Vladimir Putin quiere acabar con la guerra en Ucrania antes de que acabe 2026, pero solo si puede presentarlo en casa como una victoria. Según Bloomberg, que cita fuentes cercanas al Kremlin, sus condiciones pasan por quedarse con el control total del Donbás y lograr que Europa firme un acuerdo de seguridad que reconozca los territorios que Rusia ha ocupado. El portavoz presidencial Dmitry Peskov ha negado que Putin haya puesto ningún plazo encima de la mesa, pero las fuentes consultadas por la agencia cuentan otra cosa.. Lo que sí parece claro es que el ambiente dentro del Kremlin está lejos de ser triunfal. Varios altos funcionarios rusos creen en privado que la guerra ha llegado a un callejón sin salida del que no saben cómo salir. El frente lleva meses casi sin moverse en el aspecto territorial y mantener el esfuerzo bélico le está costando a Rusia un precio muy alto. Sgún el ministro de Defensa ucraniano, solo en abril murieron o quedaron gravemente heridos más de 35.000 soldados rusos.. Expertos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos advierten de que, para seguir adelante, Putin casi con toda seguridad tendrá que ordenar una segunda movilización en los próximos doce meses, una medida muy impopular que ya generó tensión social la primera vez.. Ucrania sí ha conseguido estabilizar parte del frente. El número de bajas ha mejorado. Según el presidente finlandés Alexander Stubb, por cada soldado ucraniano caído mueren cinco rusos. El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio fue aún más lejos y afirmó en una entrevista televisiva que Ucrania tiene hoy el ejército más poderoso de Europa. Sin embargo, Kiev también tiene problemas: la población está agotada, el reclutamiento es cada vez más difícil y escasean los misiles para los sistemas Patriot, la única arma que ha demostrado ser eficaz contra los misiles balísticos rusos.. Todo esto hay que leerlo junto a las palabras que Sergei Karaganov, presidente honorífico del principal think tank del Kremlin, quien el 10 de mayo, el mismo día en que Putin declaró ante la prensa rusa que «la guerra en Ucrania está entrando en su fase final», hizo unas declaraciones muy graves. Karaganov propuso atacar primero con armas convencionales instalaciones clave en países europeos que participan en la guerra, y si Europa no reacciona, pasar a usar armas nucleares. «Si no funciona, algún país europeo tendrá que desaparecer», dijo.. Sobre Alemania, Karaganov afirmó que «un país que desencadenó dos guerras mundiales no tiene derecho a tener el ejército más fuerte de Europa, y si lo pretendiera, debería ser destruido para que nunca más surja una amenaza desde suelo alemán».
Vladimir Putin quiere acabar con la guerra en Ucrania antes de que acabe 2026, pero solo si puede presentarlo en casa como una victoria. Según Bloomberg, que cita fuentes cercanas al Kremlin, sus condiciones pasan por quedarse con el control total del Donbás y lograr que Europa firme un acuerdo de seguridad que reconozca los territorios que Rusia ha ocupado. El portavoz presidencial Dmitry Peskov ha negado que Putin haya puesto ningún plazo encima de la mesa, pero las fuentes consultadas por la agencia cuentan otra cosa.. Lo que sí parece claro es que el ambiente dentro del Kremlin está lejos de ser triunfal. Varios altos funcionarios rusos creen en privado que la guerra ha llegado a un callejón sin salida del que no saben cómo salir. El frente lleva meses casi sin moverse en el aspecto territorial y mantener el esfuerzo bélico le está costando a Rusia un precio muy alto. Sgún el ministro de Defensa ucraniano, solo en abril murieron o quedaron gravemente heridos más de 35.000 soldados rusos.. Expertos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos advierten de que, para seguir adelante, Putin casi con toda seguridad tendrá que ordenar una segunda movilización en los próximos doce meses, una medida muy impopular que ya generó tensión social la primera vez.. Ucrania sí ha conseguido estabilizar parte del frente. El número de bajas ha mejorado. Según el presidente finlandés Alexander Stubb, por cada soldado ucraniano caído mueren cinco rusos. El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio fue aún más lejos y afirmó en una entrevista televisiva que Ucrania tiene hoy el ejército más poderoso de Europa. Sin embargo, Kiev también tiene problemas: la población está agotada, el reclutamiento es cada vez más difícil y escasean los misiles para los sistemas Patriot, la única arma que ha demostrado ser eficaz contra los misiles balísticos rusos.. Todo esto hay que leerlo junto a las palabras que Sergei Karaganov, presidente honorífico del principal think tank del Kremlin, quien el 10 de mayo, el mismo día en que Putin declaró ante la prensa rusa que «la guerra en Ucrania está entrando en su fase final», hizo unas declaraciones muy graves. Karaganov propuso atacar primero con armas convencionales instalaciones clave en países europeos que participan en la guerra, y si Europa no reacciona, pasar a usar armas nucleares. «Si no funciona, algún país europeo tendrá que desaparecer», dijo.. Sobre Alemania, Karaganov afirmó que «un país que desencadenó dos guerras mundiales no tiene derecho a tener el ejército más fuerte de Europa, y si lo pretendiera, debería ser destruido para que nunca más surja una amenaza desde suelo alemán».
Bloomberg revela que el Kremlin busca un acuerdo antes de diciembre, aunque el nerviosismo cunde entre la élite rusa ante un frente cada vez más estancado
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