero, pero lo que pierden puede amplificarse mucho durante una burbuja bursátil”, añade.. Algo parecido opina David Adorni. “Muchos inversores aficionados nigerianos no saben lo que están comprando y corren el riesgo de salir mal parados”, dice el director ejecutivo de la correduría Highcap Securities. “Algunas de las operaciones las realizan con la expectativa de que el precio va a seguir subiendo solo porque ayer lo hizo”, afirma.. El director del regulador financiero de Nigeria, Emomotimi Agama, afirmó el año pasado que la preferencia por la especulación era un obstáculo importante para el crecimiento del país. Más de una cuarta parte de los casi 240 millones de habitantes de Nigeria apuestan habitualmente, pero menos del 5% invierte en los mercados de capitales.. Los reguladores han tomado algunas medidas para detener el frenesí, pero el repunte sigue en gran medida sin control. En febrero, el regulador suspendió la cotización de Zichis Agro-Allied Industries después de que las acciones subieran un 600% tras pocas semanas de su salida a Bolsa. La suspensión se levantó posteriormente y Zichis ha subido ya más de un 2.500% desde su debut bursátil.. La empresa había pedido previamente a los accionistas que se basaran únicamente en la información oficial, pero con las acciones subiendo sin cesar, muchos particulares no se desaniman.
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