La Sierra de Atapuerca se prepara para un despliegue científico sin parangón, ya que el próximo 20 de junio dará comienzo la campaña de excavaciones de 2026, un proyecto que reunirá a más de 200 expertos para analizar una secuencia cronológica que abarca desde hace 1,3 millones de años hasta la Edad del Bronce. Este año, el esfuerzo investigador se centra en consolidar los descubrimientos previos en la Trinchera del Ferrocarril, manteniendo el pulso por desvelar el pasado del Homo antecessor y la Sima de los Huesos.. La excelencia científica en el legado del «abuelo de Europa». El compromiso de los investigadores con la rigurosidad científica es absoluto. Lejos de plantearse la apertura de nuevos yacimientos, la dirección colegiada, compuesta por Marina Mosquera, María Martinón y José Miguel Carretero, ha optado por profundizar en la riqueza inagotable de los espacios actuales. Según apunta la codirectora Marina Mosquera, la decisión está motivada porque «lo que hay en Atapuerca es único», recalcando que mientras en otros lugares de excavación la aparición de restos humanos es fortuita, en Burgos el registro es constante y excepcional.. En esta edición, el foco principal se sitúa en la guarida del Homo antecessor. Tras años de sondeos complejos en los niveles TD-6 1 y TD-6 2, el equipo se dispone a trabajar en extensión sobre el subnivel del campamento donde se recuperaron los restos de esta especie. «Ahora se abre el pastel de verdad», afirma Mosquera con determinación. Este despliegue permitirá analizar una superficie de unos 40 metros cuadrados donde, además de fósiles humanos, se ha registrado una presencia masiva de coprolitos de hiena, un hallazgo que aporta una información crucial sobre el entorno de hace 850.000 años.. Continuidad y rigor en la gestión de un programa científico único. La transición generacional en la dirección del proyecto ha discurrido con una normalidad institucional encomiable. Tras la jubilación de figuras históricas como Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, el actual equipo ha logrado mantener la estabilidad y la financiación necesarias para afrontar los retos venideros. Lejos de las especulaciones sobre posibles conflictos, la dirección colegiada destaca la solidez de su colaboración. «Si alguien esperaba problemas, se va a llevar una decepción porque somos muy aburridos», ironiza Mosquera al describir la armonía y el protocolo compartido por los directores (Marina Mosquera, María Martinón, José Miguel Carretero, Andreu Ollé, Alfonso Benito e Ignacio Martínez Mendizábal, junto a Juan Luis Arsuaga).. Este programa, que trasciende la investigación pura para convertirse en un referente académico y de divulgación social, sigue explorando yacimientos clave como Sima del Elefante, donde la figura de Pink, el abuelo de Europa, continúa proporcionando datos sobre la industria lítica y el procesamiento de fauna hace más de un millón de años. Simultáneamente, los trabajos en El Portalón y El Mirador arrojan luz sobre los primeros agricultores y ganaderos de la meseta castellana. Todo el proyecto se erige, en definitiva, como un pilar fundamental para comprender la evolución humana, demostrando que, tras décadas de hallazgos, la Sierra de Atapuerca sigue guardando secretos esenciales sobre nuestro origen.
El equipo investigador pone en marcha los trabajos en la Sierra de Burgos con el objetivo de profundizar en el conocimiento de nuestros ancestros, consolidando un proyecto científico que marca un hito en la evolución humana
La Sierra de Atapuerca se prepara para un despliegue científico sin parangón, ya que el próximo 20 de junio dará comienzo la campaña de excavaciones de 2026, un proyecto que reunirá a más de 200 expertos para analizar una secuencia cronológica que abarca desde hace 1,3 millones de años hasta la Edad del Bronce. Este año, el esfuerzo investigador se centra en consolidar los descubrimientos previos en la Trinchera del Ferrocarril, manteniendo el pulso por desvelar el pasado del Homo antecessor y la Sima de los Huesos.. La excelencia científica en el legado del «abuelo de Europa». El compromiso de los investigadores con la rigurosidad científica es absoluto. Lejos de plantearse la apertura de nuevos yacimientos, la dirección colegiada, compuesta por Marina Mosquera, María Martinón y José Miguel Carretero, ha optado por profundizar en la riqueza inagotable de los espacios actuales. Según apunta la codirectora Marina Mosquera, la decisión está motivada porque «lo que hay en Atapuerca es único», recalcando que mientras en otros lugares de excavación la aparición de restos humanos es fortuita, en Burgos el registro es constante y excepcional.. En esta edición, el foco principal se sitúa en la guarida del Homo antecessor. Tras años de sondeos complejos en los niveles TD-6 1 y TD-6 2, el equipo se dispone a trabajar en extensión sobre el subnivel del campamento donde se recuperaron los restos de esta especie. «Ahora se abre el pastel de verdad», afirma Mosquera con determinación. Este despliegue permitirá analizar una superficie de unos 40 metros cuadrados donde, además de fósiles humanos, se ha registrado una presencia masiva de coprolitos de hiena, un hallazgo que aporta una información crucial sobre el entorno de hace 850.000 años.. Continuidad y rigor en la gestión de un programa científico único. La transición generacional en la dirección del proyecto ha discurrido con una normalidad institucional encomiable. Tras la jubilación de figuras históricas como Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, el actual equipo ha logrado mantener la estabilidad y la financiación necesarias para afrontar los retos venideros. Lejos de las especulaciones sobre posibles conflictos, la dirección colegiada destaca la solidez de su colaboración. «Si alguien esperaba problemas, se va a llevar una decepción porque somos muy aburridos», ironiza Mosquera al describir la armonía y el protocolo compartido por los directores (Marina Mosquera, María Martinón, José Miguel Carretero, Andreu Ollé, Alfonso Benito e Ignacio Martínez Mendizábal, junto a Juan Luis Arsuaga).. Este programa, que trasciende la investigación pura para convertirse en un referente académico y de divulgación social, sigue explorando yacimientos clave como Sima del Elefante, donde la figura de Pink, el abuelo de Europa, continúa proporcionando datos sobre la industria lítica y el procesamiento de fauna hace más de un millón de años. Simultáneamente, los trabajos en El Portalón y El Mirador arrojan luz sobre los primeros agricultores y ganaderos de la meseta castellana. Todo el proyecto se erige, en definitiva, como un pilar fundamental para comprender la evolución humana, demostrando que, tras décadas de hallazgos, la Sierra de Atapuerca sigue guardando secretos esenciales sobre nuestro origen.
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