Hasta ahora había sido, sin duda, uno de los miembros de la casa real monegasca más herméticos. No es habitual, de todas formas, que las familias de la realeza europea sean quienes den los detalles de su día a día de manera pública. Sin embargo, ese supuesto hermetismo que suelen tener los royals del mundo para que su vida privada no acabe en las páginas de papel cuché ha sido completamente sobrepasado por las nuevas generaciones, algunas de las cuales utilizan las redes sociales para dar cuenta de sus estilos de vida. Y, como en el caso de Alejandra de Hannover, narrarla.. La hija de Carolina de Mónaco se ha criado casi toda su vida rodeada de polémicas, incluso las que atañen a miembros ya fallecidos de su árbol genealógico. Por eso mismo, desde el príncipe Alberto II de Mónaco a su esposa Charlène o Estefanía de Mónaco, han priorizado casi siempre su intimidad por encima de su imagen popular. La idea de Alejandra, de 26 años, funciona al contrario: es ella la que lleva la voz cantante del relato, de ahí que no haya tenido reparo alguno en ser muy activa en su blog, hasta el punto de contar pormenores que la mayor parte de las veces se omiten en los comunicados oficiales.. La joven ha continuado tras un parón su labor para con su cuenta de Substrack, una plataforma creada a raíz de una web de blogging con la que escritores, artistas o narradores casuales pueden compartir e, incluso, monetizar, sus propias newsletters, que llegan a los suscriptores. Un concepto más íntimo de blog, que básicamente se puede entender como una forma de compartir un diario personal con un número limitado de seguidores. Y ahí hablar de sentimientos, libros que se leen, películas que se ven, viajes que se hacen o los placeres más sencillos del día a día.. «Un torrente de pensamientos existencialistas, opiniones discrepantes y exageración ante todo», revela Alejandra, con algo de sorna, sobre lo que pueden encontrar aquellos lectores de Hyperbole For Breakfast [«Hipérbole para desayunar» en español], el título que le dio a su cuenta y que ha vuelto a retomar después de un par de años de silencio, escribiendo de nuevo de manera asidua desde finales de noviembre de 2025. Un ejemplo: «Una cosa sobre mí es que soy esclava de la tiranía de la rutina. Esto conlleva que me cuesta existir fuera de los límites que me impongo arbitrariamente».. Esta manera de detallar cotidianeidades de una manera cercana e incluso tierna casa mucho con la generación Z, a la que pertenece. Como también lo hace a una clase social privilegiada, de ahí que para ella sea una novedad, ahora que ha estado en Los Ángeles, ciudad que le enamora, el hecho de vivir momentos «inusuales» como hablar con un desconocido por la calle que no reconoce quién es, algo más complicado en el principado, donde los Grimaldi son, como es lógico, mucho más famosos.. «Estas conversaciones, que ocurren en cualquier parte,[…] son desconcertantes, a veces encantadoramente abiertas y sinceras, y a menudo están ligadas a esa ingenuidad norteamericana que me cautiva. Siempre me sorprende, y acabo diciéndome a mí misma que tal vez debería prestar la misma atención en casa. ¿Allí también debe haber gente interesante?», relata sobre dichas charlas. Porque esos tête à tête particulares se han reconvertido en su forma de socializar favorita.. Básicamente, porque también cuenta otras novedades de su vida como el hecho de que cada vez es menos dependiente del móvil, y que no le hace falta estar continuamente revisando conversaciones o esperando llamadas. «Reviso mi teléfono mucho menos desde que estoy aquí porque, cuando para mí está acabando la mañana, todos mis conocidos [en Mónaco] ya se han acostado. Con el paso de los días, me he vuelto más negligente con la comunicación y, casi a propósito, me salto esa ventana de la mañana para responder mensajes, pensando siempre que lo haré al día siguiente», reconoce.. En sus textos, Alejandra de Hannover, hija también de Ernesto Augusto de Hannover, recomienda desde libros a películas. En el primer caso, ha decidido romper una lanza del que está considerado como uno de los grandes debuts en la literatura en los últimos años: la primera novela de Madeline Cash, Lost Lambs [«Corderos perdidos», en español, aunque por ahora no tiene fecha de publicación en nuestro país], de la que dice que «existe en el mismo universo de la santa trinidad de Wes Anderson, Mujercitas y Las vírgenes suicidas». Otras de sus sugerencias son el cine de Céline Sciamma, como Retrato de una mujer en llamas, o la literatura de Siri Hustvedt.. Alejandra de Hannover deja entrever así quién es, más allá de la imagen que se hayan podido formar de ella por su condición de royal. Habla de cuando se pone enferma, de los planes que hace con su novio, de ser una «mujer adulta» o, como relata en otro de sus textos, de su mudanza, dado que acaba de cambiar de casa. «La semana pasada me mudé a mi primer apartamento y me interesa pensar en las implicaciones que esto tiene para mí como persona de unos veinte años cada vez más geriátricos», agrega.. Una nueva forma de comunicación dentro de las casas reales en las que la honestidad tiene una importancia suprema. De hecho, en uno de sus textos no deja lugar a dudas, pues admite que al ser «la benjamina» de la casa real monegasca, siempre va a sentir que una parte de ella jamás crecerá del todo. «Como la pequeña de la familia, a quien constantemente están confundiendo con alguien más joven, tengo la sensación de que una parte de mí se considerará para siempre en proceso de crecimiento», finaliza.
