La princesa Diana de Gales y John F. Kennedy Jr. compartieron un vínculo forjado bajo la presión de un escrutinio público implacable, según revela una carta de 1997 recientemente descubierta. La misiva (incluida en el próximo libro de Caroline Hallemann titulado The Kennedys and the Windsors: The Story of Two Dynasties, One Born, One Made) arroja luz sobre la estrecha conexión emocional entre dos de las figuras más mediáticas del siglo XX. El texto, publicado originalmente como extracto por Vanity Fair, muestra la empatía de Diana hacia el hijo del presidente estadounidense y su esposa, Carolyn Bessette.. Escrita en febrero de 1997, apenas unos meses antes de su trágico fallecimiento en París, la carta expresaba un deseo cargado de ironía retrospectiva. «Espero que los medios os dejen en paz a ti y a Carolyn. Sé lo difícil que es, pero créerlo o no, ¡los peores paparazzi están aquí en Europa!», escribió la princesa (subrayando la palabra «espero» para enfatizar su sentimiento). Esta advertencia sobre el acoso mediático cobraría un sentido devastador en agosto de aquel mismo año, cuando la persecución de los fotógrafos desempeñó un papel determinante en el accidente de tráfico que le costó la vida a los 36 años.. Una afinidad nacida en el Hotel Carlyle. La relación entre ambos comenzó en 1995 en el Hotel Carlyle de Nueva York, donde JFK Jr. contactó con la princesa para proponerle aparecer en la portada de su revista, George. Aunque ella declinó cortésmente la oferta, mantuvieron el contacto en los años siguientes. Patrick Jephson (antiguo secretario privado de Diana) describe esta relación en el libro de Hallemann no como un vínculo convencional, sino como una «afinidad» basada en el reconocimiento de las dificultades inusuales que ambos enfrentaban.. La tragedia terminaría uniendo definitivamente sus legados. Menos de dos años después de la muerte de Diana, en julio de 1999, JFK Jr. y Carolyn Bessette fallecieron también en un accidente (en este caso aéreo, frente a la costa de Martha’s Vineyard). La carta de 1997 permanece hoy como el testimonio de una víctima que reconoció en el otro a un «compañero» de las penurias que conlleva la vida en el ojo público.
La carta inédita revela la profunda conexión entre ambas figuras ante el acoso de la prensa y anticipa de forma involuntaria el trágico destino que aguardaba a la princesa en París apenas un semestre después de su redacción
La princesa Diana de Gales y John F. Kennedy Jr. compartieron un vínculo forjado bajo la presión de un escrutinio público implacable, según revela una carta de 1997 recientemente descubierta. La misiva (incluida en el próximo libro de Caroline Hallemann titulado The Kennedys and the Windsors: The Story of Two Dynasties, One Born, One Made) arroja luz sobre la estrecha conexión emocional entre dos de las figuras más mediáticas del siglo XX. El texto, publicado originalmente como extracto por Vanity Fair, muestra la empatía de Diana hacia el hijo del presidente estadounidense y su esposa, Carolyn Bessette.. Escrita en febrero de 1997, apenas unos meses antes de su trágico fallecimiento en París, la carta expresaba un deseo cargado de ironía retrospectiva. «Espero que los medios os dejen en paz a ti y a Carolyn. Sé lo difícil que es, pero créerlo o no, ¡los peores paparazzi están aquí en Europa!», escribió la princesa (subrayando la palabra «espero» para enfatizar su sentimiento). Esta advertencia sobre el acoso mediático cobraría un sentido devastador en agosto de aquel mismo año, cuando la persecución de los fotógrafos desempeñó un papel determinante en el accidente de tráfico que le costó la vida a los 36 años.. Una afinidad nacida en el Hotel Carlyle. La relación entre ambos comenzó en 1995 en el Hotel Carlyle de Nueva York, donde JFK Jr. contactó con la princesa para proponerle aparecer en la portada de su revista, George. Aunque ella declinó cortésmente la oferta, mantuvieron el contacto en los años siguientes. Patrick Jephson (antiguo secretario privado de Diana) describe esta relación en el libro de Hallemann no como un vínculo convencional, sino como una «afinidad» basada en el reconocimiento de las dificultades inusuales que ambos enfrentaban.. La tragedia terminaría uniendo definitivamente sus legados. Menos de dos años después de la muerte de Diana, en julio de 1999, JFK Jr. y Carolyn Bessette fallecieron también en un accidente (en este caso aéreo, frente a la costa de Martha’s Vineyard). La carta de 1997 permanece hoy como el testimonio de una víctima que reconoció en el otro a un «compañero» de las penurias que conlleva la vida en el ojo público.
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