Aquella mitad de los años 60 fue la época más decisiva en la historia del rock and roll. Eran tiempos de revolución en las calles y en la mente, y los nuevos héroes de la nueva generación eran tipos con pelo alborotado, patillas y gafas de sol. La música era el catalizador y todo estaba en permanente movimiento. Por supuesto, en posiciones de vanguardia se situaban los de siempre, los Beatles, pero nadie estaba preparado –¿o sí?– para lo que iba a llegar a finales de 1965. A la criatura la llamaron «Rubber Soul» y hoy, más de 60 años después, se mantiene como una obra cumbre del pop y el momento específico en el que los fab four enterraron para siempre su inocencia y comenzaron a pensar en grande.. Este 2 de octubre se publica una edición especial ampliada de este mágico álbum publicado el 3 de diciembre de 1965 con una nueva mezcla estéreo y en Dolby Atmos, junto con la mezcla mono original y la versión del álbum editada por Capitol en Estados Unidos. Además, se amplía con grabaciones de sesión y demos inéditas hasta el momento. Las nuevas mezclas estuvieron a cargo del productor Giles Martin y el ingeniero Sam Okell a partir de los másters originales de cuatro pistas. En fin, una ocasión perfecta para contar la historia de un álbum que marcaría el nuevo paso de los Beatles, sino de todos los músicos que aspiraban a definir una época. Ellos señalarían el camino.. Cada disco de los Beatles era un milagro que solo se podía explicar por la naturaleza del genio. En perspectiva, resulta sobrehumana esa capacidad que tenían para generar discos siempre originales y evolutivos, cuando estaban inmersos en la publicación de dos álbumes por año, más las agotadoras giras. ¿Cómo podían tener fuerzas no solo para componer esas piezas memorables y distintivas sino también para elevar las canciones a una nueva dimensión ya en el estudio? Lejos de entregarse a su propia vanidad, los Beatles eran una auténtica esponja que prestaba la máxima atención a lo nuevo, especialmente lo que llegaba desde EE UU. Ahí el rey era Bob Dylan, quien había derribado todas las barreras conocidas de la canción con la publicación de la épica «Like a Rolling Stone» y un disco tan descomunal como «Highway 61 Revisited». La prolongación exuberante de todo lo que ya había anunciado en «Bring it all Back Home». Aquello le encantó a Paul McCartney y obsesionó a John Lennon.. La marihuana. La otra gran influencia en su música llegó por cortesía de las drogas. La marihuana ya formaba parte de la dieta diaria de los cuatro y tres de ellos –el último sería McCartney– ya habían volado en ácido. «La marihuana influyó mucho en muchos de nuestros cambios, especialmente en los compositores. Y, como ellos escribían material diferente, nosotros tocábamos de forma distinta. Nos estábamos expandiendo en todos los aspectos de nuestras vidas, abriéndonos a muchas actitudes diferentes. Siento que triunfamos gracias a las canciones de amor. Luego llegamos a «Rubber Soul» y empezamos a ampliar los horizontes de la composición y la interpretación. Fue el disco que marcó el cambio de rumbo. Muchas influencias empezaron a llegar y a plasmarse en el álbum», aclararía Ringo Starr. Por su parte, John Lennon iría más lejos: «»Rubber Soul» fue el álbum de la marihuana y «Revolver» el del ácido».. La mezcla resultó imponente. «Creo que »Rubber Soul» fue el primero de los álbumes que presentó a unos nuevos Beatles ante el mundo», ratificaría George Martin. «Hasta ese momento, habíamos estado haciendo discos que eran más bien una recopilación de sus sencillos, pero entonces empezamos a concebir los álbumes como una obra de arte en sí misma. Los veíamos como una entidad propia y «Rubber Soul» fue el primero que surgió de esa manera», añadiría el productor. El álbum marcaría definitivamente la maestría de los Beatles, con Lennon y McCartney a la cabeza, para trabajar en el estudio. Era increíble observar cómo evolucionaban las canciones que traían escritas, los puentes