Hasta ahora había sido, sin duda, uno de los miembros de la casa real monegasca más herméticos. No es habitual, de todas formas, que las familias de la realeza europea sean quienes den los detalles de su día a día de manera pública. Sin embargo, ese supuesto hermetismo que suelen tener los royals del mundo para que su vida privada no acabe en las páginas de papel cuché ha sido completamente sobrepasado por las nuevas generaciones, algunas de las cuales utilizan las redes sociales para dar cuenta de sus estilos de vida. Y, como en el caso de Alejandra de Hannover, narrarla.. La hija de Carolina de Mónaco se ha criado casi toda su vida rodeada de polémicas, incluso las que atañen a miembros ya fallecidos de su árbol genealógico. Por eso mismo, desde el príncipe Alberto II de Mónaco a su esposa Charlène o Estefanía de Mónaco, han priorizado casi siempre su intimidad por encima de su imagen popular. La idea de Alejandra, de 26 años, funciona al contrario: es ella la que lleva la voz cantante del relato, de ahí que no haya tenido reparo alguno en ser muy activa en su blog, hasta el punto de contar pormenores que la mayor parte de las veces se omiten en los comunicados oficiales.. La joven ha continuado tras un parón su labor para con su cuenta de Substrack, una plataforma creada a raíz de una web de blogging con la que escritores, artistas o narradores casuales pueden compartir e, incluso, monetizar, sus propias newsletters, que llegan a los suscriptores. Un concepto más íntimo de blog, que básicamente se puede entender como una forma de compartir un diario personal con un número limitado de seguidores. Y ahí hablar de sentimientos, libros que se leen, películas que se ven, viajes que se hacen o los placeres más sencillos del día a día.. «Un torrente de pensamientos existencialistas, opiniones discrepantes y exageración ante todo», revela Alejandra, con algo de sorna, sobre lo que pueden encontrar aquellos lectores de Hyperbole For Breakfast [«Hipérbole para desayunar» en español], el título que le dio a su cuenta y que ha vuelto a retomar después de un par de años de silencio, escribiendo de nuevo de manera asidua desde finales de noviembre de 2025. Un ejemplo: «Una cosa sobre mí es que soy esclava de la tiranía de la rutina. Esto conlleva que me cuesta existir fuera de los límites que me impongo arbitrariamente».. Esta manera de detallar cotidianeidades de una manera cercana e incluso tierna casa mucho con la generación Z, a la que pertenece. Como también lo hace a una clase social privilegiada, de ahí que para ella sea una novedad, ahora que ha estado en Los Ángeles, ciudad que le enamora, el hecho de vivir momentos «inusuales» como hablar con un desconocido por la calle que no reconoce quién es, algo más complicado en el principado, donde los Grimaldi son, como es lógico, mucho más famosos.. «Estas conversaciones, que ocurren en cualquier parte,[…] son desconcertantes, a veces encantadoramente abiertas y sinceras, y a menudo están ligadas a esa ingenuidad norteamericana que me cautiva. Siempre me sorprende, y acabo diciéndome a mí misma que tal vez debería prestar la misma atención en casa. ¿Allí también debe haber gente interesante?», relata sobre dichas charlas. Porque esos tête à tête particulares se han reconvertido en su forma de socializar favorita.. Básicamente, porque también cuenta otras novedades de su vida como el hecho de que cada vez es menos dependiente del móvil, y que no le hace falta estar continuamente revisando conversaciones o esperando llamadas. «Reviso mi teléfono mucho menos desde que estoy aquí porque, cuando para mí está acabando la mañana, todos mis conocidos [en Mónaco] ya se han acostado. Con el paso de los días, me he vuelto más negligente con la comunicación y, casi a propósito, me salto esa ventana de la mañana para responder mensajes, pensando siempre que lo haré al día siguiente», reconoce.. En sus textos, Alejandra de Hannover, hija también de Ernesto Augusto de Hannover, recomienda desde libros a películas. En el primer caso, ha decidido romper una lanza del que está considerado como uno de los grandes debuts en la literatura en los últimos años: la primera novela de Madeline Cash, Lost Lambs [«Corderos perdidos», en español, aunque por ahora no tiene fecha de publicación en nuestro país], de la que dice que «existe en el mismo universo de la santa trinidad de Wes Anderson, Mujercitas y Las vírgenes suicidas». Otras de sus sugerencias son el cine de Céline Sciamma, como Retrato de una mujer en llamas, o la literatura de Siri Hustvedt.. Alejandra de Hannover deja entrever así quién es, más allá de la imagen que se hayan podido formar de ella por su condición de royal. Habla de cuando se pone enferma, de los planes que hace con su novio, de ser una «mujer adulta» o, como relata en otro de sus textos, de su mudanza, dado que acaba de cambiar de casa. «La semana pasada me mudé a mi primer apartamento y me interesa pensar en las implicaciones que esto tiene para mí como persona de unos veinte años cada vez más geriátricos», agrega.. Una nueva forma de comunicación dentro de las casas reales en las que la honestidad tiene una importancia suprema. De hecho, en uno de sus textos no deja lugar a dudas, pues admite que al ser «la benjamina» de la casa real monegasca, siempre va a sentir que una parte de ella jamás crecerá del todo. «Como la pequeña de la familia, a quien constantemente están confundiendo con alguien más joven, tengo la sensación de que una parte de mí se considerará para siempre en proceso de crecimiento», finaliza.
