La vivienda es un drama a todos los niveles. Acceder a ella es casi un imposible en grandes ciudades, sea mediante el alquiler o la compra. Los precios se han disparado y la demanda es muy alta, lo que deja a muchas familias en fuera de juego. Los propietarios, especialmente los más vulnerables, también sufren en muchas ocasiones por un problema muy extendido en España: la okupación de viviendas. La seguridad jurídica es nula y hasta las propias instituciones públicas están siendo víctima de ello.. Ninguna vivienda se libra de poder ser okupada y esto provoca que no esté disponible para personas que la quieren alquilar de forma legal. El último caso ha estallado en Cantabria. Ha sido okupada una de las tres viviendas de alquiler asequible del Gobierno en Orejo, como revela Europa Press. Era una de las tres viviendas destinadas a alquiler asequible construidas por la sociedad pública Gesvicán y el Ejecutivo ha presentado la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil de Pedreña para que se inicie el proceso de desalojo, que «desgraciadamente tardará mucho más tiempo del que nos gustaría», según afirmó.. El perfil de los okupas: una pareja de jóvenes y una niña. Esta vivienda estaba destinada para uno de los 95 solicitantes de la localidad, pero ha acabado en manos de Jaqueline Hernández, una joven de 19 años que ha entrado junto a su pareja y su hija menor de forma ilegal. La mujer explicó su versión en ‘El Diario Montañés’: «Le pagué a un marroquí 1.200 euros por la casa, me han estafado». Afirma que le tocó en un sorteo, pero no tiene a quién acusar: «No, porque ha desaparecido, le pagamos y se lo tragó la tierra».. Ella no se ve como una okupa: «Quiero pedir una ayuda y que me pongan un alquiler asequible». Culpa directamente a las autoridades de la okupación: «Necesitábamos nuestra casa e independizarnos, y si no tenemos ayuda poco podemos hacer». Se acordó a medias de las personas a las que ha dejado sin vivienda: «De verdad que yo lo siento en el alma por esas 95 familias, porque seguramente están en la misma situación que yo, pero…».. Una niña viviendo sin agua. La familia vive sin agua desde su entrada y denuncia la situación: «La fuga está ahí, pero no me pueden cortar el agua sin avisar y sin decirme nada ¿no? Cuando se enteraron de que éramos okupas nos la cortaron directamente». Defiende que está dispuesta a pagar: «Yo no quiero estar aquí por la cara, y lo del agua pues me ha matado, y más con la niña». La niña todavía no está escolarizada, pero confirma que tiene intención de hacerlo mientras revela el origen de sus ingresos económicos: «Mi marido trabaja como ambulante, vendiendo patatas, a la chatarra o arreglando algún coche».. Indignados con la okupación. El consejero de Vivienda, Roberto Media (PP), fue el que anunció la okupación y apuntó directamente: «Es absolutamente lamentable y este es el resultado de la actual Ley de Vivienda que aprobó el Gobierno de los socialistas y del señor Sánchez en 2023». «Fue absolutamente decepcionante», lamentan sobre la respuesta de la Policía y la Guardia Civil las autoridades políticas locales. Un problema grave en un momento crítico.. Esas tres viviendas de alquiler asequible se tenían que sortear y así se hará, según confirma Europa Press, pero el último agraciado tendrá una amarga sorpresa. Según explicó el consejero popular, tendrá derecho preferencial sobre la vivienda en cuestión, pero al estar okupada deberá esperar a que quede desalojada o renunciar a la misma y poder optar a otra. «Es la mejor forma de visualizar este problema, que afecta tanto a muebles de titularidad pública como privada», afirmó el propio Roberto Mérida.
El piso forma parte del programa de alquiler asequible y el Gobierno de Cantabria la sorteará pese a la okupación
La vivienda es un drama a todos los niveles. Acceder a ella es casi un imposible en grandes ciudades, sea mediante el alquiler o la compra. Los precios se han disparado y la demanda es muy alta, lo que deja a muchas familias en fuera de juego. Los propietarios, especialmente los más vulnerables, también sufren en muchas ocasiones por un problema muy extendido en España: la okupación de viviendas. La seguridad jurídica es nula y hasta las propias instituciones públicas están siendo víctima de ello.. Ninguna vivienda se libra de poder ser okupada y esto provoca que no esté disponible para personas que la quieren alquilar de forma legal. El último caso ha estallado en Cantabria. Ha sido okupada una de las tres viviendas de alquiler asequible del Gobierno en Orejo, como revela Europa Press. Era una de las tres viviendas destinadas a alquiler asequible construidas por la sociedad pública Gesvicán y el Ejecutivo ha presentado la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil de Pedreña para que se inicie el proceso de desalojo, que «desgraciadamente tardará mucho más tiempo del que nos gustaría», según afirmó.. El perfil de los okupas: una pareja de jóvenes y una niña. Esta vivienda estaba destinada para uno de los 95 solicitantes de la localidad, pero ha acabado en manos de Jaqueline Hernández, una joven de 19 años que ha entrado junto a su pareja y su hija menor de forma ilegal. La mujer explicó su versión en ‘El Diario Montañés’: «Le pagué a un marroquí 1.200 euros por la casa, me han estafado». Afirma que le tocó en un sorteo, pero no tiene a quién acusar: «No, porque ha desaparecido, le pagamos y se lo tragó la tierra».. Ella no se ve como una okupa: «Quiero pedir una ayuda y que me pongan un alquiler asequible». Culpa directamente a las autoridades de la okupación: «Necesitábamos nuestra casa e independizarnos, y si no tenemos ayuda poco podemos hacer». Se acordó a medias de las personas a las que ha dejado sin vivienda: «De verdad que yo lo siento en el alma por esas 95 familias, porque seguramente están en la misma situación que yo, pero…».. Una niña viviendo sin agua. La familia vive sin agua desde su entrada y denuncia la situación: «La fuga está ahí, pero no me pueden cortar el agua sin avisar y sin decirme nada ¿no? Cuando se enteraron de que éramos okupas nos la cortaron directamente». Defiende que está dispuesta a pagar: «Yo no quiero estar aquí por la cara, y lo del agua pues me ha matado, y más con la niña». La niña todavía no está escolarizada, pero confirma que tiene intención de hacerlo mientras revela el origen de sus ingresos económicos: «Mi marido trabaja como ambulante, vendiendo patatas, a la chatarra o arreglando algún coche».. Indignados con la okupación. El consejero de Vivienda, Roberto Media (PP), fue el que anunció la okupación y apuntó directamente: «Es absolutamente lamentable y este es el resultado de la actual Ley de Vivienda que aprobó el Gobierno de los socialistas y del señor Sánchez en 2023». «Fue absolutamente decepcionante», lamentan sobre la respuesta de la Policía y la Guardia Civil las autoridades políticas locales. Un problema grave en un momento crítico.. Esas tres viviendas de alquiler asequible se tenían que sortear y así se hará, según confirma Europa Press, pero el último agraciado tendrá una amarga sorpresa. Según explicó el consejero popular, tendrá derecho preferencial sobre la vivienda en cuestión, pero al estar okupada deberá esperar a que quede desalojada o renunciar a la misma y poder optar a otra. «Es la mejor forma de visualizar este problema, que afecta tanto a muebles de titularidad pública como privada», afirmó el propio Roberto Mérida.
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