que se les ocurrían, cómo mejoraban los acordes y finalmente cómo lo adornaban todo con trucos de estudio tremendamente ingeniosos e innovadores sin la necesidad de sonar forzados. Procuraban ir al límite, pero nunca lo traspasaban porque siempre eran conscientes de que lo importante era la canción.. «El ambiente en el estudio se estaba volviendo realmente emocionante. Lo hacíamos todo allí: ensayar, grabar y terminar las canciones. Nunca alquilábamos una sala de ensayo para repasar los temas porque muchos de ellos no estaban terminados. Existían ideas para la primera estrofa o para el estribillo, pero los compositores podían cambiarlas sobre la marcha o bien surgían modificaciones si alguien tenía una buena idea», suscribiría Ringo Starr sobre aquellas sesiones realizadas entre el 12 de octubre el 11 de noviembre de 1965.. La colección de canciones era realmente fascinante. Todo arrancaba con «Drive my car», una canción que aparentemente sonaba a la «primera época», pero con suficientes detalles como para distinguirse, desde las percusiones hasta la ironía de un texto en el que se ríen de los estúpidos caprichos –incluidos los propios– de las estrellas del rock. El segundo corte, «Norwegian Wood» ya era definitivamente otra cosa: los Beatles en su nueva dimensión con John Lennon asimilando una melodía de Dylan bajo el contrapunto del sitar de George Harrison y un puente simplemente colosal de McCartney.. «Nowhere man» era otra canción excepcional que había traído Lennon y con un texto decididamente mayor: «Es un hombre de ninguna parte / Sentado en su tierra de ninguna parte / Haciendo planes de ninguna parte para nadie / No tiene ningún punto de vista / No sabe a dónde va / ¿No se parece un poco a ti y a mí?». Y otra maravilla más de Lennon, su favorita del álbum, era la delicadísima «In my life», con una letra sorprendentemente reflexiva en su madurez: «Hay lugares que recordaré toda mi vida / Aunque algunos hayan cambiado / Algunos para siempre, y no para mejor / Unos han desaparecido y otros permanecen / Todos estos lugares tuvieron sus momentos / Con amantes y amigos que aún puedo recordar / Algunos han muerto y otros viven / En mi vida a todos los he amado».. El éxito del disco fue inmediato y «Rubber Soul» apenas tardó tres semanas en alcanzar el número uno de la lista de álbumes de «Billboard», donde permaneció durante seis semanas consecutivas. Más todavía, aquel trabajo fascinaría a todos sus colegas y generaría un impulso definitivo hacia logros jamás vistos en el rock and roll. George Harrison siempre lo tuvo como su disco más querido: «Creo que fue el mejor que hicimos; sin duda sabíamos que estábamos creando un buen disco. Le dedicamos algo más de tiempo y probamos cosas nuevas. Pero lo más importante es que, de repente, estábamos escuchando sonidos que antes no podíamos percibir. Además, podíamos sentir la influencia de la música de otros y todo estaba floreciendo en aquel momento, nosotros incluidos, ya que seguíamos creciendo». Sí, aquello marcaba el final de la inocencia y el comienzo de la revolución.. Y aquella portada…. Cada vez resultaba más difícil reunir a los cuatro para una sesión de fotos. La fotografía de «Rubber Soul» se tomaría en el jardín de la casa de John Lennon en Weybridge, que era el punto de encuentro para tres de ellos. «El efecto distorsionado de la imagen reflejaba cómo estaban cambiando sus vidas», explicaría el fotógrafo Robert Freeman. Cuando llegó el momento de elegir cuál de sus fotos se usarían para la portada, este fue a visitarlos. McCartney lo recuerda así. «Mientras proyectaba las diapositivas sobre una cartulina blanca del tamaño de una portada de disco, Bob inclinó la cartulina hacia atrás sin querer. El efecto resultante fue que la perspectiva se estiró y los rostros se alargaron. Le preguntamos con entusiasmo si sería posible imprimir la foto así. Fiel a su estilo, Bob respondió que sí, y así quedó decidida la portada de nuestro álbum».
