La Feria de Hogueras de Alicante ha echado el cierre tras nueve jornadas consecutivas de máxima intensidad taurina, consolidándose un año más como el auténtico transatlántico cultural, social y turístico de la provincia. Las gradas del coso de la Plaza de España han sido un hervidero constante de pasión que se ha traducido en la friolera de más de 62.000 espectadores acumulados a lo largo del ciclo. Este espectacular baño de masas no solo confirma que la salud de la Fiesta en la «millor terreta del món» está por las nubes, sino que sitúa a la plaza de toros en el epicentro absoluto de la reactivación económica y hostelera de toda la ciudad durante sus días grandes. Lo verdaderamente sorprendente de esta edición ha sido el brutal crisol de culturas en el que se ha convertido el tendido, pulverizando todos los registros de globalización conocidos hasta la fecha en la plaza. El recuento de las taquillas arroja la llamativa cifra de 53 nacionalidades distintas con entrada en mano para disfrutar de los festejos. El pelotón internacional lo han liderado mercados tradicionales y vecinos como Francia, Reino Unido, Italia, Polonia, Alemania o Hungría, a los que se ha sumado con mucha fuerza la afición de Estados Unidos. Una marea extranjera que demuestra que el turismo de sol y playa se rinde encantado al reclamo de los carteles taurinos. El listado de procedencias deja además un buen puñado de curiosidades geográficas que evidencian que la feria alicantina no tiene fronteras. Por los accesos de la plaza han desfilado espectadores llegados de rincones tan remotos o exóticos para la tauromaquia como Kirguistán, Taiwán, Filipinas, Japón, Líbano, China, Australia y Nueva Zelanda. A este exótico grupo hay que sumarle una nutrida representación del continente americano, con pasaportes sellados en Canadá, México, Colombia, Chile, Argentina, Bolivia, Brasil, Panamá y Uruguay, configurando un público global que ya quisieran para sí muchos festivales de música veraniegos. A nivel nacional, el arraigo tampoco se ha quedado atrás, ya que las Hogueras han ejercido de imán para aficionados de prácticamente todos los puntos de la Península. En total, la plaza ha recibido a residentes de 45 de las 50 provincias españolas, lo que refleja un índice de movilidad nacional altísimo. Como suele ser habitual por cercanía y lazos de segunda residencia, las compras de abonos y entradas sueltas han estado especialmente copadas por los desplazamientos organizados desde los despachos y hogares de Madrid, Valencia, Murcia, Sevilla y Albacete, demostrando que el ciclo alicantino es una cita obligatoria en el calendario de los buenos aficionados. En la arena, el balance artístico ha ido a la par que el éxito de público, regalando un auténtico festival de triunfos que ha mantenido el entusiasmo por las nubes tarde tras tarde. Los aficionados han visto cómo se cortaban un total de 51 orejas, lo que propició que hasta 19 actuantes —en
El balance oficial de la feria alicantina demuestra el brutal tirón del abono, que abre la puerta grande todos los días y revoluciona la economía local
La Feria de Hogueras de Alicante ha echado el cierre tras nueve jornadas consecutivas de máxima intensidad taurina, consolidándose un año más como el auténtico transatlántico cultural, social y turístico de la provincia. Las gradas del coso de la Plaza de España han sido un hervidero constante de pasión que se ha traducido en la friolera de más de 62.000 espectadores acumulados a lo largo del ciclo. Este espectacular baño de masas no solo confirma que la salud de la Fiesta en la «millor terreta del món» está por las nubes, sino que sitúa a la plaza de toros en el epicentro absoluto de la reactivación económica y hostelera de toda la ciudad durante sus días grandes.Lo verdaderamente sorprendente de esta edición ha sido el brutal crisol de culturas en el que se ha convertido el tendido, pulverizando todos los registros de globalización conocidos hasta la fecha en la plaza. El recuento de las taquillas arroja la llamativa cifra de 53 nacionalidades distintas con entrada en mano para disfrutar de los festejos. El pelotón internacional lo han liderado mercados tradicionales y vecinos como Francia, Reino Unido, Italia, Polonia, Alemania o Hungría, a los que se ha sumado con mucha fuerza la afición de Estados Unidos. Una marea extranjera que demuestra que el turismo de sol y playa se rinde encantado al reclamo de los carteles taurinos.El listado de procedencias deja además un buen puñado de curiosidades geográficas que evidencian que la feria alicantina no tiene fronteras. Por los accesos de la plaza han desfilado espectadores llegados de rincones tan remotos o exóticos para la tauromaquia como Kirguistán, Taiwán, Filipinas, Japón, Líbano, China, Australia y Nueva Zelanda. A este exótico grupo hay que sumarle una nutrida representación del continente americano, con pasaportes sellados en Canadá, México, Colombia, Chile, Argentina, Bolivia, Brasil, Panamá y Uruguay, configurando un público global que ya quisieran para sí muchos festivales de música veraniegos.A nivel nacional, el arraigo tampoco se ha quedado atrás, ya que las Hogueras han ejercido de imán para aficionados de prácticamente todos los puntos de la Península. En total, la plaza ha recibido a residentes de 45 de las 50 provincias españolas, lo que refleja un índice de movilidad nacional altísimo. Como suele ser habitual por cercanía y lazos de segunda residencia, las compras de abonos y entradas sueltas han estado especialmente copadas por los desplazamientos organizados desde los despachos y hogares de Madrid, Valencia, Murcia, Sevilla y Albacete, demostrando que el ciclo alicantino es una cita obligatoria en el calendario de los buenos aficionados.En la arena, el balance artístico ha ido a la par que el éxito de público, regalando un auténtico festival de triunfos que ha mantenido el entusiasmo por las nubes tarde tras tarde. Los aficionados han visto cómo se cortaban un total de 51 orejas, lo que propició que hasta 19 actuantes —entre
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