Rusia está presionando a Bielorrusia para que se incorpore directamente a la guerra, advierte el Gobierno de Kiev, mientras el país liderado desde hace décadas por Alexander Lukashenko refuerza su infraestructura militar cerca de la frontera entre ambos Estados.. “Según datos de inteligencia, en la región fronteriza de Bielorrusia se están construyendo carreteras hacia el territorio de Ucrania y posiciones de artillería”, afirmó recientemente el líder ucraniano, Volodimir Zelenski, reavivando el debate sobre el grado de la amenaza que representa Bielorrusia.. Aunque el epicentro de los combates sigue en el este y el sur de Ucrania, donde las fuerzas rusas continúan su intento de aplastar las defensas, la presencia de Bielorrusia – que comparte una frontera de 1.084 kilómetros con Ucrania – sigue siendo una preocupación que distrae recursos y tropas.. Los ucranianos recuerdan bien cómo, pese a sus promesas de paz, Bielorrusia permitió al Ejército ruso utilizar su infraestructura y sus carreteras para invadir el norte de Ucrania en los primeros días de la guerra y amenazar la capital. Desde entonces, según informes, Bielorrusia ha cedido equipamiento militar a Rusia, ha ayudado a reparar material ruso y ha facilitado ataques aéreos con drones rusos contra el ferrocarril y otras infraestructuras en el norte de Ucrania.. Además de reforzar sus posiciones militares cerca de Ucrania, Bielorrusia ha llamado recientemente a la movilización de sus oficiales de reserva, mientras Lukashenko ha asegurado que “los tiempos de paz” han terminado. Antiguos miembros del grupo Wagner ruso han estado entrenando a tropas bielorrusas, que, según analistas ucranianos, podrían integrarse en unidades rusas para participar en asaltos frontales o formarse junto a ellas.. Por un lado, Rusia cuenta actualmente con poco más de 2.000 soldados en Bielorrusia y las fuerzas bielorrusas suman hasta 60.000 efectivos, la mayoría de ellos mal preparados y sin experiencia de combate.. Los sentimientos antiucranianos son mucho más débiles en Bielorrusia y es probable que la población no respalde una entrada en la guerra, mientras que el poder de Lukashenko, además del apoyo de Moscú y la represión política, se sustenta en la promesa de estabilidad.. En estos momentos tampoco hay grandes concentraciones de tropas cerca de Ucrania, lo que en conjunto indica que existe poca probabilidad de un nuevo ataque desde Bielorrusia en los próximos meses.. Sin embargo, las tendencias apuntan a que la amenaza podría estar aumentando, sostiene el exministro ucraniano de Exteriores Dmytro Kuleba.. “Lo que está ocurriendo son preparativos claros para una escalada militar. Esto significa que el frente norte vuelve a requerir la atención de Ucrania”, resumió.. “Todo es posible. Pero ocurra lo que ocurra, no será una sorpresa”, afirmó al respecto Kirilo Budanov, exjefe de la inteligencia militar ucraniana y actualmente mano derecha de Zelenski, en el Foro de Seguridad celebrado el jueves en Kiev.. La situación es, en efecto, distinta a la de 2022. Ucrania ha fortificado su frontera y vigila de cerca al país vecino. De forma crucial, la amenaza que su ejército puede representar para Bielorrusia ha aumentado notablemente, también gracias al desarrollo de su capacidad de ataques aéreos.. Cientos de drones y misiles de largo alcance podrían golpear infraestructuras y bases militares bielorrusas si fuera necesario, indican analistas militares. Con la propia Rusia esforzándose por repeler los crecientes ataques ucranianos, Bielorrusia probablemente carece de medios para protegerse.. Aunque los detalles siguen sin conocerse, Ucrania reaccionó con éxito a comienzos de año después de que Rusia utilizara infraestructura radioelectrónica en Bielorrusia para guiar drones de largo alcance contra líneas ferroviarias cerca de la frontera con Polonia, sin nuevos ataques de este tipo en el área desde entonces. Lukashenko debería recordar lo ocurrido con el líder venezolano Nicolás Maduro, advirtió también Zelenski la semana pasada.. El problema clave es que Ucrania no puede permitirse ignorar la amenaza del norte, lo que la obliga a mantener fuerzas significativas a lo largo de la frontera en lugar de redirigirlas a Donetsk, donde Rusia sigue disfrutando de superioridad numérica pese al lento avance de sus operaciones.. La amenaza bielorrusa persiste a pesar del reciente acercamiento entre Minsk y Washington, que levantó algunas sanciones en respuesta a la liberación de cientos de presos políticos. Algunos analistas ucranianos creen que Lukashenko seguirá evitando una implicación directa en la guerra el mayor tiempo posible.. Sin embargo, sería un error confiar en él, advierten miembros de la oposición bielorrusa que han encontrado refugio en Ucrania. Cientos de ellos combaten en las filas del ejército ucraniano, ya que consideran la supervivencia de Ucrania clave para las aspiraciones de una Bielorrusia libre y democrática.. “Hemos visto repetidos intentos de Occidente de volver a colaborar con Lukashenko. Sin embargo, simplemente encarcelará a más personas y las utilizará como rehenes en el futuro”, afirmó Aliaksei Frantskevich, jefe de la Comunidad Bielorrusa de Ucrania, a este periódico.. “Las sanciones de la UE contra Bielorrusia deben mantenerse”, subrayó, advirtiendo de que mientras Lukashenko siga en el poder no habrá seguridad ni para Ucrania ni para el resto de Europa.