Una reedición del legendario álbum rescata ese momento mágico en el que el cuarteto dio el salto hacia la obra de arte para comenzar a definir su nuevo sonido
Aquella mitad de los años 60 fue la época más decisiva en la historia del rock and roll. Eran tiempos de revolución en las calles y en la mente, y los nuevos héroes de la nueva generación eran tipos con pelo alborotado, patillas y gafas de sol. La música era el catalizador y todo estaba en permanente movimiento. Por supuesto, en posiciones de vanguardia se situaban los de siempre, los Beatles, pero nadie estaba preparado –¿o sí?– para lo que iba a llegar a finales de 1965. A la criatura la llamaron «Rubber Soul» y hoy, más de 60 años después, se mantiene como una obra cumbre del pop y el momento específico en el que los fab four enterraron para siempre su inocencia y comenzaron a pensar en grande.. Este 2 de octubre se publica una edición especial ampliada de este mágico álbum publicado el 3 de diciembre de 1965 con una nueva mezcla estéreo y en Dolby Atmos, junto con la mezcla mono original y la versión del álbum editada por Capitol en Estados Unidos. Además, se amplía con grabaciones de sesión y demos inéditas hasta el momento. Las nuevas mezclas estuvieron a cargo del productor Giles Martin y el ingeniero Sam Okell a partir de los másters originales de cuatro pistas. En fin, una ocasión perfecta para contar la historia de un álbum que marcaría el nuevo paso de los Beatles, sino de todos los músicos que aspiraban a definir una época. Ellos señalarían el camino.. Cada disco de los Beatles era un milagro que solo se podía explicar por la naturaleza del genio. En perspectiva, resulta sobrehumana esa capacidad que tenían para generar discos siempre originales y evolutivos, cuando estaban inmersos en la publicación de dos álbumes por año, más las agotadoras giras. ¿Cómo podían tener fuerzas no solo para componer esas piezas memorables y distintivas sino también para elevar las canciones a una nueva dimensión ya en el estudio? Lejos de entregarse a su propia vanidad, los Beatles eran una auténtica esponja que prestaba la máxima atención a lo nuevo, especialmente lo que llegaba desde EE UU. Ahí el rey era Bob Dylan, quien había derribado todas las barreras conocidas de la canción con la publicación de la épica «Like a Rolling Stone» y un disco tan descomunal como «Highway 61 Revisited». La prolongación exuberante de todo lo que ya había anunciado en «Bring it all Back Home». Aquello le encantó a Paul McCartney y obsesionó a John Lennon.. La marihuana. La otra gran influencia en su música llegó por cortesía de las drogas. La marihuana ya formaba parte de la dieta diaria de los cuatro y tres de ellos –el último sería McCartney– ya habían volado en ácido. «La marihuana influyó mucho en muchos de nuestros cambios, especialmente en los compositores. Y, como ellos escribían material diferente, nosotros tocábamos de forma distinta. Nos estábamos expandiendo en todos los aspectos de nuestras vidas, abriéndonos a muchas actitudes diferentes. Siento que triunfamos gracias a las canciones de amor. Luego llegamos a «Rubber Soul» y empezamos a ampliar los horizontes de la composición y la interpretación. Fue el disco que marcó el cambio de rumbo. Muchas influencias empezaron a llegar y a plasmarse en el álbum», aclararía Ringo Starr. Por su parte, John Lennon iría más lejos: «»Rubber Soul» fue el álbum de la marihuana y «Revolver» el del ácido».. La mezcla resultó imponente. «Creo que »Rubber Soul» fue el primero de los álbumes que presentó a unos nuevos Beatles ante el mundo», ratificaría George Martin. «Hasta ese momento, habíamos estado haciendo discos que eran más bien una recopilación de sus sencillos, pero entonces empezamos a concebir los álbumes como una obra de arte en sí misma. Los veíamos como una entidad propia y «Rubber Soul» fue el primero que surgió de esa manera», añadiría el productor. El álbum marcaría definitivamente la maestría de los Beatles, con Lennon y McCartney a la cabeza, para trabajar en el estudio. Era increíble observar cómo