La Armada de Rusia ha puesto en marcha una serie de ejercicios militares en aguas del mar de Japón que incluyen simulacros de guerra submarina, en un contexto de creciente tensión diplomática con Tokio tras reciente la visita del presidente ruso, Vladimir Putin, a las disputadas islas Kuriles. Según ha informado la Flota del Pacífico rusa a través de un comunicado emitido este viernes en Telegram, en las maniobras participan la fragata Marshal Shaposhnikov y el destructor Admiral Tributs. Durante las adiestramientos, las tripulaciones han ejecutado tareas de búsqueda, detección y neutralización de un submarino enemigo empleando torpedos y sistemas de misiles antisubmarinos RBU-6000, según recoge Europa Press.. Estas operaciones navales forman parte de unas maniobras a gran escala iniciadas el pasado 4 de agosto que está previsto que se prolonguen hasta el 29 de agosto. De acuerdo con datos facilitados por la agencia rusa TASS, el despliegue militar moviliza a unos 13.000 efectivos, aproximadamente 60 buques de superficie, submarinos y embarcaciones de apoyo, además de una treintena de aeronaves, helicópteros y sistemas aéreos no tripulados pertenecientes a la aviación naval. Asimismo, la Flota del Pacífico informó de la realización de pruebas con misiles superficie-buque Bastion desde la isla de Etorofu, alcanzando objetivos simulados a 300 kilómetros de distancia, de acuerdo con Afp.. El repunte de la fricción entre ambas naciones se ha intensificado tras la reciente visita de Putin a la isla de Etorofu, la más grande del archipiélago de las islas Kuriles. Este viaje, que motivó la convocatoria de embajadores tanto en Tokio como en Moscú, ha sido interpretado como una reafirmación de la soberanía rusa sobre unos territorios anexionados por la Unión Soviética cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y cuya titularidad, sin embargo, reclaman las autoridades japonesas desde el siglo XIX. Durante su estancia a bordo del crucero lanzamisiles Varyag, Putin justificó la presencia militar señalando el incremento de la inestabilidad en la región y la eventual expansión de alianzas occidentales.. Por su parte, el Gobierno japonés ha manifestado su firme rechazo tanto a la visita presidencial como al desarrollo de los ejercicios militares con fuego real en la zona en disputa, según recoge la agencia Efe. El ministro de Asuntos Exteriores nipón, Toshimitsu Motegi, declaró que Tokio no puede tolerar acciones orientadas a reforzar la capacidad militar en las cuatro islas del norte. Y es que considera que contravienen de forma directa la posición oficial de su país. Japón ya había presentado una protesta forma tras ser notificado con antelación sobre el inicio de los simulacros.. El deterioro de las relaciones bilaterales se enmarca además en un escenario geopolítico global cada vez más complejo. A la histórica controversia territorial sobre las Kuriles se suma el distanciamiento provocado por las sanciones internacionales impuestas por Tokio a Moscú a raíz de la guerra en Ucrania. En respuesta, Japón ha estrechado su cooperación de defensa e intensificado las maniobras militares conjuntas con Estados Unidos en el océano Pacífico.
La Armada de Rusia ha puesto en marcha una serie de ejercicios militares en aguas del mar de Japón que incluyen simulacros de guerra submarina, en un contexto de creciente tensión diplomática con Tokio tras reciente la visita del presidente ruso, Vladimir Putin, a las disputadas islas Kuriles. Según ha informado la Flota del Pacífico rusa a través de un comunicado emitido este viernes en Telegram, en las maniobras participan la fragata Marshal Shaposhnikov y el destructor Admiral Tributs. Durante las adiestramientos, las tripulaciones han ejecutado tareas de búsqueda, detección y neutralización de un submarino enemigo empleando torpedos y sistemas de misiles antisubmarinos RBU-6000, según recoge Europa Press.. Estas operaciones navales forman parte de unas maniobras a gran escala iniciadas el pasado 4 de agosto que está previsto que se prolonguen hasta el 29 de agosto. De acuerdo con datos facilitados por la agencia rusa TASS, el despliegue militar moviliza a unos 13.000 efectivos, aproximadamente 60 buques de superficie, submarinos y embarcaciones de apoyo, además de una treintena de aeronaves, helicópteros y sistemas aéreos no tripulados pertenecientes a la aviación naval. Asimismo, la Flota del Pacífico informó de la realización de pruebas con misiles superficie-buque Bastion desde la isla de Etorofu, alcanzando objetivos simulados a 300 kilómetros de distancia, de acuerdo con Afp.. El repunte de la fricción entre ambas naciones se ha intensificado tras la reciente visita de Putin a la isla de Etorofu, la más grande del archipiélago de las islas Kuriles. Este viaje, que motivó la convocatoria de embajadores tanto en Tokio como en Moscú, ha sido interpretado como una reafirmación de la soberanía rusa sobre unos territorios anexionados por la Unión Soviética cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y cuya titularidad, sin embargo, reclaman las autoridades japonesas desde el siglo XIX. Durante su estancia a bordo del crucero lanzamisiles Varyag, Putin justificó la presencia militar señalando el incremento de la inestabilidad en la región y la eventual expansión de alianzas occidentales.. Por su parte, el Gobierno japonés ha manifestado su firme rechazo tanto a la visita presidencial como al desarrollo de los ejercicios militares con fuego real en la zona en disputa, según recoge la agencia Efe. El ministro de Asuntos Exteriores nipón, Toshimitsu Motegi, declaró que Tokio no puede tolerar acciones orientadas a reforzar la capacidad militar en las cuatro islas del norte. Y es que considera que contravienen de forma directa la posición oficial de su país. Japón ya había presentado una protesta forma tras ser notificado con antelación sobre el inicio de los simulacros.. El deterioro de las relaciones bilaterales se enmarca además en un escenario geopolítico global cada vez más complejo. A la histórica controversia territorial sobre las Kuriles se suma el distanciamiento provocado por las sanciones internacionales impuestas por Tokio a Moscú a raíz de la guerra en Ucrania. En respuesta, Japón ha estrechado su cooperación de defensa e intensificado las maniobras militares conjuntas con Estados Unidos en el océano Pacífico.
Estas operaciones navales forman parte de unas maniobras a gran escala iniciadas por Rusia que se prolongarán hasta el 29 de agosto
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