Rusia está presionando a Bielorrusia para que se incorpore directamente a la guerra, advierte el Gobierno de Kiev, mientras el país liderado desde hace décadas por Alexander Lukashenko refuerza su infraestructura militar cerca de la frontera entre ambos Estados.. “Según datos de inteligencia, en la región fronteriza de Bielorrusia se están construyendo carreteras hacia el territorio de Ucrania y posiciones de artillería”, afirmó recientemente el líder ucraniano, Volodimir Zelenski, reavivando el debate sobre el grado de la amenaza que representa Bielorrusia.. Aunque el epicentro de los combates sigue en el este y el sur de Ucrania, donde las fuerzas rusas continúan su intento de aplastar las defensas, la presencia de Bielorrusia – que comparte una frontera de 1.084 kilómetros con Ucrania – sigue siendo una preocupación que distrae recursos y tropas.. Los ucranianos recuerdan bien cómo, pese a sus promesas de paz, Bielorrusia permitió al Ejército ruso utilizar su infraestructura y sus carreteras para invadir el norte de Ucrania en los primeros días de la guerra y amenazar la capital. Desde entonces, según informes, Bielorrusia ha cedido equipamiento militar a Rusia, ha ayudado a reparar material ruso y ha facilitado ataques aéreos con drones rusos contra el ferrocarril y otras infraestructuras en el norte de Ucrania.. Además de reforzar sus posiciones militares cerca de Ucrania, Bielorrusia ha llamado recientemente a la movilización de sus oficiales de reserva, mientras Lukashenko ha asegurado que “los tiempos de paz” han terminado. Antiguos miembros del grupo Wagner ruso han estado entrenando a tropas bielorrusas, que, según analistas ucranianos, podrían integrarse en unidades rusas para participar en asaltos frontales o formarse junto a ellas.. Por un lado, Rusia cuenta actualmente con poco más de 2.000 soldados en Bielorrusia y las fuerzas bielorrusas suman hasta 60.000 efectivos, la mayoría de ellos mal preparados y sin experiencia de combate.. Los sentimientos antiucranianos son mucho más débiles en Bielorrusia y es probable que la población no respalde una entrada en la guerra, mientras que el poder de Lukashenko, además del apoyo de Moscú y la represión política, se sustenta en la promesa de estabilidad.. En estos momentos tampoco hay grandes concentraciones de tropas cerca de Ucrania, lo que en conjunto indica que existe poca probabilidad de un nuevo ataque desde Bielorrusia en los próximos meses.. Sin embargo, las tendencias apuntan a que la amenaza podría estar aumentando, sostiene el exministro ucraniano de Exteriores Dmytro Kuleba.. “Lo que está ocurriendo son preparativos claros para una escalada militar. Esto significa que el frente norte vuelve a requerir la atención de Ucrania”, resumió.. “Todo es posible. Pero ocurra lo que ocurra, no será una sorpresa”, afirmó al respecto Kirilo Budanov, exjefe de la inteligencia militar ucraniana y actualmente mano derecha de Zelenski, en el Foro de Seguridad celebrado el jueves en Kiev.. La situación es, en efecto, distinta a la de 2022. Ucrania ha fortificado su frontera y vigila de cerca al país vecino. De forma crucial, la amenaza que su ejército puede representar para Bielorrusia ha aumentado notablemente, también gracias al desarrollo de su capacidad de ataques aéreos.. Cientos de drones y misiles de largo alcance podrían golpear infraestructuras y bases militares bielorrusas si fuera necesario, indican analistas militares. Con la propia Rusia esforzándose por repeler los crecientes ataques ucranianos, Bielorrusia probablemente carece de medios para protegerse.. Aunque los detalles siguen sin conocerse, Ucrania reaccionó con éxito a comienzos de año después de que Rusia utilizara infraestructura radioelectrónica en Bielorrusia para guiar drones de largo alcance contra líneas ferroviarias cerca de la frontera con Polonia, sin nuevos ataques de este tipo en el área desde entonces. Lukashenko debería recordar lo ocurrido con el líder venezolano Nicolás Maduro, advirtió también Zelenski la semana pasada.. El problema clave es que Ucrania no puede permitirse ignorar la amenaza del norte, lo que la obliga a mantener fuerzas significativas a lo largo de la frontera en lugar de redirigirlas a Donetsk, donde Rusia sigue disfrutando de superioridad numérica pese al lento avance de sus operaciones.. La amenaza bielorrusa persiste a pesar del reciente acercamiento entre Minsk y Washington, que levantó algunas sanciones en respuesta a la liberación de cientos de presos políticos. Algunos analistas ucranianos creen que Lukashenko seguirá evitando una implicación directa en la guerra el mayor tiempo posible.. Sin embargo, sería un error confiar en él, advierten miembros de la oposición bielorrusa que han encontrado refugio en Ucrania. Cientos de ellos combaten en las filas del ejército ucraniano, ya que consideran la supervivencia de Ucrania clave para las aspiraciones de una Bielorrusia libre y democrática.. “Hemos visto repetidos intentos de Occidente de volver a colaborar con Lukashenko. Sin embargo, simplemente encarcelará a más personas y las utilizará como rehenes en el futuro”, afirmó Aliaksei Frantskevich, jefe de la Comunidad Bielorrusa de Ucrania, a este periódico.. “Las sanciones de la UE contra Bielorrusia deben mantenerse”, subrayó, advirtiendo de que mientras Lukashenko siga en el poder no habrá seguridad ni para Ucrania ni para el resto de Europa.
Desde Kiev advierten de la construcción de carreteras «hacia el territorio de Ucrania y posiciones de artillería»
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