evolucionaban las canciones que traían escritas, los puentes que se les ocurrían, cómo mejoraban los acordes y finalmente cómo lo adornaban todo con trucos de estudio tremendamente ingeniosos e innovadores sin la necesidad de sonar forzados. Procuraban ir al límite, pero nunca lo traspasaban porque siempre eran conscientes de que lo importante era la canción.. «El ambiente en el estudio se estaba volviendo realmente emocionante. Lo hacíamos todo allí: ensayar, grabar y terminar las canciones. Nunca alquilábamos una sala de ensayo para repasar los temas porque muchos de ellos no estaban terminados. Existían ideas para la primera estrofa o para el estribillo, pero los compositores podían cambiarlas sobre la marcha o bien surgían modificaciones si alguien tenía una buena idea», suscribiría Ringo Starr sobre aquellas sesiones realizadas entre el 12 de octubre el 11 de noviembre de 1965.. La colección de canciones era realmente fascinante. Todo arrancaba con «Drive my car», una canción que aparentemente sonaba a la «primera época», pero con suficientes detalles como para distinguirse, desde las percusiones hasta la ironía de un texto en el que se ríen de los estúpidos caprichos –incluidos los propios– de las estrellas del rock. El segundo corte, «Norwegian Wood» ya era definitivamente otra cosa: los Beatles en su nueva dimensión con John Lennon asimilando una melodía de Dylan bajo el contrapunto del sitar de George Harrison y un puente simplemente colosal de McCartney.. «Nowhere man» era otra canción excepcional que había traído Lennon y con un texto decididamente mayor: «Es un hombre de ninguna parte / Sentado en su tierra de ninguna parte / Haciendo planes de ninguna parte para nadie / No tiene ningún punto de vista / No sabe a dónde va / ¿No se parece un poco a ti y a mí?». Y otra maravilla más de Lennon, su favorita del álbum, era la delicadísima «In my life», con una letra sorprendentemente reflexiva en su madurez: «Hay lugares que recordaré toda mi vida / Aunque algunos hayan cambiado / Algunos para siempre, y no para mejor / Unos han desaparecido y otros permanecen / Todos estos lugares tuvieron sus momentos / Con amantes y amigos que aún puedo recordar / Algunos han muerto y otros viven / En mi vida a todos los he amado».. El éxito del disco fue inmediato y «Rubber Soul» apenas tardó tres semanas en alcanzar el número uno de la lista de álbumes de «Billboard», donde permaneció durante seis semanas consecutivas. Más todavía, aquel trabajo fascinaría a todos sus colegas y generaría un impulso definitivo hacia logros jamás vistos en el rock and roll. George Harrison siempre lo tuvo como su disco más querido: «Creo que fue el mejor que hicimos; sin duda sabíamos que estábamos creando un buen disco. Le dedicamos algo más de tiempo y probamos cosas nuevas. Pero lo más importante es que, de repente, estábamos escuchando sonidos que antes no podíamos percibir. Además, podíamos sentir la influencia de la música de otros y todo estaba floreciendo en aquel momento, nosotros incluidos, ya que seguíamos creciendo». Sí, aquello marcaba el final de la inocencia y el comienzo de la revolución.. Y aquella portada…. Cada vez resultaba más difícil reunir a los cuatro para una sesión de fotos. La fotografía de «Rubber Soul» se tomaría en el jardín de la casa de John Lennon en Weybridge, que era el punto de encuentro para tres de ellos. «El efecto distorsionado de la imagen reflejaba cómo estaban cambiando sus vidas», explicaría el fotógrafo Robert Freeman. Cuando llegó el momento de elegir cuál de sus fotos se usarían para la portada, este fue a visitarlos. McCartney lo recuerda así. «Mientras proyectaba las diapositivas sobre una cartulina blanca del tamaño de una portada de disco, Bob inclinó la cartulina hacia atrás sin querer. El efecto resultante fue que la perspectiva se estiró y los rostros se alargaron. Le preguntamos con entusiasmo si sería posible imprimir la foto así. Fiel a su estilo, Bob respondió que sí, y así quedó decidida la portada de nuestro álbum».
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