Estamos ante una de las capitales más culturales de Europa. Así lo atestigua sus miles y miles de visitantes que se acercan hasta ella cada año y también los innumerables estudiantes, muchos de ellos extranjeros, que cursan sus estudios en una de las universidades más punteras y antiguas de España. Con un amplio y rico patrimonio universal, acompañado por auténticas bellezas como su impresionante Plaza Mayor, sus dos catedrales, la fachada de su universidad con sorpresa incluida o palacios señoriales que te invitan a conocer su historia. Uno de ellos, la Casa de las Conchas.. Pero también esta capital es conocida como «la ciudad de oro». ¿La razón? El tono cálido de la piedra caliza de Villamayor que domina las fachadas de los edificios, y que gracias a la luz de las últimas horas del día, hace que su casco histórico sumerja con un brillo dorado único. Un efecto visual asociado a su arquitectura y a su construcción, y que es un sello identificativo de esta gran ciudad. Salamanca.. Nuestro recorrido por su Plaza Mayor, el “gran salón” de la ciudad. Más de 27 años se tardaron en construir esta monumental plaza, plagada de elementos barrocos. Declarada monumento histórico-artístico de carácter nacional y centro de la vida de la ciudad y un punto de encuentro habitual de los habitantes. Cuando comienza a a anochecer toda su fachada comienza a adquirir ese color dorado que la hace única. Allí podemos descubrir medallones de personajes de la historia de España, como reyes o literarios o que han dejado su huella en la capital, como Miguel de Unamuno.. Atravesando la deliciosa Rúa Mayor llegamos hasta la Casa de las Conchas. Un palacio civil cuyo mayor atractivo son las más de 400 conchas de piedra incrustadas en su pared. También tiene su parte de leyenda, ya que dicen que debajo de una de ellas hay oro. Otra vez el oro sale a relucir.. Otro de sus puntos neurálgicos la fachada de su universidad, donde miles y miles de personas cada año se acercan hasta ella para descubrir a la rana que se posa sobre una de sus calaveras. De estilo plateresco, se trata de una de las joyas de arte irrepetible en toda Europa donde podemos hallar tallados a los Reyes Católicos, a Carlos V, a Alejandro Magno o hasta el Águila de San Juan.. En la Plaza de Juan XXIII, se yerguen las dos catedrales de la ciudad. La construcción de la más vieja se remonta al año 1102. Allí destaca su cúpula bizantina y su retablo en el altar mayor. El claustro se derrumbó como consecuencia del terremoto de Lisboa en el año 1755, cuyos efectos se dejaron notar por estas tierras. En el interior del templo nos encontramos con la imagen de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Vega. Los trabajos de la catedral nueva dieron inicio en el año 1513 y tuvieron que pasar casi 200 años para su finalización. Un templo grandioso corroborado por sus 90 ventanas, 200 agujas y 37 botareles en su exterior así como 52 bovedas, 202 estatuas y 172 medallas en su interior.. Pero también hay más sorpresas, como la iglesia de San Esteban, con una obra maestra en su interior como el retablo de José de Churriguera: también se encuentra la de San Martín, una de las joyas principales del románico. Y si nos detenemos en palacios, llama la atención el renacentista de Monterrey y también el de los Orellana.. Salamanca, una ciudad, que no deja indiferente a nadie, donde su mayor tesoro son sus monumentos y sus gentes.
Además es una capital, ubicada en Castilla y León, con muchos encantos, sorpresas y misterios
Estamos ante una de las capitales más culturales de Europa. Así lo atestigua sus miles y miles de visitantes que se acercan hasta ella cada año y también los innumerables estudiantes, muchos de ellos extranjeros, que cursan sus estudios en una de las universidades más punteras y antiguas de España. Con un amplio y rico patrimonio universal, acompañado por auténticas bellezas como su impresionante Plaza Mayor, sus dos catedrales, la fachada de su universidad con sorpresa incluida o palacios señoriales que te invitan a conocer su historia. Uno de ellos, la Casa de las Conchas.. Pero también esta capital es conocida como «la ciudad de oro». ¿La razón? El tono cálido de la piedra caliza de Villamayor que domina las fachadas de los edificios, y que gracias a la luz de las últimas horas del día, hace que su casco histórico sumerja con un brillo dorado único. Un efecto visual asociado a su arquitectura y a su construcción, y que es un sello identificativo de esta gran ciudad. Salamanca.. Nuestro recorrido por su Plaza Mayor, el “gran salón” de la ciudad. Más de 27 años se tardaron en construir esta monumental plaza, plagada de elementos barrocos. Declarada monumento histórico-artístico de carácter nacional y centro de la vida de la ciudad y un punto de encuentro habitual de los habitantes. Cuando comienza a a anochecer toda su fachada comienza a adquirir ese color dorado que la hace única. Allí podemos descubrir medallones de personajes de la historia de España, como reyes o literarios o que han dejado su huella en la capital, como Miguel de Unamuno.. Atravesando la deliciosa Rúa Mayor llegamos hasta la Casa de las Conchas. Un palacio civil cuyo mayor atractivo son las más de 400 conchas de piedra incrustadas en su pared. También tiene su parte de leyenda, ya que dicen que debajo de una de ellas hay oro. Otra vez el oro sale a relucir.. Otro de sus puntos neurálgicos la fachada de su universidad, donde miles y miles de personas cada año se acercan hasta ella para descubrir a la rana que se posa sobre una de sus calaveras. De estilo plateresco, se trata de una de las joyas de arte irrepetible en toda Europa donde podemos hallar tallados a los Reyes Católicos, a Carlos V, a Alejandro Magno o hasta el Águila de San Juan.. En la Plaza de Juan XXIII, se yerguen las dos catedrales de la ciudad. La construcción de la más vieja se remonta al año 1102. Allí destaca su cúpula bizantina y su retablo en el altar mayor. El claustro se derrumbó como consecuencia del terremoto de Lisboa en el año 1755, cuyos efectos se dejaron notar por estas tierras. En el interior del templo nos encontramos con la imagen de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Vega. Los trabajos de la catedral nueva dieron inicio en el año 1513 y tuvieron que pasar casi 200 años para su finalización. Un templo grandioso corroborado por sus 90 ventanas, 200 agujas y 37 botareles en su exterior así como 52 bovedas, 202 estatuas y 172 medallas en su interior.. Pero también hay más sorpresas, como la iglesia de San Esteban, con una obra maestra en su interior como el retablo de José de Churriguera: también se encuentra la de San Martín, una de las joyas principales del románico. Y si nos detenemos en palacios, llama la atención el renacentista de Monterrey y también el de los Orellana.. Salamanca, una ciudad, que no deja indiferente a nadie, donde su mayor tesoro son sus monumentos y sus gentes.
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